Ciudadanos escenifica la expulsión del presidente de Melilla y pide su inserción como no vinculado a la Asamblea



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Eduardo de Castro, de Ciudadanos, toma posesión en la sala dorada del Ayuntamiento de Melilla como presidente de la ciudad autónoma, en julio de 2019.
Eduardo de Castro, de Ciudadanos, toma posesión en la sala dorada del Ayuntamiento de Melilla como presidente de la ciudad autónoma, en julio de 2019.

El presidente de Melilla, Eduardo de Castro, fue expulsado definitivamente de Ciudadanos. En carta recibida este viernes de la Mesa de la Asamblea de la Ciudad Autónoma, el grupo que lidera Inés Arrimadas pide ser destituido del despacho de diputado naranja y trasladado al grupo de no adscritos. Según la carta, a la que tuvieron acceso los medios locales, el partido había pedido a De Castro que renunciara al cargo de concejal, lo que supondría su destitución a favor del siguiente de la lista y su renuncia a la presidencia.

En abril, el partido anunció que el Comité de Garantía había revocado la membresía de De Castro por no informar su acusación en una demanda por presunto abuso. Entonces, De Castro anunció que impugnaría la decisión y se negó a dejar su cargo de diputado en la Asamblea o renunciar como el único presidente que Ciudadanos ha retenido a nivel regional.

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La comunicación recibida este viernes entierra dudas sobre la afiliación del presidente Melilla, quien no ha respondido a la solicitud de removerlo del cargo de asesor. «Como anuncié, presentaré la demanda por infracción correspondiente», anunció De Castro en su cuenta de Twitter. Asimismo, convocó al Consejo de la Asamblea para revisar la situación que se abre antes de su estadía por no estar asignada en virtud del pacto anti-transfuguismo. Fuentes de la ciudad no creen que De Castro incurra en este momento en la hipótesis del transfuguismo, informa Elsa García de Blas.

Eduardo de Castro, hasta ahora el único diputado que ha obtenido Ciudadanos en la Asamblea de Melilla (25 diputados) en las elecciones municipales de 2019, lidera un ejecutivo con mayoría de concejales de la Coalición por Melilla (cuatro diputados) y del PSOE (ocho diputados). ). Su decisión de romper la disciplina del partido y no apoyar al PP (10 diputados) y al propio número uno, Juan José Imbroda, por investir al candidato de la lista más votada con el apoyo de Vox (dos diputados) le valió la desaprobación del entonces líder de la formación naranja, Albert Rivera, y le arrebató el Ejecutivo al popular tras 20 años de ininterrumpida gobierno.

En declaraciones a Alicantur, De Castro acusó a la dirección del partido en abril de haber interrumpido la comunicación al menos desde noviembre de 2019 y tras haber abierto un primer expediente disciplinario tras la investidura, en julio de 2019, por presunta desobediencia.