El gobierno ejecuta los presupuestos en tiempo récord



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María Jesús Montero aplaudió este martes tras la aprobación de las cuentas.
María Jesús Montero aplaudió este martes tras la aprobación de las cuentas.Europa Press

La carrera por la aprobación de los primeros presupuestos del gobierno de coalición terminó este martes en el Senado. La cámara alta aprobó los proyectos de ley por amplia mayoría sin aceptar una de las más de 4.000 enmiendas presentadas, en medio de las quejas de muchos senadores por la falta de debate. El dictamen del proyecto recibió 145 votos a favor – PSOE, ERC, Bildu, PNV, En Comú Podem, Más Madrid, Compromís, Teruel Existe, Partido Aragonés, Partido Regionalista de Cantabria, Grupo Socialista La Gomera, Geroa Bai y el Senador de Ciudadanos Xavier Alegre, se incorporó al grupo mixto, 118 en contra y dos abstenciones. Los Presupuestos entrarán en vigor el 1 de enero y se retirará la democracia de más larga duración, la del popular Cristóbal Montoro, aprobada en 2018.

Las cuatro horas de la sesión plenaria fueron una concatenación de soliloquios. Conscientes desde el primer minuto, todos los senadores de que ni siquiera se cambiaría una coma en el texto difundido por el Congreso el 3 de diciembre. Las quejas de convertir los proyectos de ley del Senado en una mera formalidad unieron a los parlamentarios de derecha e izquierda en un lamento inusual. Incluso algunos que terminaron apoyando los presupuestos al final del día.

«¡Están secuestrando la cámara!», Se escuchó al senador de compromiso Carles Mulet desde el podio mientras observaba que las 903 enmiendas que había presentado él mismo se enviaban de una sola vez. «Nos metieron en el teatro oriental de la elaboración de los presupuestos generales del estado», criticó a su vez el popular José Vicente Marí Bosó. «Es una gran estafa parlamentaria», gritó Josep Lluís Cleries, portavoz de Junts para Catalunya.

Nadie parecía feliz excepto en el banquillo de los socialistas. Este martes no había lugar para las sorpresas y había lugar para las prisas, por lo que aunque se contempló la posibilidad de una segunda jornada completa, todo terminó en unas horas. Tanto ERC, PNV como EH Bildu no presentaron enmiendas parciales, lo que dio por sentado una mayoría absoluta en la cámara alta para rechazar cualquier enmienda, como quedó patente la semana pasada en el rechazo a los vetos que presentaron PP, Vox, Ciudadanos, Junts y Canary Coalition. . A su vez, para replicar, el portavoz socialista en el Senado, Ander Gil, pidió «al menos respeto» por unas cuentas que contaban con el apoyo de «13 formaciones y algo más del 55% de sus señorías».

El Ejecutivo de Coalición logró la tramitación en tiempo récord (56 días), a pesar de haber superado con creces el límite establecido por la Constitución para la presentación del anteproyecto, fijado para el 30 de septiembre. El tira y afloja en las negociaciones entre el PSOE y United We Can retrasó su aprobación en el Consejo de Ministros hasta el 27 de octubre, día en que se puso a cero el contador de trámites. En ese momento, todas las apuestas indicaban que el 2021 comenzaría, nuevamente, con las cuentas de Montoro.

Pero la confirmación definitiva de que no habría sido así llegó este martes más temprano desde Moncloa que desde el Senado. «España empezará el año con nuevas cuentas», anunció la portavoz del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. No importaba que aún quedaran unas horas para que se conociera el resultado de la votación. A última hora de la tarde, diez ministros del gobierno, incluida la propia Montero, se dirigieron al Senado para escuchar la serie de rechazos de todas las enmiendas.

Estos presupuestos son los más expansivos de la historia, con casi 240.000 millones de euros de inversión social, e incluyen el anticipo de 27.000 millones de fondos europeos destinados a España para la reconstrucción de la crisis derivada de la pandemia. Montero los llamó «relatos inéditos de un momento singular en la historia» de España.

En enero, cuando Pedro Sánchez asumió la presidencia, la aprobación de los presupuestos parecía el mayor objetivo en el horizonte del ejecutivo. Apenas dos meses después, el coronavirus sumió a España en una pandemia para la que aún no hay fecha de estreno. El gobierno afirma que estas cuentas ayudarán a reconstruir la maltrecha economía con «mayor fuerza». De ahí la prisa, señalan, por acelerar su procesamiento.

El día, sin embargo, dejó un sabor amargo en algunos de los senadores. «Es muy frustrante escribir iniciativas para formar parte de este paripé», resumió el portavoz del grupo socialista de Gomera, Fabián Chinea. Luego votó por