Cómo vivir 105 años



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De vez en cuando recibimos la noticia del cumpleaños de alguien. centenario y, al menos, nos hemos dibujado una tierna sonrisa al observar el buen estado físico y mental que suele exhibir. Pero, además, empezamos a pensar en la posibilidad de llegar a esa edad.

Por supuesto, los españoles están felices de saber la esperanza de vida en nuestro país es de 83 años. Uno de los más grandes del mundo, y solo por detrás de Andorra y Japón. Cumplir un siglo y superar esa edad es otra cosa. Pero sucede, y se debe principalmente a
hábitos de estilo de vida
aunque seguro Factores genéticos.

Hay estudios de herencia que estiman que un tercio de nuestros genes dependen de superar los 100 años. Los dos tercios restantes se deben a cómo vivimos, lo que en parte también afecta la actividad de nuestro genoma a través de las llamadas variaciones epigenéticas.

La clave para vivir 105 años puede estar en nuestros genes

La ciencia no deja de sorprendernos, y esta vez lo hace a través de un trabajo recientemente publicado que muestra qué es diferente, a nivel de codigo genetico, en personas de 105 años o más en comparación con personas sanas de 68 años.

Bueno, mediante técnicas de secuenciación del genoma de alta resolución, se detectaron cinco mutaciones genéticas en el ADN del grupo centenario. Se trata de mutaciones que afectan principalmente a dos genes (STK17A y COA1) implicados en la forma en que las células reparan el ADN dañado y en los procesos de oxidación celular y respiración. Ya se sabía que la capacidad de reparación del ADN y los procesos de estrés oxidativo se encuentran entre los mecanismos asociados a la longevidad. Pero este estudio presenta qué mutaciones específicas están relacionadas con la longevidad.

Edad biológica y edad cronológica

Todos conocemos personas que, a la misma edad, parecen mayores o menores, según sea el caso. Y es que la edad biológica no es lo mismo que la edad cronológica.

La edad biológica podría definirse como el mejor estimador posible que permite predecir el estado de salud y la esperanza de vida de una persona. La edad cronológica Es simplemente, el tiempo que transcurre desde el nacimiento.

Hoy en día no existe una sola molécula o parámetro fisiológico que, como biomarcador, pueda identificar inequívocamente la edad biológica. El envejecimiento se manifiesta como un efecto acumulativo complejo en el que se alteran múltiples y diferentes procesos moleculares, fisiológicos y cognitivos. Además, todos estos procesos ocurren a diferentes niveles; Es decir, nuestras células, tejidos, órganos y sistemas se alteran, y no todos de la misma forma ni al mismo tiempo.

Por tanto, llegar a estimar la edad biológica requiere un enfoque complejo que permita integrar y sacar conclusiones de la multitud de datos que ahora se pueden obtener del análisis de todos los procesos involucrados.

Probablemente el procedimiento más popular y mejor fundado para detectar la edad biológica se llama «Reloj de envejecimiento de metilación de ADN«O» reloj epigenético, a partir del cual hay resultados que muestran que es posible predecir el desarrollo de enfermedades relacionadas con la edad como la diabetes, enfermedades cardíacas y algunos cánceres agresivos.

Dieta y estilo de vida para reducir la edad biológica en tres años.

También se sabe que el estilo de vida y los hábitos de ejercicio están relacionados con una vida mejor y más larga.

Un estudio reciente propone que, mediante la realización de un programa de solo ocho semanas de tratamiento, la edad biológica se puede reducir en unos tres años. La intervención se llevó a cabo en un grupo de 43 personas de entre 50 y 72 años, y se centró en la dieta, el sueño, el ejercicio, la relajación y suplementos como probióticos y fitonutrientes.

A través del reloj epigenético, las prácticas dietéticas y de estilo de vida se reflejan en los patrones de metilación observados en el ADN. Lo que significa que estos hábitos influyen en la edad biológica. Sin embargo, sería necesario realizar estudios de mayor escala y duración para confirmar los resultados indicados.

Envejecer con salud es posible

Los centenarios y supercentenarios pueden mostrar y mantener extraordinarias capacidades cognitivas y físicas. Aunque depende del país, el porcentaje de centenarios sin demencia se sitúa entre el 20% y el 55%.

Un ejemplo es el de la mujer de 118 años que, en una prueba neuropsicológica, obtuvo una puntuación incluso ligeramente mejor durante los 6 meses de duración de la prueba. O el de la mujer de 113 años cuya puntuación en otro tipo de prueba equivalía a adultos sanos entre 60 y 75 años. Cuando esta última falleció, a los 115 años, no se detectó ninguna enfermedad cerebrovascular o aterosclerosis significativa, y solo una pequeña cantidad de agregados que suelen estar relacionados con la demencia, aunque no haya padecido demencia en vida.

Como se indica, es posible un envejecimiento saludable sin demencia, incluso con la presencia de lesiones detectadas después de la muerte. Por lo tanto, es necesario establecer e implementar medidas e intervenciones adecuadas para estas personas longevas, de modo que se maximice su bienestar cognitivo, físico, social, cultural y emocional.

Santiago Ramón y Cajal dijo que «la vejez es una enfermedad crónica, necesariamente fatal, que todos debemos evitar y que, sin embargo, todos queremos». Al menos envejecemos saludables.

Francisco José Esteban Ruiz. Catedrático de Biología Celular de la Universidad de Jaén.

Este artículo fue publicado originalmente en
La conversación
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