Atlético, del desastre al abismo



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Las especulaciones acabaron condenando al Atlético a perder ante el Milán y convirtiendo su paso a los octavos de final de la Champions en una quimera. Pese a ganar en el Oporto en la última jornada, tendrá que esperar a lo que haga la selección italiana, que recibe a un Liverpool que no juega nada. Si gana el Milan, el Atlético tendrá que hacerlo en Portugal, mejorando también la diferencia de goles con Negro rojo. El Oporto tiene cinco puntos en el grupo, cuatro Milán y Atlético, pero los italianos ahora están por delante, ya que tienen una mejor diferencia de goles en general (un poco mejor que los colchoneros).

Atlético

0

Oblak, Giménez, Mario Hermoso (Renan Augusto, min.63), Savic, Koke, Carrasco, De Paul (Vrsaljko, min.76), Lemar (Correa, min.63), Marcos Llorente, Luis Suárez (Matheus Cunha, min 76) y Griezmann (Kondogbia, min. 80)

1

Milán

Tatarusanu, Pierre Kalulu Kyatengwa (Florenzi, min.64), Kjaer, Romagnoli, Theo Hernández, Brahim Diaz (Bennacer, min.77), Rade Krunic (Junior Messias, min.64), Alexis Saelemaekers, Kessié Franck, Sandro Tonali ( Bakayoko, min.64) y Giroud (Ibrahimovic, min.65)

Metas 0-1 minutos 86: Junior Messias.

Árbitro Slavko Vincic

tarjetas amarillas Giroud (min.26), Marcos Llorente (min.59), Bakayoko (min.66) y Theo Hernández (min.92)

Una misión complicada para el Atlético, sobre todo dados los síntomas que el conjunto de Simeone ha ofrecido a una parroquia desesperada ante la propuesta racana y conservadora de su equipo. El italiano era el Atlético, que asumió desde un principio intercambiar mucho del fútbol más antiguo, para no entrar a cambio de no jugar y arriesgar menos. Después de todo, era el AC Milan el que habría abandonado la competición si no hubiera ganado. Así que Simeone ha reparado a su equipo en su campo, en ese 4-4-2 donde el balón cuenta lo suficiente y la falta táctica se convierte en un recurso recurrente. No es una señal de fútbol de que su equipo fuera local. Parecía buscar el error solo en un pase para montar contraataques que con el cuerpo de Luis Suárez a punta de lanza suelen ser imposibles. Suárez es Suárez en el área. Lejos de ella, cada pasado era mejor.

Tampoco resultó adelantar a Carrasco para medir y reparar Kalulu. El Atlético no tenía forma de arreglar dos pases. Simeone alarmado por la hemorragia de goles que sufrió el equipo en este primer tercio de temporada, el Atlético está de vuelta más concreto. Fútbol mazacote, sin recursos para salir de las presiones a las que ha sido sometido el Milan. Durante toda la primera parte, el Atlético permaneció en el pequeño club creado por Marcos Llorente y De Paul.

Ante una propuesta tan plana y una falta de ambición, el AC Milan no tuvo problemas para asumir el gobierno del partido. Lo hizo desde el poder de barrido de Kessie, desde la ortodoxia de Tonali para ordenar el juego, y desde los aguijones de Brahim Díaz cada vez que iniciaba un drive vertical. Si el Milan no hizo más daño es porque no tuvo un jugador definitivo en los últimos metros. Reservado para Leão e Ibrahimovic, Giroud fue lo que siempre fue. Un libro abierto para sujetar las bolas y un nueve blanco más que con la dinamita en subasta. Sin embargo, el equipo de Pioli ha transmitido la sensación de que para cuando tengan un par de pases a las zonas de verdad, podrían amenazar a Oblak. Solo una volea de Theo Hernández dejó al portero esloveno con la guardia baja en respuesta a otro remate alto de De Paul. Este fue el bagaje ofensivo de ambos equipos durante la primera mitad. Uno porque no se atrevió a destaparse, el otro porque le faltó el desequilibrio para aprovechar la desvergonzada orden que le dio su rival.

El Atlético finge con un comienzo menos rudo, certificado con algo de recuperación y disparo centrado de Lemar. Un simple espejismo. Los rojiblancos siguieron jugando con la necesidad del Milan y con el marcador de Metropolitano y Anfield. Ni siquiera pareció animar al Liverpool a adelantar al Porto. Había un orden claro de no colapsar, de seguir jugando con la calculadora de puntos en cabeza y la ansiedad del rival por anotar.

Paso atrás

Los dos primeros intercambios de Simeón fueron un simple intercambio de peones. Correa por Lemar y Lodi por Hermoso. Los Pioli eran cuatro a la vez. Florenzi, Bakayoko, Messias y el temido Ibrahimovic. Piernas y cualidades hasta intentar concretar su dominio. Ibrahimovic puso tensión en la grada con un pase que rompió las líneas para que Messias pusiera un defensa central que perseguía Bakayoko. Savic evita el gol con Oblak derrotado y pasado.

Los miedos siguieron invadiendo los pensamientos de Simeone. Suárez y De Paul abandonan el campo para dar paso a Cunha y Vrsaljko. La subasta ya supuso la salida de Kondogbia de Griezmann. La prueba más clara de que el técnico del Atlético estaba jugando con los marcadores.

Tanta especulación terminó por hacerse oír. Una incursión a la izquierda de Kessie y un hilo dulce lo lideró Messias con un potente cabezazo en la frontal del área chica. No estuvo Oblak para imponerse ni Savic y Giménez para evitar el remate. Una secuencia muy habitual en este Atlético que empieza a atacar cada vez peor y lleva tiempo defendiendo muy mal.

El gol ya era definitivo. Premió al Milan, que siempre ha querido jugar más y dejó al Atlético esperando una carambola que él mismo ganó por la racanería con la que jugó.

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