El ERC lidera otra mayoría separatista en Cataluña



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La mayor parte de la independencia permanece intacta en Cataluña, por mucho procs deambulando sin rumbo fijo y la pandemia retrató la incapacidad de sus promotores para manejar la miseria social y económica que aflige a su población.

El separatismo vuelve a ser capaz de deshacer la segunda victoria consecutiva del constitucionalismo. Si en 2017 lo hizo con Ins Arrimadas, ahora es capaz de repetirlo Salvador Illa. La unión de diputados secesionistas puede superar con creces la mayoría absoluta para formar gobierno si sus miembros así lo desean, pues ERC, JxCat y CUP acumularon ayer 74 diputados, seis más de los 68 necesarios para que su suma sea indiscutible.

El resultado obtenido también mejora el obtenido en el 21-D. En las elecciones convocadas por la candidatura del 155, y por tanto en pleno apogeo de la independencia frente a la intervención de las autonomías, el secesionismo obtuvo cuatro escaños menos.

La mayoría se refuerza, pero la correlación de fuerzas dentro del bloque de independencia varía, mientras que el ERC finalmente logra situarse por encima del JxCat Carles puigdemont, después de una década de intentar arrebatar las riendas de los procesos de CiU y sus repetidamente reconocidos herederos.

Pere Aragons envía un mensaje a Pedro Sánchez: «Es hora de resolver el conflicto»

Los republicanos pudieron resistir el impulso de la neoconvergentes, que amenazó con volver a sorpresa a la formación que presidió Oriol Junqueras hace unos tres años, y pese a que en esta ocasión arrancó en clara desventaja. Al final, un solo diputado separó a las dos principales fuerzas independentistas -33 escaños para ERC por 32 para JxCat-, pero Junqueras pudo aferrarse a esa mínima diferencia para exigir que Puigdemont cese como líder plenipotenciario del independentismo y asuma su cargo. hoja de decisión más tranquila. camino, el que prevé acordar un referéndum de autodeterminación con el Gobierno en la mesa de negociación del conflicto y rechazar, al menos en el corto plazo, la vuelta a la vía unilateral, que exigía JxCat si el secesionismo superaba el 50% de la votación por primera vez.

El separatismo no supera el 50% de los votos

El independentismo afirmó haber traspasado ese umbral tan simbólico, aunque para ello contó los votos del PDeCAT, que pidió no ser contado para impulsar una nueva declaración unilateral de independencia y no pudo apoyar esa apuesta del Parlamento, ya que no lo hizo. no obtener representación. Con los votos de la candidatura promovida por Artur Mas el separatismo subió al 50,8%, sin él se mantuvo en el 48%.

Pag la aplicación liderada por ngels Chacn sus muchos años a la sombra del fugitivo. El tímido apoyo del padre de los procs y unos meses de perfilarse y blandir la moderación no fueron suficientes para convencer al 3% de los votantes necesarios de permanecer en la Cámara.

Un fugitivo que si JxCat no hubiera roto con PDeCAT y sumado sus 76.000 votos, habría obtenido más votos que ERC.

La CUP, decisiva por mayoría absoluta

El mayor impulso entre los actores separatistas lo vivieron los radicales de la CUP, que pasaron de cuatro a nueve diputados. Sin su apoyo, ERC y JxCat no podrán lograr una mayoría absoluta, con la que los antisistemas vuelven a ser decisivos en la formación de Gobierno, como lo fueron tras los plebiscitos de 2015, cuando mandaron a Mas a la basura de la historia. Incluye a la CUP en su programa para organizar un nuevo referéndum de autodeterminación en 2025, con el que su presión podría obligar a ERC a radicalizar su apuesta si quiere ver Pere Aragons invertido.

Existe riesgo de desmovilización en el independentismo luego de tres años de rías internas y una absoluta falta de horizonte. La legislatura se agitó tras la perseguida descalificación de Quim Torra. Pero lo hizo en medio de tantos y tan públicos reproches que tanto ERC como JxCat temían haber aburrido excesivamente al electorado soberano leal, capaz de seguir apoyando a los inductores proc incluso después de comprobar que el 1-O conducía a prisión y muerte. , no a la independencia.

Pero la incursión de Illa como candidata revitalizó el separatismo, que encontró en el exministro de Salud y candidato de Pedro Sánchez al enemigo contra el que dirigir la ira nacionalista, siempre necesitada de un adversario al que demonizar para justificar su existencia.

Las fuerzas independentistas intentaron posponer sine die elecciones por temor a que la maniobra de La Moncloa fuera imposible de abortar, pero la feroz defensa del 14-F llevada a cabo por el PSC y sus fuerzas satélites llevó a JxCat y ERC a dejar de lado temporalmente sus diferencias para marcar a Illa como un presidencial imprudente e insensible a la pandemia. El candidato socialista no solo se hizo responsable de las 56.000 muertes que dejó tras dejar el ministerio, sino también de llevar a Cataluña a votar en medio de la tercera ola.

Y la estrategia separatista funcionó, a pesar de la victoria de Illa. Junqueras y Puigdemont lograron distraer la atención de sus electores, a quienes por primera vez en una década no se les podía prometer ningún hito para acercarse a la separación de España. No están a la espera de los plebiscitos, consultas o referendos del 14-F, simplemente el compromiso de intentar reeditar un gobierno con acento soberano para evitar que el proyecto iniciado por Artur Mas en 2012 se hunda cuando sus impulsores son desconectados del instituciones.

Riesgo de bloqueo y repetición electoral

Y aquí radica la verdadera dificultad postelectoral para el independentismo, que conserva un sólido apoyo social, pero se enfrenta a las negociaciones para formar un gobierno en un clima tan raro que podría conducir al fracaso de esas conversaciones y al consiguiente bloqueo político de Cataluña. . Si Torra fue ungido con los frceps ya en 2017, ¿quién puede descartar ahora que el secesionismo es incapaz de ponerse de acuerdo sobre un candidato al consenso y que esto provoca la reelección electoral si, en paralelo, se niega a permitir que Illa gobierne?

Este último compromiso fue firmado por todas las fuerzas independentistas a raíz de la campaña, con lo que le saldría muy caro a la ERC negar ese cordón sanitario, por mucho que lo firmara su presidente en el Parlamento. Sergi sabri, y no su candidato, Pere Aragons. Si optan por extender su alianza con Sánchez a Cataluña, orquestando un partido tripartito, los republicanos ratificarán su condición de traidores a la causa y sufrirán la denuncia del resto del separatismo, que les acusará de pactar con los padres de 155 con la intención de asaltar la gracia de Junqueras.

El ERC volverá a tener la presidencia de la Generalitat, anunció anoche el presidente del ERC, apurando la tercera titulación otorgada por los servicios penitenciarios de la Generalitat. Instó a los condenados a construir un amplio consenso para lograr la autodeterminación y la amnistía, que es un llamado explícito a liderar un gobierno amplio en el que, además de JxCat, se invitará a la CUP y los comunes. Sin embargo, la marca catalana de Podemos ya se ha negado a compartir ejecutivo con los de Puigdemont.

Fue Aragón quien se dirigió a Sánchez para aclarar que, pese a la victoria de Illa, es la ERC quien gobierna la Generalitat y sigue chantajeando al estado. Es hora de resolver el conflicto, es hora de votar en referéndum y obtener una amnistía, aconsejó el mandatario al jefe socialista del Ejecutivo Central para luego insistir en ese amplio gobierno con el que la ERC pretende diluir a JxCat tanto como posible minimizar la capacidad del fugitivo de influir en el Consejo de Ministros.

Sólo un gobierno independentista puede reimprimirse. Debemos entendernos, asumiendo que el candidato JxCat, Laura borrs, en un mensaje conciliador llamado a caducar en las próximas horas.

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