Consentimiento necesario para proteger a la comunidad trans



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Una bandera trans ondea frente al Congreso de los Diputados.
Una bandera trans ondea frente al Congreso de los Diputados.Luca Piergiovanni / EFE

El desarrollo del marco legal para promover mejores condiciones de vida para las personas trans es una aspiración que conecta con la tradición de España como referente internacional en la protección del derecho a la igualdad y el respeto a la diversidad. España ha sido pionera en diversos aspectos del desarrollo de estos derechos. La Ley para la Igualdad Real y Efectiva de las Personas Trans, cuyo borrador dio a conocer esta semana el Ministerio de Igualdad, pretende dar un nuevo paso al permitir el cambio de sexo en la documentación oficial con la mera declaración de la voluntad de una persona. sin la necesidad de los informes médicos que se exigen en la actualidad.

La ley tiene como objetivo la despatologización de la transexualidad, como lo promueve la Organización Mundial de la Salud, así como afirmar el principio de autodeterminación. El proyecto amplía el marco de los derechos de una minoría y un grupo vulnerable. Su difícil experiencia de vida merece apoyo, mayor seguridad jurídica y la capacidad de protegerse contra el abuso y la discriminación que se produce. Avanzar en esta dirección es, por tanto, una buena noticia y alinearía a España a nivel internacional con la legislación más avanzada en este ámbito, como las de Dinamarca, Portugal, Bélgica o Irlanda.

Pero la iniciativa del gobierno también está sometida a una gran presión. Por un lado, la defensa del progreso que significa que las personas pueden decidir por sí mismas; por otro, el contraargumento según el cual esto puede abrir el camino al abuso, a la erosión de la posición de la mujer en la sociedad e incluso, desde los ángulos más radicales de la crítica, al inicio de la anulación del concepto de mujer, de la noción de sexo biológico. Dos sectores del gobierno encarnan el pulso, con Podemos en el primer lado, y el PSOE, con la vicepresidenta Carmen Calvo como líder visible, en el otro. El debate tiene un fuerte componente ideológico y unas raíces sociales y generacionales que van mucho más allá, con argumentos liberales que se alinean con la posición de Podemos y otros reaccionarios que, paradójicamente, apoyarían la del PSOE.

En términos generales, la autodeterminación representa un avance para quienes tienen una visión progresista y liberal de la sociedad, y esto está avalado por instituciones como la Comisión y el Consejo Europeo, que la señalan como la mejor herramienta para acompañar a la comunidad trans. Merece apoyo. El PSOE propuso esta misma idea en 2017 en una iniciativa que impulsó en el Parlamento en la legislatura anterior, pero cambió de opinión en el camino. Parece excesivo creer que no exigir un informe médico por cambio de sexo en la documentación oficial representa el caballo de Troya para el borrado de la mujer, la noción de sexo biológico o la erosión sistémica de sus derechos o posición en la sociedad, pero sí, es cierto. que una nueva ley debería cubrir situaciones específicas de abuso que puedan ocurrir. Las dos partes del Ejecutivo deben dialogar serenamente sobre la jurisprudencia. El tema no se puede abordar rápido para usarlo como bandera en el 8-M, ya que da la sensación de querer hacer Podemos. El movimiento feminista y la ciudadanía en general merecen tener un debate tranquilo y la ley debe ser impecable; también porque no hay duda de que el conservadurismo lo desafiará en los tribunales.

Hay disposiciones que pueden mejorar el proyecto, como el período de reflexión de seis meses de la ley danesa, que limita el riesgo de decisiones honestas pero inmaduras y, de paso, dificulta que se produzcan abusos. Lo lógico es que estos últimos fueron anecdóticos, pero la preocupación es legítima y debe ser atendida, incluso en interés de la comunidad trans. Se pueden considerar ventanas modulares de aplicación flexible en casos específicos, para evitar, por ejemplo, que un condenado cambie de sexo después del delito para ir a una cárcel de mujeres, o para frenar los cambios afectados en el ámbito laboral o deportivo. Además, es necesario un amplio debate sobre los temas que tienen que ver con los niños cuya personalidad se está formando.

Todo esto debe manejarse con calma. No hay prisa. Y sin una guerra inútil entre sensibilidades íntimas.