Cambiar los hábitos y un compuesto en el té verde podría prevenir la demencia



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Cambiar los habitos y un compuesto en el te verde

El objetivo es demostrarlo personas en riesgo de desarrollar demencia 15 años a partir de ahora pueden prevenir deterioro cognitivo con dos intervenciones: una cambio de estilo de vida notable, que incluye ejercicio físico semanal, una auténtica dieta mediterránea y entrenamiento cognitivo continuo, además de la acción de un preparado de galato de epigalocatequina (EGCG), un componente deté verde.

Es la propuesta que han lanzado desde entonces Centro de Investigación del Cerebro Beta de Barcelona, el centro de investigación de Fundación Pasqual Maragall, con José Luis Molinuevo en la cabeza y el Instituto de Investigaciones Médicas Hospital del Mar, IMIM, con el neurólogo Rafael de la Torre, quien ha desarrollado varios estudios sobre el té verde y la mejora cognitiva. Es un desafío en sí mismo, pero han logrado convertirlo en una de las grandes apuestas de Asociación de Alzheimer de Estados Unidos, que aporta un millón de dólares. También cuentan con el apoyo del Instituto Carlos III.



Él Think Project es un estudio no farmacológico que sigue la línea de estudios recientes que han podido comprobar cómo los cambios en el estilo de vida tienen efecto sobre el deterioro cognitivo. La incorporación del componente del té verde al estudio tiene que ver con los hallazgos de Rafael de la Torre entre las personas con síndrome de Down y síndrome del X frágil. «Los resultados indican que este componente mejora la capacidad de conectar neuronas, mejora la plasticidad sináptica», explica De la Torre.


Buscan 200 personas con problemas de memoria y una alteración genética con mayor riesgo de Alzheimer

La prueba será una prueba piloto de un estudio posterior con varios países y centros. Pero también será una prueba de fuego para la organización. Necesitan 200 personas que se hayan visto con problemas de memoria. «No es un ‘nunca sé dónde tengo las llaves’, sino más bien ‘repito las preguntas sin darme cuenta’ o ‘le digo lo mismo al día siguiente a la misma persona’. Un problema de memoria que te invita a ir al médico», Molinuevo aclara el deterioro cognitivo subjetivo.

Entre aquellos que están seriamente preocupados por su memoria, deben identificar quiénes son portadores del gen ApoE4, que los identifica como de mayor riesgo de desarrollar demencia. Estos serán los participantes. Además, deben ser personas que se comprometan claramente con un estudio que requerirá actividades a lo largo de la semana durante un año.



El plan será personalizado para cada voluntario, para que reciba el programa semanal de actividad física en el gimnasio Claror junto al Hospital del Mar, que también colabora con el ensayo. Tendrán que seguir estrictamente la dieta mediterránea y estarán subvencionados en los precios de algunos productos en Caprabo, incluso un colaborador. Y tendrán que realizar cursos de formación cognitiva a través de una plataforma varias veces a la semana. Además de llevar la preparación de té verde, que sabe a chocolate.

Al final del año, volverán a tomar las pruebas, estudiarán su estado cerebral y cognitivo y pondrán todos los planes en espera. Después de tres o cuatro meses, volverán a mirarlos: “Queremos saber si los cambios de estilo de vida son sostenibles en el tiempo”, dice Rafael de la Torre.

“Notarán la mejora. Tenemos evidencia de que incluso en las etapas preclínicas de la demencia, estos cambios de hábitos producen mejoras. Al tener la hipertensión bajo control, por ejemplo, sabemos que retrasa el deterioro cognitivo leve ”, dice José Luis Molinuevo.

Los neurólogos que lideran la investigación decidieron agrupar todo el paquete de medidas que podrían añadirse en un test no farmacológico para aprovechar el gran esfuerzo organizativo que implica la selección de voluntarios y la aplicación rigurosa de la dieta, el entrenamiento cognitivo, el ejercicio y Preparación. “Esto no es una tontería. Es una prevención eficaz ”.




Clínica del cerebro en Guttmann

La Fundación Institut Guttmann amplía su alcance con un instituto para la salud cerebral. Con base en su experiencia en rehabilitación de la médula espinal y daño cerebral, donde se encuentran a la vanguardia, también quieren abordar las deficiencias de memoria, cognitivas y conductuales y, en conjunto, la discapacidad que hace que tal longevidad sea una experiencia amarga. Este nuevo instituto de salud cerebral, Guttmann Brain Health Institute, nació con una vocación privada e internacional. Y para dirigir este nuevo aspecto contrató al profesor de Neurología de Harvard Álvaro Pascual-Leone. El punto de partida es que la forma de tratar las enfermedades neurodegenerativas «suele llegar con 20 años de retraso», dice el neurólogo. Cuando poco se puede hacer.

Pretenden hacer mucha más prevención y rehabilitación en la nueva institución, como la formación personalizada. «Existe evidencia de que los tratamientos obtienen una respuesta, un impacto en la discapacidad, como aconsejar o recordar algo que te dijeron», dice Pascual-Leone.