Aena abre las puertas para ampliar inversiones para ocupar el espacio de La Ricarda



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El gerente del aeropuerto Aena está dispuesto a flexibilizar la negociación para llevar a cabo la extensión de Aeropuerto de barcelona y también ampliar las inversiones previstas en 1.700 millones de euros, con especial atención a las medidas compensatorias. El plazo de aprobación finaliza el 30 de septiembre, momento en el que el Consejo de Ministros deberá aprobar el plan quinquenal de inversiones de Aena. Para elaborar el proyecto, sería fundamental firmar un acuerdo de consentimiento antes de finales de julio.

La partida presupuestaria para la compra de suelo que debería compensar la ocupación del espacio protegido de La Ricarda se sitúa actualmente en torno a los 68 millones de euros, pero la negociación podría desencadenar de forma significativa esta asignación en el marco de una negociación que apunta a un acuerdo para la construcción de la tercera pista. «Aena no comentará si el proyecto debe revisarse para aportar una mayor inversión en compensación medioambiental», aseguran fuentes familiarizadas con el acuerdo. En el proyecto actual, la compra de terrenos representa el 4% de la inversión total planificada y este porcentaje podría aumentar. La cantidad destinada a la compra de terrenos es uno de los factores más abiertos a la negociación. Los propietarios de tierras adyacentes a áreas agrícolas no desarrolladas podrán vender sus tierras muy por encima del precio de mercado. Y la compensación ambiental ofrecida para empezar es 1/10. Los terrenos afectados cubren una superficie de unas 27 hectáreas y Aena está preparada para «naturalizar» al menos 270 hectáreas. O potenciar áreas de cultivo o regenerar acuíferos. Cualquier alternativa estará sobre la mesa.

El próximo lunes se abrirá la mesa de negociación auspiciada por el ‘presidente’ Pere Aragonès y comenzará el fecundado cruzado de propuestas para hacer del aeropuerto de Barcelona un un ‘hub’ para conectar vuelos internacionales. Pese a la oposición de algunos municipios de la zona, las dudas del Ayuntamiento de Barcelona y la indefinición del Gobierno, los responsables de Aena aún aspiran a llegar a un acuerdo que permita al Consejo de Ministros dar rienda suelta al proyecto de 30 de septiembre. Hasta ahora, el gran obstáculo es la ocupación de las tierras de La ricarda, un humedal protegido por la normativa europea para estar en la red Natura 2000. Y el tiempo se acaba. Si no se llega a un consenso institucional antes de finales de julio, el proyecto deberá ser reconsiderado y los actuales municipios vecinos y sus habitantes tenderán a verse más directamente afectados por el despegue y aterrizaje de aeronaves en las pistas actuales, lo que estar saturado para el 2024. La elaboración completa del proyecto tomará de tres a cuatro años. Si no se llega a un acuerdo para fines de julio, la oportunidad de expandir el aeropuerto se pospondrá durante una docena de años o se eliminará permanentemente.

Una calma tensa permanece en los pasillos de las oficinas de Aena después de semanas de agitación. Hasta hace un par de semanas las continuas reuniones con municipios y ambientalistas no habían encontrado apoyo ni apoyo público. La tercera pista era un futuro sin fecha. Tras cincuenta largas reuniones y el salto de la opinión pública sobre lo que supone la ampliación del aeropuerto, la consigna interna de Aena es que ha llegado la hora de la verdad y que la oportunidad no se puede desaprovechar. La propuesta de ampliación del aeropuerto de Barcelona se basa en el «interés público» de obtener la aprobación administrativa de Bruselas. Un interés público con un aspecto económico, generador de empleo e incluso social. El precedente del puerto de Rotterdam en Holanda se ha convertido en un referente, ya que ha logrado convertirse en una realidad tras consensos institucionales y grandes compensaciones medioambientales predeterminadas.

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La debate ambiental En eso se centra actualmente la polémica. Mientras los ecologistas creen que el entorno medioambiental de La Ricarda se ha deteriorado por la proximidad del aeropuerto, fuentes de Aena defienden que existen razones exógenas para ello y que las inversiones medioambientales se mantienen y que las inversiones futuras pueden incrementarse significativamente. Si bien la directiva de la UE establece que las compensaciones ambientales deben fijarse en la zona de que se trate y en sus inmediaciones, no se excluye que en la mesa de negociación se hayan propuesto medidas de protección ambiental más amplias, como la creación de un corredor ambiental para las aves en el catalán. costa, desde Creus hasta el delta del Ebro; intercambios de tierras más lejanas o cualquier otra posibilidad que ponga sobre la mesa el gobierno autónomo más defensor del medio ambiente en la historia.

Aena espera que el aeropuerto de Barcelona-El Prat alcance el tráfico de 2019 entre 2024 y 2026, por lo que «la nueva capacidad será necesaria en 2030», momento en el que se espera que alcance su capacidad máxima con la configuración actual.

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