Del teletrabajo al GPS en la maleta: el eterno debate sobre los límites del control corporativo



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Él teletrabajo Ha abierto un nuevo frente en el viejo debate sobre los límites de una empresa para controlar lo que hacen sus empleados y cómo trabajan. La nueva legislación laboral aprobada en septiembre obliga a empresas y trabajadores a acordar los mecanismos que permitan a la dirección evaluar la productividad de sus modelos sin violar su derecho a la privacidad. Los abogados consultados insisten en la importancia y centralidad de un protocolo consensuado y parámetros específicos, para dejar claro desde el principio hasta dónde puede llegar la empresa.

La pandemia ha extendido, para muchos, un nuevo modelo organizativo y, como en todos, florece el enfrentamiento entre los derechos del trabajador y los de la empresa. Entre la derecha «a la privacidad y la intimidad«del trabajador y de la empresa para controlar» el uso que se hace del mismo dispositivos y materiales y el trabajo realizado por sus empleados & rdquor ;, resume el abogado del Col·lectiu Ronda José Antonio González.

Las formas pueden ser nuevas, pero no el fondo. Los libertadores de Telepizza Derribaron el sistema de geolocalización que la empresa intentó imponerles en el juzgado nacional en 2019. Existen diferentes juicios sobre la precisión y la duración de la transmisión del GPS que algunas empresas de venta de viviendas obligan a sus vendedores a llevar en sus maletines. O, relativamente recientemente, también se ha comenzado a conocer sobre las sentencias relativas al derecho a la desconexión digital y cómo la recepción de correos electrónicos u otras comunicaciones no puede constituir un mecanismo de control para la empresa fuera del horario laboral. «Los medios deben ser proporcionados, adecuados y los mínimos necesarios para la finalidad de control que persigue la empresa.«, resume el abogado y profesor de la UOC, Pere Vidal.

Espada de doble filo

El software espía que ha florecido en los últimos meses y ofrece monitoreo permanente o acceso indiscriminado al correo electrónico de los empleados es claramente una negligencia corporativa, según ambos abogados. «Puede resultar contraproducente para la propia empresa«, Advierte Vidal. Pues bien, cualquier prueba obtenida por la empresa ilegalmente y que viole los principios de privacidad e intimidad para justificar una falta o un despido puede ser desestimada en los tribunales. Independientemente de si el trabajador estaba abusando efectivamente del material de el trabajo estaba cumpliendo con sus deberes.

«Normalmente, los trabajadores no suelen considerar la relevancia de estos problemas durante la relación laboral, pero cuando están despedido. Sobre todo si este despido ocurrió porque la empresa inundó el correo electrónico o utilizaron imágenes grabadas que no debieron haber sido grabadas ”, dice González. ¿Qué puede marcar la diferencia entre un despido disciplinario, que no conlleva derecho a indemnización, o un despido nulo, que obliga a la empresa a reintegrar al trabajador, abonarle el sueldo pendiente de los meses de despido y cualquier indemnización.

«La empresa no puede imponer mecanismos de control más estrictos al trabajador a domicilio que en la oficina.“Resume Vidal. La clave está en desarrollar un protocolo que cuente con la participación de la representación legal de los trabajadores y que sea conocido por ellos. Lo que conviene adecuar para ejercer desde casa, pero sin que ello implique menos derechos que trabajar desde la oficina. ante una vulneración de estos derechos, el trabajador puede recurrir a la inspección del trabajo y la «policía laboral» puede imponer multas entre 6.251 euros y 187.515 euros; dependiendo de la gravedad y el historial de reincidencia.

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