El atlético sigue anclado en su frustración



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El Alavés rasca el empate debut de Calleja ante un rival con rotaciones masivas que no puede recuperar signos vitales

Morcillo (2d) desafía el balón a Martn Aguirregabiria (2i).
Morcillo (2d) desafía el balón a Martn Aguirregabiria (2i).EFE

Quizás sea cuestión de tiempo, que el paso de los días sane sus heridas emocionales para que el Athletic vuelva a ser lo que era hace unas semanas. Quizás se espera más de la Marcelino de lo que puede ofrecer en estos momentos, no tanto en el campo estrictamente futbolístico como en el mental, factor imprescindible para que todo funcione. El problema es que el tiempo es lo único que no disfruta el equipo rojiblanco, porque en una semana le espera una segunda final de Copa, que en los entrenamientos también será el final de temporada, dado que ya le faltan goles en Liga.

El deseo de volver cuanto antes a su ser aprieta al Atlético, pero la realidad es abrumadora y se lo impide. Ni siquiera la visita a San Mams desde abajo le sirvió de restaurador. Ni siquiera cambiar a todos los jugadores iniciales contra el Real excepto Unai Simn sirvió para redescubrir estímulos limpios y renovados. En el estreno de Javi calleja en el banquillo del Alavés. Solo en el tramo final, con Williams Como un estilete, el Athletic se parecía a lo que no era tanto, pero Pacheco Salvé el punto que tanto necesitaba la gente de Vitoria.

En Bilbao apareció un Alavés que no solo tenía nuevo entrenador, sino también estilo de juego. Tras muchos años de un equipo eminentemente defensivo, fútbol directo y pocos riesgos, la llegada de Calleja en busca de seguridad también cambia de fisonomía. Con Lucas Prez absuelto tras el ostracismo de las últimas semanas con Abelardo, El equipo de Vitoria reclamó la iniciativa e intentó jugar desde atrás, incorporándose y utilizando el balón solo cuando era estrictamente necesario. Una receta alejada de la tradicional de Mendizorroza con la que los alavíes esperan obtener la salvación. Sí, tendrás que mejorarlo si quieres hacerlo. Aún le queda tiempo.

El riesgo de esta propuesta era la falta de costumbre de los jugadores a la hora de ponerla en práctica. Estos desequilibrios generaron suficiente espacio detrás de su defensa en la primera media hora para que el Athletic lo olfatee. Mucho morcilla a la izquierda me gusta Ibai a la derecha encontraron espacio para correr y hacer daño. El primero de ellos tuvo dos muy buenas oportunidades que no convirtió. En uno elegí la subasta cuando Sancet Esperé solo en el centro de penalti y en el otro dejé temblando el travesaño.

Dos goles anulados

El propio Sancet también tuvo una chance muy clara, después de un brillante cambio de Vesga, pero Pacheco Frustró la mano del joven director. Varios miedos sin consecuencias que el Alavés logró apaciguar en torno a la media hora de juego, asegurando más sus pases y controlando mejor la puntuación de los delanteros del Athletic. Esto le permitió imponerse en la dinámica del partido e incluso marcar un gol, anulado por el VAR. No había nada que culpar por la espléndida cabecera de Joselu, pero está la posición de delantero de Lucas Pérez justo antes del centro definitivo.

El inicio de la segunda parte supuso un nuevo gol anulado para el Alavés, esta vez de forma clara y sin necesidad de intervención del VAR, ya que una mano y un fuera de juego se unían en una misma jugada. Ocurrió antes de la hora del partido y fue la última vez que el Alavés, sin ningún disparo a puerta salvo los dos anulados, intimidó realmente al Athletic. Eso no quiere decir que los rojiblancos hayan crecido en el juego, porque todo se ha vuelto cada vez más espeso, sin historias que contar.

Marcelino intentó reactivar a su equipo insertando su frontal ofensivo inicial: Berenguer, Muniain, Williams y Ral garca. Y poco a poco, aprovechando la velocidad y el Williams descontrolado entre centro y extremo, el Athletic creció en el juego, pero al espectador siempre le faltó algo para creer que podía ganar el partido. Aunque también tenía algo para gastar, más como alguien. Nez y Berenguer tuvo dos ocasiones claras en los últimos diez minutos que destrozó Pacheco. Este fue el único rayo de esperanza que el Athletic recogió para la final del próximo sábado. Y fue muy raro, de verdad.

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