El británico Karim Khan será el nuevo fiscal de la Corte Penal Internacional



La actualidad en Alicantur Noticias

Karim Khan, en julio de 2019 en La Haya.
Karim Khan, en julio de 2019 en La Haya.Imane Rachidi / EFE

El criminalista británico Karim Khan, de 50 años, será el nuevo fiscal jefe de la Corte Penal Internacional (CPI), el tercero desde la apertura del instituto en 2002. Elegido este viernes en Nueva York, se necesitaba una votación secreta porque había un consenso preliminar sobre el candidato ideal, que debe provenir de una lista de cuatro candidatos. Entre estos el español Carlos Castresana, tercero. Khan reemplazará a la gambiana Fatou Bensouda, quien está en el cargo hoy. La CPI es el único organismo permanente para juzgar casos de genocidio y crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, y el fiscal entrante enfrenta el desafío de atraer a países que la rechacen, como Estados Unidos, China, Rusia o Israel. Tendrá la oportunidad de investigar en Afganistán y Palestina, donde puede haber presión política, y necesitará obtener más apoyo para el arresto de los acusados.

El primer titular de la Fiscalía de la Corte Penal Internacional fue el jurista argentino Luis Moreno Ocampo, y luego la propia Bensouda. Con una amplia trayectoria, Karim Khan es ahora asesor del Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, y encabeza la misión que recopila pruebas sobre los crímenes yihadistas del Estado Islámico (ISIS). Ha participado en casos en los tribunales internacionales especiales para la ex Yugoslavia y Ruanda, así como para Camboya, Líbano y Timor Oriental. Además, en la Misión de la UE por el Estado de Derecho en Kosovo. Fue el abogado principal del ex presidente de Liberia Charles Taylor ante el tribunal especial para Sierra Leona; Representó al vicepresidente de Kenia, William Ruto, y actuó en el caso contra Saif el Islam, hijo del dictador libio Muammar Gaddafi, ante la propia CPI.

Establecida como institución, la CPI ha sido criticada por centrarse principalmente en los crímenes cometidos en África y por la lentitud de su trabajo, lo que ha llevado a 9 sentencias en 19 años. El mandato del fiscal no es renovable por nueve años y la propia CPI requiere el compromiso de los países miembros, ya que carece de sus propias fuerzas policiales. Se espera que el abogado Bensouda deje su cargo en junio próximo y Khan enfrentará desafíos dentro de su propia oficina, donde se han producido presuntos incidentes de acoso, y deberá buscar ayuda para llevar a cabo su investigación y fortalecer la protección de las víctimas testigos. Será fundamental una mejor recopilación de pruebas.

Otro caso similar se refiere a Israel, que no forma parte de la Corte Penal Internacional, y lo acusa de ser «un arma política para deslegitimar al Estado judío». De ahí su negativa a cooperar en el enjuiciamiento de los presuntos crímenes de guerra cometidos por el ejército israelí en los territorios palestinos desde 2014. Palestina ha sido observadora (no por derecho propio) de las Naciones Unidas desde 2012 y ratificó el Estatuto de Roma en 2015, el texto fundacional de la CPI. En febrero pasado, los jueces de la corte decidieron que la fiscalía era competente para ver lo que había sucedido en Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este, y para extender sus inspecciones a las acciones de las milicias palestinas como Hamas o la Jihad Islámica. En noviembre de 2020, la Asamblea General de la ONU adoptó una resolución reconociendo el papel de la CPI en la lucha contra la impunidad y los derechos humanos, y pidió la cooperación de los estados.