Asensio sacude al Real ante el Granada



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Casemiro prueba el 1-0 ante el Granada.
Casemiro prueba el 1-0 ante el Granada.JuanJo Martín / EFE

El fútbol es tan inesperado que en una noche aterradora en el Madrid de Valdebebas apareció de repente un jugador tan talentoso como poco agresivo. Ha pasado mucho tiempo desde que el Real Madrid encontró a Asensio, con el primer Asensio, con el que llegó a derribar la puerta de Chamartín. Alivio del lesionado Rodrygo, el asturiano apareció de puntillas hasta que tras el descanso mandó al vertedero a un Granada vigoroso y bien entrenado.

El Madrid, solvente al final, fue un equipo bajo hasta que Baleares tuvo un tiempo donde Asensio encontró a Asensio. Al final. Lo suficiente para llevar a su rival contra las cuerdas y actuar como mensajero de Casemiro, un goleador cada vez más recurrente en la Real. Lo de Benzema, que selló el 2-0 en el último aliento, ya es rutina. Incluso en días de feria como contra el Granada.

Hasta la inyección de Asensio y el cierre de Benzema, el Real Madrid casi no tenía respuestas contra este Granada en pleno auge. Un conjunto que se aplica como pocos contra el aforismo de Tim. El técnico brasileño dejó una tesis mítica para el archivo del fútbol: «El fútbol es una manta corta, si te cubres los pies revelas la cabeza …». Y viceversa. El equipo de Diego Martínez toma nota. Siempre caliente en ambas zonas. Esto le obliga a arder de forma extrema. Pero los chicos no se aflojan. Obligan al oponente a estar en guardia permanente.

Varane no estaba a los 27 segundos y su error fue proporcional a la decepción de Puertas. El extremo rojiblanco tuvo un penalti en el partido, en los cerros de Courtois, pero su disparo provocó una distorsión del balón, que se fue al paraíso de Di Stéfano. Una advertencia para el Real Madrid, amplificada por una salida torpe de su portero. Kenedy se ha casado varias veces.

Desde el Madrid primaveral de los últimos días hasta el auténtico invierno. Un madridista con balón, sin pasar. Y, sobre todo, sin Modric, bandera en la ola madrileña. Por contagio, sin el croata, ni siquiera Kroos fue la columna vertebral de Kroos. El alemán apareció más de lo que debería en el radar de Casemiro, con Valverde en el volante por delante. Un embudo. Rodrygo y Lucas no estaban al aire. Incluso menos a los lados. Un verdadero espectáculo.

Un disparo de Benzema desviado desde Vallejo fue la mejor noticia local en el área de Rui Silva en el primer acto. El Granada fue incómodo, sólido y muy bien estructurado. Todos asumen su papel de compañeros. Cualquier agacharse es una cobardía. La suma colectiva es tu fuerte. Ni Soldado, el que tiene una carrera futbolística superior, dimite. Con esa médula el conjunto andaluz mantuvo a raya al Real Madrid, más molesto aún cuando a Rodrygo le explotó el muslo derecho en un partido con Foulquier. El brasileño salió del campo llorando y en camilla. Zidane luego reclutó a Asensio, una elección sorprendente por delante de Vinicius. El Madrid seguía mirando cuando Vallejo, solo, quiso dirigir y conseguir un hombrazo. Puertas tomó el rechazo y sus pies volvieron a rebelarse. Para su tranquilidad, estaba fuera de juego.

Un pasaje con brújula

Asensio, ya un poco helado, tuvo que entrar de urgencia, sin calentamiento previo. En el fresco día de Madrid no calentó hasta poco antes de la hora. Pero cómo. Primero, un virtuoso disparo de espuela a un poste. Inmediatamente asistió a Valverde, detenido por una bonita intervención de Rui Silva. Dos minutos después, el propio Asensio corre por la izquierda, recibe una carga de Kenedy y tiene un golpe para colgar el balón en la cabeza de Casemiro. Ya sabemos que cuando llega el brasileño con armas no es solo Casemiro. En sí mismo es un convoy. Pregúntale a Vallejo, en el que terminó tres pisos más arriba. Un gol tan reconfortante para la Real como reconfortante para Asensio, en lo que va de clandestino este año.

Real después de la tregua ya tenía más chicha. Sin la excelencia del Eibar, la lucidez ante el Atlético o la ilustración ante el Borussia de Mönchengladbach. Pero con Carvajal como mezclador. Puso el bocado y Asensio, finalmente, puso el violín. Pocas notas, pero algo es algo para un jugador llamado a ser core. De momento, a la espera, ha puesto bastantes paréntesis al partido para que la Real no pierda el ritmo con el Atlético.

Granada, nada que culpar. Cayó a los pies de Asensio y con la cabeza que le sacó Casemiro, pero cerró el partido en el campo de Courtois hasta que Benzema dejó otro hueco en este Real Madrid que ya lleva seis victorias. Algunos con brillo, otros con firmeza. Y al menos uno con Asensio como agitador inesperado.