El gobierno empeora su pronóstico de déficit público hasta el 8,4% del PIB para este año



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El Gobierno se prepara para enviar este viernes a Bruselas la Actualización del Programa de Estabilidad (APE) 2021-2024 con sus nuevas previsiones económicas y presupuestarias, cada vez más lejanas a las previsiones iniciales y que retrasan la recuperación, dada la persistencia de la pandemia y la debilidad de la economía. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha explicado este viernes en rueda de prensa que la nueva previsión de déficit público para este año asciende al 8,4% del PIB, siete décimas más que la previsión anterior, realizada en otoño. El Ejecutivo calcula que la brecha entre gastos e ingresos no caerá por debajo del límite del 3% del PIB -el umbral a partir del cual Bruselas lo considera excesivo y comienza la protección de las cuentas públicas- al menos hasta 2025.

El ministro ha explicado que las cifras presentadas este viernes corresponden a «un escenario inercial» en el que los efectos de las reformas comprometidas con Bruselas, como las fiscales, laborales y previsionales, que sin duda tendrán un efecto importante en las cuentas públicas. «Se estima que todas las reformas van encaminadas a incrementar el crecimiento y esto mejorará el equilibrio presupuestario», explicó. “El escenario no es nada fácil. Fue un ejercicio complejo hacer las estimaciones de la situación macroeconómica y el resto de los datos, dada la rapidez del escenario pandémico ”, abunda.

La deuda pública, por su parte, se reducirá este año al 119,5% del PIB, según las nuevas previsiones. Si bien disminuirá frente al 120% a fines de 2020, aún representa un empeoramiento frente a la cifra previamente pronosticada por el Gobierno (117,4% del PIB). El Ejecutivo espera que la deuda pública se mantenga por encima del 112,1% en 2024.

El año comenzó peor de lo esperado, con nuevas restricciones por el aumento de contagios de la tercera ola que truncó la recuperación iniciada en el segundo semestre de 2020: el PIB cayó un 0,5% en el primer trimestre de este año, según los datos. avanzó este viernes por el INE. Y el Ejecutivo debe reformular la nueva senda de consolidación fiscal. Es decir, la hoja de ruta con la que se reducirá el déficit y la deuda pública, que han enloquecido esta crisis.

«La nueva senda del déficit es consistente con el marco macroeconómico que incluye cifras de crecimiento del PIB y cifras de desempleo previstas para los próximos años», explicó Montero al inicio de la rueda de prensa. La vicepresidenta segunda, Nadia Calviño, ya revisó a la baja su pronóstico de PIB. Hace unas semanas anunció que la situación sanitaria y el retraso en la llegada de fondos europeos han obligado a recortar las estimaciones de crecimiento económico para este año en más de tres puntos, hasta el 6,5% del PIB desde el 9,8% previsto anteriormente. El Ejecutivo confía en que este bocado se recupere en 2022, con un avance del 7% en la actividad.

Esta revisión a la baja, que coincide con la presentada por los principales organismos internacionales, dificultará que España cumpla con las previsiones contenidas en los presupuestos de 2021. El empuje de las ayudas europeas, cuya liberación es mucho más lenta de lo que se pensaba. Ahora el gobierno tendrá que ver cómo hacer encaje de bolillos ante datos diferentes a los estimados en el otoño del año pasado.

Finales de 2020

Los datos de cierre de 2020, en cambio, fueron mejores de lo esperado: la actividad cayó un 10,8%, frente al 11,2% esperado por el Gobierno, y el déficit -la brecha entre ingresos y gastos- cerró el 2020 en 11 % del PIB, la votación más alta desde el rescate bancario y la más alta de Europa, pero inferior a la estimación en las previsiones oficiales enviadas por el Gobierno a Bruselas en octubre del año pasado (11,3%). Este fuerte aumento de los números rojos de las Administraciones se debe principalmente a las medidas adoptadas para hacer frente a la crisis, que han llevado a un gasto en niveles nunca antes vistos, hasta los 53.070 millones. ERTE por sí sola y las ayudas a los autónomos supusieron un coste adicional de alrededor de 40.000 millones.

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La otra cara de la moneda es el aumento de la deuda provocado por el aumento de las necesidades de financiación. Los pasivos públicos aumentaron al 120% del PIB en 2020 desde el 95,5% en 2019. Este es el mayor aumento en la tasa de deuda de la historia, por encima de los 24 puntos. Sin embargo, la política de tipos ultrabajos del BCE está aliviando la carga de este elevado pasivo: España ahorró más de 3.000 millones en pagos de intereses el año pasado en comparación con 2019. Para 2021, se estima que la carga de intereses crecerá ligeramente, hasta los 26.252 millones. euros.

Ahora, el gobierno confía en la recuperación económica la mayor parte del ajuste. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, defiende que aún no es el momento de elaborar un plan de reequilibrio, al menos mientras siga suspendida la normativa fiscal europea. El Banco de España, que recortó su pronóstico de crecimiento para 2021 al 6%, advirtió el jueves que, a pesar de los recientes avances en salud, las vulnerabilidades continúan aumentando. El supervisor destacó que la incertidumbre sigue siendo muy alta e instó a mantener políticas públicas expansivas, pero al mismo tiempo recomendó nuevamente que exista un plan de consolidación a mediano plazo que se ejecutará cuando se consolide la recuperación.

La Autoridad Tributaria (Airef) también insiste en que el Gobierno elabore un plan de reequilibrio a medio plazo aunque se suspendan las normas fiscales, tal y como establece la Ley de Estabilidad. El organismo independiente ha rebajado la estimación de crecimiento para 2021, del 8,2% al 6,6%, porque la situación sanitaria sigue lejos de estar bajo control y el impacto del Plan de Recuperación vendrá más tarde esperado. La entidad, sin embargo, cree que el déficit caerá al 7,6% del PIB este año, en gran parte gracias a que el cierre presupuestario de 2020 fue mejor de lo esperado.