De esta forma, las ayudas a los autónomos se gravan en la cuenta de resultados.



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De esta forma las ayudas a los autonomos se gravan

El daño causado a la economía por la pandemia también ha tenido graves repercusiones entre los autónomos, colectivo que cayó un 10% en los primeros nueve meses del año pasado. A 1 de octubre de 2020, había 2.670.000 autónomos en España, según un informe del INE publicado el mes pasado. Con el fin de paliar las consecuencias que han tenido sobre este colectivo las medidas de contención del coronavirus adoptadas en la emergencia sanitaria, el Gobierno ha puesto en marcha una serie de ayudas. En el caso de haberlos recibido el año pasado -este mes se aprobaron otras subvenciones- los beneficios deben quedar reflejados en la cuenta de resultados, cuya campaña comienza el 7 de abril.

Quizás una de las ayudas más conocidas que se ha lanzado a los autónomos para hacer frente a la crisis es el extraordinario beneficio de la quiebra. Al igual que la prestación normal, esta prestación forma parte del sistema de protección por desempleo y, como tal, debe gravarse como trabajo. “Aunque su origen está en la actividad del trabajador autónomo, no es un ingreso inherente y por tanto no se clasifica como una realización de actividades económicas”, explica Gestha, la organización de técnicos financieros.

Esto significa que el contribuyente podrá beneficiarse de la desgravación fiscal sobre la renta del trabajo, por lo que los primeros 2.000 euros del beneficio estarán libres de impuestos, siempre que no tenga otros ingresos del trabajo. En el caso de recibir ayudas por debajo de esta cantidad, la fintech TaxScouts destaca la obligación de seguir dividiendo las rentas en el IRPF aunque no se pague por ellas. «También hay que recordar que los autónomos que están dando por terminada su actividad, aunque no tengan más ingresos o gastos que el propio fondo, están obligados a presentar trimestralmente el IVA y el IRPF», subrayan.

Por el contrario, si pudiste beneficiarte de un préstamo ICO, al tratarse de una ayuda que hay que devolver, el autónomo no debe contabilizarla en su devolución como desempeño laboral. Sin embargo, “los intereses pagados por el empleador pueden deducirse como gasto, al igual que el resto de las cuotas de apertura y establecimiento de crédito que se han cobrado”, destacan TaxScouts. Y recuerdan que, «en el caso de que el autónomo pudiera aprovechar la prórroga del período de gracia para los préstamos, entonces no tenía que pagar el principal de la cuota, sino los intereses, podía también los descontamos como gastos «.

Disminución del rendimiento de la actividad.

También existen subvenciones otorgadas por las comunidades autónomas. Se gravan como rentas de actividades económicas, siempre que no se haya establecido expresamente su exención. Por el contrario, las prestaciones compatibles con la actividad (es decir, las destinadas a los autónomos que no pudieron recuperar los ingresos que tenían antes de la pandemia o cuya situación ha empeorado en los últimos meses), las ayudas extraordinarias de bajos ingresos y las ayudas estacionales a autónomos, a disposición de los trabajadores que debían estar inscritos en este régimen durante un mínimo de dos meses entre 2018 y 2019.

“Como ocurre con cualquier otra fuente de ingresos, no declarar las ayudas recibidas por la crisis del coronavirus puede derivar en una sanción que varía según la gravedad del delito”, advierten desde TaxScouts. La sanción será leve cuando la cantidad no declarada no supere los 3.000 euros, encubrimiento o no; grave si la cantidad no declarada supera los 3.000 euros y existe encubrimiento; y muy grave, cuando se utilicen medios fraudulentos.

Los técnicos de Tesorería también subrayan que se han realizado varios cambios normativos para tomar en cuenta la disminución de ingresos provocada por la pandemia y que ha afectado a los empresarios que se encuentran en el sistema de estimación de objetivos o módulos (es decir, la gestión de impuestos que se basa en el cálculo de los beneficios según determinados indicadores y no sobre los detalles contables).

De esta forma, la reducción de la rentabilidad neta del negocio en 2020 pasa del 5% al ​​20%, en general, y al 30% en los sectores de turismo, hostelería y comercio. Para el cálculo de la rentabilidad anual, los días de inactividad en los que se declaró el estado de alarma en el primer semestre del año pasado, ni los días del segundo semestre en los que se suspendió la actividad económica por las medidas adoptadas por los autónomos. comunidades. Además, solo se permite la exención por un año, en lugar de tres, del método de estimación objetiva por módulos en el IRPF, el régimen simplificado y el régimen especial de IVA para la agricultura, ganadería y pesca en 2020, ya que se permitirá en 2021.

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