Bélgica se está llenando y recogiendo piezas



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Eden Hazard, en el partido contra Finlandia.
Eden Hazard, en el partido ante Finlandia.LARS BARONE / AP

Bélgica concluyó la primera fase de la Eurocup con un pleno y con una noticia aún mejor de los resultados, porque están completando la llegada de varias piezas que habían llegado al campeonato convaleciente. A Finlandia se lo pasó como antes a Rusia y Dinamarca en un grupo en el que nadie ha sacado a uno de esos favoritos que se esperan y nunca llegan del todo. Podría hacerlo en 2021. El triunfo belga es un alivio para España, que vale un empate para acceder a los octavos de final, siempre y cuando Polonia no gane a Suecia, que ya está clasificada. Todavía hay mejores noticias para los otros equipos. Cuatro puntos dan el pase, por eso Suiza lo hizo mientras veía la televisión. También se aplican tres si el golamedia no es negativo.

Finlandia espera, tercero del grupo, pero parece que vuelven a casa. No tomó medias tintas: salió a defender el cuadro inicial doblado en fila de cinco defensas, tres centrocampistas que operaban por dentro y dos delanteros que, en realidad, eran una defensa avanzada. El plan era escapar, perseguir y liberar. Si aparecía una luz en el camino que conducía a la portería de Courtois, había que seguirla, pero sin presumir.

El partido llegó a Bélgica con la clasificación en el bolsillo. Y la calma que siguió lo empañó. El seleccionador Roberto Martínez lo buscó en la formación, en la que mezcló meritorios y consagrados. Para Hazard, De Bruyne o Witsel, ha llegado el primer título hasta el momento en este torneo, por lo que la velada los invitó a completar su aterrizaje suave en la competición tras dejar atrás diversas dolencias.

Con esos cimientos en su lugar, el partido se movió en una dirección, con cierta pereza y un vistazo de De Bruyne y Lukaku. Hazard fue trabajador, alcanzó el balón, cayó desde la izquierda en posiciones interiores para combinar corto, pero también salió a la carrera. Trabajó más duro que lúcido en la búsqueda de sensaciones. Como todos sus compañeros, se encontró con una red tejida por defensores rudos pero robustos. Los tres centrales finlandeses juegan en la cola de la liga sueca, otro en un equipo chipriota desconocido y el tercero en Helsinki. Nadie les pide un buen pie para jugar el balón. Solo resta, lo cual no es poca cosa cuando se trata de Lukaku.

El ejercicio de supervivencia nórdico avanzó entre una espalda hundida frente a su portero, que en la duda siempre ha apoyado al equipo. Lukas Hradecky es un gol experimentado en la Bundesliga, Eintracht y ahora Leverkusen. Siempre estaba ahí cuando su equipo lo necesitaba, por ejemplo, en un tiro lleno de veneno con el que Doku olió la puerta justo antes del descanso o con Hazard después del medio tiempo.

Esa pausa vino con buenas noticias para Finlandia, ya que Dinamarca superó a Rusia y los cuatro puntos dieron la clasificación sin esperar, en el segundo lugar. Un cuarto de hora después de la reanudación, llegaron noticias de otro danés y la multitud, en su mayoría finlandesa, estalló en júbilo. A veces, su equipo no tiene que ir más allá del mediocampo para celebrar.

El VAR

Pero Finlandia salió y casi se resfría. Bélgica respondió a una excursión ofensiva episódica, acostumbrada a la presión encontró un gran agarre, De Bruyne conectó con Lukaku y llegó el gol, celebrado con la mirada de Tiri y Troiani en el VAR. Allí, entre lupas y renglones, se perfilaba su anulación. Lo siguiente que hizo el equipo nórdico fue sacar del campo a un delantero, Pohjanpalo, y sumar otro centrocampista a la multitud. Entonces ocurrió una de esas fatalidades que hacen indescifrable el fútbol. Tras frenar al imparable, justo cuando su equipo se fortalecía para atacar el último tramo del partido con más piernas y más carácter defensivo, Hradecky marcó en propia meta. Vermaelen cabecea, el balón se estrella en el travesaño y el rebote acaba en la mano del portero, que sin querer introduce el balón.

Ese fue el final. El único plan de Finlandia para la fiesta era contener. No hubo respuesta, y cuando abrió se sintió aún más vulnerable. Lukaku marcó en un partido que resolvió como un pivote de fútbol sala y los belgas se llevaron un partido en el que no tuvo otra preocupación que derribar un muro.

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