Cuadrando el círculo



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Los vicepresidentes del Gobierno, Nadia Calviño, Carmen Calvo, Pablo Iglesias y Teresa Ribera (de izquierda a derecha) presentan el 7 de octubre el "Plan de recuperación, transformación y resiliencia del
Los vicepresidentes del Gobierno, Nadia Calviño, Carmen Calvo, Pablo Iglesias y Teresa Ribera (de izquierda a derecha) presentan el 7 de octubre el “Plan de recuperación, transformación y resiliencia de la economía española.José María Cuadrado Jiménez / EFE

Los clientes habituales de Bruselas saben que el centro de gravedad institucional es el Rond-point Schuman, una rotonda perfecta en forma de círculo que alberga dos instituciones clave de la UE: el Consejo y la Comisión Europea. En la madrugada del 21 de julio, el Consejo Europeo dio a conocer un importante paquete de estímulo -conocido como Next Generation EU- que movilizará hasta 140.000 millones de euros en España para comprometer entre 2021 y 2023. Una oportunidad que está generando la Tres reacciones esperadas en España: brote inicial, consecuente inflación de expectativas y preocupación final por nuestra capacidad administrativa.

El Gobierno presentó la semana pasada el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, un avance del documento que se envía a Bruselas este jueves, y que en realidad es un borrador del plan definitivo que se presentará a principios de 2021, una vez adquirido el acuerdo – si no hay retrasos – el grado necesario de derecho europeo. Este es el plan de inversión y reforma necesario para liberar progresivamente el paquete de ayuda principal, conocido como Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. Fondos con una gestión compleja por lo inédito -deben ser regulados ad hoc en un tiempo récord- y que, en España, requerirán un complejo equilibrado como intentar cuadrar la rotonda Schuman. Cuatro equilibrios sobre los que descansa la esperanza de realizar urgentes inversiones productivas y, además, algunas claves para fortalecer la política científica e innovadora del país.

El primer desafío es lograr que el Plan de Recuperación sea convincente en su equilibrio entre inversión y reforma, ya que una estrecha supervisión europea no solo será convincente en términos de eficacia y eficiencia del gasto, sino también en la profundidad de las reformas. Las inversiones contemplan un prometedor «Pacto por la ciencia y la innovación» en el Eje 6 del Plan. Pero en términos de reformas, además de la previsible controversia sobre el mercado laboral y las pensiones, tal vez podamos abordar algunas debilidades estructurales de nuestro sistema de I + D + i que no pudieron ser abordadas en el Ley de Ciencias de 2011 ni, en la profundidad que merecen, en Real decreto de medidas urgentes de 2019.

El segundo es de estructura institucional. Estamos habituados a la cogestión de fondos estructurales entre la administración del Estado y las de las comunidades autónomas, y tenemos que buscar la forma de implicarlos, pero también a los ayuntamientos, cuyo papel impulsor de la innovación ha ido creciendo durante la última década. La difusión de los servicios públicos digitales, el apoyo al emprendimiento tecnológico o la contratación pública de la innovación pasan cada vez más a través de administraciones sin competencias formales en I + D + D y muchas veces olvidadas en el diseño de estas políticas. El ejercicio de consulta requerido es, por tanto, enorme y debe realizarse en medio de una intensa negociación de los Presupuestos Generales 2021, inseparables del Plan de Recuperación.

Ejecutar de manera eficaz puede no ser lo mismo que hacerlo de manera eficiente, asegurando que cada euro público genere inversión privada, genere habilidades administrativas sostenidas y produzca nuevos líderes empresariales que puedan exportarse.

El tercero son las habilidades puramente administrativas. Con razón se ha afirmado que, incluso considerando solo los 72.000 millones de euros de subvenciones, el volumen de fondos es cinco veces la dotación anual del FEDER, el pilar de la inversión europea en España en I + D, sostenibilidad y digitalización. Por tanto, existe un riesgo real de que los nuevos fondos se apoderen de la maquinaria administrativa que ofrece y concede ayudas de este tipo. Por tanto, el equilibrio está entre distribuir el juego o concentrarlo en aquellas entidades estatales con mayor capacidad de gestión. Y en el cumplimiento del anunciado real decreto ley que flexibilizará la ejecución de los fondos; una flexibilidad que podría permitir la experimentación de modelos de contratación y ayudas públicas más adecuados a la naturaleza de los proyectos de innovación público-privados. Desde la digitalización de la salud hasta la implementación de la nueva movilidad en las ciudades, pasando por soluciones biotecnológicas para hacer la agricultura más sostenible, estos proyectos requieren diferentes modelos de intervención pública.

El cuarto desafío es precisamente obtener el tipo de inversión adecuado y maximizar su capacidad de transformación. Sin duda, veremos un equilibrio inestable entre inversiones largamente deseadas -una gran apuesta por el talento científico o la digitalización radical de las administraciones- y otras más oportunistas, adecuadas para las marcas de moda de Bruselas y las sectas. prioridades establecidas por la Comisión. Pero tenemos que recuperar un espacio, aunque sea pequeño, para innovar. Experimentar y, si es necesario, equivocarse. Dado que algunos enfoques específicos de la innovación impulsada por el público, como la compra de innovación o los entornos de prueba regulatorios, no pueden concebirse de otra manera.

La paradoja sirvió. Ejecutar de manera eficaz puede no ser lo mismo que hacerlo de manera eficiente, asegurando que cada euro público genere inversión privada, genere habilidades administrativas sostenidas y produzca nuevos líderes empresariales que puedan exportarse. Mientras Europa afronta uno de sus mayores retos desde los días de la fundación de Robert Schuman, España afronta un reto conocido y propuesto desde hace mucho tiempo: transformar nuestro sector público en un laboratorio de futuro y un verdadero motor de innovación.

Diego Moñux Ch Miércoles es socio gerente y fundador de Science & Innovation Link Office