El Banco de España pide a los bancos mayores provisiones por el aumento de los riesgos latentes



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Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España
Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de EspañaEfe

Si bien la morosidad bancaria se mantuvo estable durante esta crisis, el Banco de España obliga a las entidades a continuar con la dotación de provisiones para riesgos latentes, principalmente por el aumento de los préstamos bajo supervisión especial. Las medidas adoptadas retrasaron la aparición de atrasos, por lo que es fundamental analizar la evolución y anticipar con nuevas apropiaciones. «Habrá que perseverar en los esfuerzos realizados este año y el próximo», dice el supervisor. Y recordemos que “las consecuencias de la crisis aún no están determinadas” y, por lo tanto, es importante que las políticas sigan siendo expansivas hasta que la recuperación encuentre su camino en un contexto donde las vulnerabilidades como la deuda están creciendo.

Al analizar el impacto de la pandemia en los balances bancarios, no se ven consecuencias significativas. El valor predeterminado sigue siendo moderado a pesar de la brutal caída de la actividad. El supervisor argumenta que esto se debe a la naturaleza exógena y temporal de la crisis. Pero sobre todo al despliegue de medidas como ERTE, garantías del ICO o moratorias establecidas para retrasar el pago de los créditos. Todas estas iniciativas están retrasando sustancialmente el golpe a las cuentas y ayudando a las entidades a tener un período más largo para generar los recursos de amortiguación de impacto, dijo el Banco de España en su Informe de Estabilidad Financiera publicado el jueves.

Dicho esto, una mirada más cercana revela que existen importantes riesgos latentes. Los préstamos especialmente supervisados ​​aumentaron en un 20%, una categoría en la que existe una probabilidad de incumplimiento superior a la normal porque se han detectado algunos signos de deterioro crediticio, especialmente en algunos sectores. Y ya ascienden a 80.000 millones del total de préstamos concedidos a empresas y familias, un 7,5%. De estos, alrededor de 50.000 millones pertenecen al sector empresarial y el resto a familias. Aunque esta clasificación ya obliga a incrementar las provisiones, el Banco de España está pidiendo más. A pesar de que algunas entidades han afirmado estar cómodas con las disposiciones realizadas.

Y estos no son los únicos riesgos que han aumentado. La cartera vencida de crédito al consumo también aumentó ligeramente. Además, las empresas que obtienen préstamos respaldados por ICO tienen menos capital, tasas de interés más altas y, por lo tanto, más riesgo, menos productividad y una mayor probabilidad de incumplimiento. Un alto porcentaje de estas tienen préstamos distintos a ICO que presentan signos de deterioro significativo: del total de empresas a las que se les ha concedido una ICO, el 36% tendría crédito bajo supervisión especial, el 5% en duda subjetiva y el 5,5% morosos. .

En cuanto a las moratorias otorgadas a los préstamos, el total fue de 56.000 millones, de los cuales unos 22.000 vencidos. Y de los morosos, el 20% están bajo vigilancia especial y el 10% en porcentajes dudosos, altos que empeoran aunque se tenga en cuenta que hay hipotecas. Y podrían subir más porque entre abril y mayo otros 10 mil millones terminan en moratoria. Sin embargo, estas carteras son pequeñas en comparación con el total de préstamos a hogares y empresas, que ascienden a 1.200 millones de euros.

El esfuerzo de 2020 continúa

Por tanto, el Banco de España solicita que las entidades sigan con las dotaciones al mismo ritmo que en 2020, cuando ya se había realizado un esfuerzo muy significativo: 8.700 millones para el activo total, de los que el 40% corresponde a la actividad en España. Según la última prueba de resistencia realizada por el Banco de España, las entidades han realizado de media alrededor de un tercio de las dotaciones que debían realizarse entre 2020 y 2022. Y así el sector debe continuar con el esfuerzo de este año y el Próximo pronto. Eso sí: si lo analizan las instituciones, el incremento de dotaciones ha sido muy heterogéneo, lo que implica que unas tienen que hacer mucho más que otras.

Sin embargo, este análisis no incluye el programa de ayudas a la solvencia de las empresas, dotado con 11.000 millones y que podría ayudar a reducir los importes que hay que apartar. Aun así, también existe el riesgo de que la economía se desempeñe peor de lo esperado y esto podría forzar un aumento en las dotaciones. Por tanto, el Banco de España solicita que se continúe con el esfuerzo de adquisiciones inicialmente previsto.

De lo contrario, «la oferta de crédito podría verse afectada por la materialización de estos riesgos latentes, la ausencia de nuevas medidas de apoyo o la retirada prematura de las actuales», explica el informe.

En comparación con el resto de países, España es bastante buena en cuanto a provisiones. Aunque también es cierto que la caída del PIB fue mayor. Sin embargo, es a favor de las autoridades españolas que se ha hecho un uso mucho mayor de las garantías públicas disponibles.

Gracias a medidas como las garantías del ICO y las restricciones al pago de dividendos, la solvencia ha mejorado en unos 60 puntos básicos, afirma el Banco de España. Este fortalecimiento de los ratios de capital se generalizó en Europa y, por tanto, no fue suficiente para España dejar el último lugar en niveles de solvencia.

El resultado de las entidades el año pasado fue negativo: -8.000 millones, una rentabilidad de las actividades del -0,2%. Y esto se debe principalmente a ajustes puntuales en el fondo de comercio, activos fiscales y ajustes de valoración en fusiones. Todos ellos no tienen ningún impacto en la solvencia. Los ingresos por intereses cayeron casi un 10%, pero su daño se mitigó porque los bancos vendieron deuda pública con ganancias.

Finalmente, el Banco de España defiende que las entidades concedieron préstamos durante la pandemia con prudencia. De no haber sido por garantías y moratorias, las empresas y hogares más vulnerables y los sectores más afectados habrían sufrido una severa restricción de financiamiento.

Persiste la incertidumbre

En cuanto a las perspectivas macrofinancieras, el Banco de España explica que estas han mejorado respecto al anterior Informe de Estabilidad Financiera debido a los avances médicos ante la pandemia. Sin embargo, las vulnerabilidades continúan aumentando. Todavía existe una incertidumbre significativa sobre los ingresos en algunos segmentos de hogares y corporaciones que cuestionan su capacidad de pago, el aumento de la deuda pública y corporativa y la baja rentabilidad de las entidades.

«La incertidumbre sigue siendo muy alta y las consecuencias de la crisis aún no están determinadas», dice el supervisor. Por tanto, es necesario que las políticas públicas sigan siendo expansivas, apoyando a las empresas vitales en dificultad ya los colectivos más afectados. Y de cara al mediano plazo, es muy importante que exista un ambicioso plan de reforma estructural y un plan de consolidación presupuestaria para cuando la recuperación sea robusta, enfatiza la agencia.