CS solicita al gobierno ayudas a pymes y autónomos sin subvenciones para apoyar sus presupuestos



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La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, intervino durante el pleno en el que se debatió la moción de censura planteada por Vox.
La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, intervino durante el pleno en el que se debatió la moción de censura planteada por Vox.EUROPA PRESS / R.Rubio.POOL / Europa Press

Los ciudadanos ya han puesto medidas sobre la mesa en la negociación de los presupuestos generales del Estado con el gobierno. La comisión negociadora del partido de Inés Arrimadas se reunió este jueves con la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y el secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, y en esa reunión hizo varias propuestas para ser incluidas en las cuentas si el ejecutivo quiere su apoyo. Entre ellas se incluyen las ayudas directas y no reembolsables a las pymes y autónomos que han sufrido un descenso de más del 50% en su actividad a causa de la pandemia. CS mantiene una posición flexible para negociar el acuerdo presupuestario y renuncia a pedir al Gobierno que paralice la reforma sobre el castellano como lengua vehicular en la educación, un tema muy sensible para el partido y que quiere apelar al Tribunal Constitucional.

Las ayudas a las pymes y autónomos consistirían en una aportación pública en efectivo, directamente – no a través de un crédito – y que ellos tampoco tendrían que reembolsar, cuyo límite máximo sería de hasta el 75% de la facturación del año 2019. Podrían calificar empresas con menos de 50 trabajadores que hayan visto su actividad reducida a más de la mitad debido a la pandemia. Según Edmundo Bal, portavoz adjunto de CS, el gobierno ha acogido con satisfacción su propuesta. “Ellos respondieron: haznos las cartas, preséntanos las cartas; la sensación es buena «, dijo la diputada, integrante del equipo negociador de CS, en rueda de prensa posterior a la reunión. Además, CS pidió al gobierno que aumente el monto destinado a salud (aunque no especifica qué importe) y promover la tarjeta sanitaria única en toda España así como la historia clínica única «para que cualquier español pueda ser atendido en cualquier lugar de España con su historia clínica digitalizada».

El partido ha planteado estas condiciones pero da prioridad al acuerdo y por tanto se limita a discutir las medidas directamente relacionadas con las cuentas. Así, por ejemplo, Cs deja fuera de esta negociación la espinosa cuestión de la reforma planteada por el gobierno a la educación castellana, cuestión que toca una de las banderas fundacionales del partido. La formación de Arrimadas ha alzado la voz, al igual que el PP, contra el pacto alcanzado por socialistas, Podemos y ERC para facilitar la inmersión lingüística, eliminando la referencia al español como lengua vehicular de la nueva ley educativa que se está redactando en el Congreso, en el tiempo que se requiere su pleno dominio en todas las comunidades y se establece que los centros deberán tomar medidas cuando se compruebe que no se ha logrado este objetivo.

La líder del CS, Inés Arrimadas, se quejó de que el Gobierno «quiere blindar por ley la vulneración del derecho de los niños» a recibir también educación en castellano, que según la denuncia todavía no se respeta en Cataluña, a pesar de varias sentencias. Sin embargo, a pesar de que para Cs se trata de un tema clave, no pedirá al Gobierno que detenga esta reforma si quiere su apoyo presupuestario, sino que también lo denunciará ante el Defensor del Pueblo y los distintos organismos europeos.

Fuentes de la ciudad se han sacado el ojo de encima al gobierno al priorizar al partido en la ronda de contactos presupuestarios que comienza este jueves en el Congreso. El ministro de Hacienda y el secretario de Estado de Derechos Sociales se reunieron a las 9:30 con la ciudadanía y luego, a las 10:00, con el ERC, para negociar las cuentas públicas, que ambos están dispuestos a apoyar. El primer grupo en sentarse a la mesa de negociación fue Teruel Existe (diputado), muy temprano, pero el nudo político está en la asamblea ciudadana previa a la reunión de ERC. Ese guiño a Cs en principio contradice el acuerdo entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, que había acordado que las conversaciones por las cuentas darían prioridad a los grupos que apoyaban o permitían la toma de posesión del presidente socialista, lo que implicaba el descenso del grupo de Inés Arrimadas, que votó no.

ERC y el gobierno coinciden, sin embargo, en que detrás de este orden no hay motivaciones políticas, sino simplemente logísticas. Las citas se empezaron a organizar anoche a última hora, y los diputados de la ERC no pudieron a la hora prevista, que era ante los Cs, como acordaron. Aunque hoy ERC esperaba una reunión a solas con el Ejecutivo, que eventualmente convocó también al resto de grupos.

Tanto los republicanos como los arrimadas afirman que son incompatibles entre sí y que no apoyarán los presupuestos si la otra parte los apoya. Se espera una pelea entre los dos en las próximas semanas hasta que se resuelva con quién el gobierno decida tener en cuenta, mientras Unidos Podemos presionar al PSOE para que saque a Cs de la ecuación. El grupo Arrimadas insiste en que no estará en la foto final de respaldar las cuentas si ERC también las respalda, pero por ahora no está pidiendo que se detengan las negociaciones con los republicanos porque ellos han comenzado las suyas.