Editorial | Extensión in extremis de las ertes



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De la cuarta extensión de las covid ertes se pueden extraer dos conclusiones: la primera, la innegable utilidad de esta herramienta para dar seguridad para empresas y trabajadores afectado por la pandemia; y el segundo, verificando que todavía será necesario Hasta que la vacunación sea mayoritaria y sectores como el turismo se hayan recuperado por completo. Nadie dudaba de que había que ampliarlos, al menos como se ha hecho. hasta el final del verano. Pero el hecho de que se hiciera esperar el acuerdo con los agentes sociales hasta casi la expiración del plazo – No es la primera vez que esto sucede – subrayó el diálogo social en un momento en el que es muy necesario. La alternativa de aprobarlo por decreto sin la aprobación de los empresarios o sindicatos hubiera sido peor. Finalmente, el consenso entre el gobierno, la CEOE y los empresarios de Cepyme y los sindicatos CCOO y UGT Esto ha sido posible en gran parte gracias a los llamamientos al más alto nivel, por los que hay que felicitar el resultado, aunque habría sido deseable un acuerdo más fácil sobre un tema en el que todos coincidían a priori. Cerca 600.000 personas afectadas por un tiempo lo estuvieron esperando.

El tercer vicepresidente, Yolanda diaz, ha negociado sin problemas los aspectos relativos a la protección social de los trabajadores (prohibición de despidos durante seis meses y previsión del 70% de la SEPE, como ahora). El obstáculo fue la propuesta del ministro José Luis Escrivá dar prioridad a la reintegración de los trabajadores e reducir las exenciones de las contribuciones a la seguridad social a quienes mantengan la suspensión temporal de la relación laboral. Por tanto, la intención era evitar una prolongación de las ertes más allá de lo necesario. Los empresarios, reacios a esta disposición, plantean un argumento difícil de negar: las empresas no volverán a hacer negocios porque haya más o menos incentivos, sino porque la situación pandémica lo permite o no. La solución que permitió el acuerdo fue un sistema de exenciones que mantiene un equilibrio entre bonificación de reincorporación y mantenimiento de ertes. Las exenciones son mayores para los trabajadores en activo (entre el 85% y el 95%) que para los suspendidos (entre el 60% y el 85%), pero la diferencia no es tan grande como la inicialmente propuesta. No es el momento de reducir las ayudas a los llamados sectores ultraprotegidos, la más afectada por la pandemia, cuando todo indica que la temporada de verano seguirá por debajo de los niveles precoces.

El acuerdo amplía la relativa tranquilidad de las empresas y el personal in erte por otros cuatro meses y demuestra, en caso de duda, que siempre es preferible aprobar las medidas gubernamentales a través de dialogo social. Se acercan los tiempos de las reformas. Debe tenerse en cuenta.

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