El gobierno paralelo de Puigdemont en Waterloo flaquea tres años después



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El plan del expresidente catalán Carles Puigdemont de disfrazar su vuelo a Waterloo (Bélgica) esta semana ha sufrido esta semana un duro golpe, otro más. Clara Ponsatí, concejala de la Generalitat durante el 1-O y actual eurodiputada de Junts, anunció el martes que dejaría el Consell de la República, el gobierno paralelo erigido por el líder postconvergente en suelo belga en 2018. Ponsatí, alineado con el sector duro de la soberanía catalana, cerró la puerta a la entidad en medio de críticas por su politización y su lógica «autónoma».

«Lamento que una herramienta como el Consell, que podría ser útil para retomar el camino hacia la independencia y hacer efectivo el mandato del 1-O, opere de manera subordinada a la dinámica de la política y los gobiernos regionales», explicó el exconsejero, quien formó parte del órgano de gobierno de la entidad aunque, dijo, no había participado en sus decisiones desde diciembre de 2020. El eurodiputado agregó que tenía previsto dejar la dirección del Consell por un tiempo prolongado, aunque había pospuesto el anuncio hasta que se realizaran sus elecciones internas. . “Ante los reiterados retrasos en esta convocatoria (…) creo que tengo el deber de informar sobre esta situación”, concluyó en un breve comunicado.

Fuentes del Consell consultadas ayer por Alicantur Noticias negaron que la despedida de Ponsatí pudiera suponer un duro golpe para el proyecto. «Sí, nos sorprendió, pero continuamos»Antes de señalar, señalaron que el exconsejero ha dejado la dirección pero no dijo que ya no es miembro de la institución. «El proyecto está super vivo», agregaron antes de subrayar que a pesar de que la cancelación del MEP ha generado «mucho ruido» en las redes, solo una veintena de personas han seguido sus pasos, incluso saliendo de la institución en las últimas horas. .

La dimisión de Ponsatí, que siempre ha actuado como un verso libre, manteniendo su proximidad a Puigdemont, es sin embargo un golpe más para un proyecto que nunca despegó realmente. De hecho, aunque en su lanzamiento la iniciativa aspiraba a ser casi una ‘Generalitat en el exilio’ Diseñado para liderar el movimiento independentista tras la destitución del gobierno en 2017 con 155, nunca ha tenido una utilidad clara. Puigdemont soñaba con sumar un millón de seguidores en unos meses (previo pago de 10 euros), pero con el tiempo estas expectativas se han ido reduciendo y hoy el Consell cuenta apenas con cerca de 100.000 socios, una cifra que lleva meses estancada pese a los intentos de captación de nuevos socios. con inventos, como el lanzamiento de una curiosa ‘cédula de identidad republicana’ con un código QR y algunas aplicaciones, así como algunos descuentos en la web y actividades relacionadas.

Marginado por ERC y CUP

Otro de los problemas que ha arrastrado el ‘Consell’ desde sus inicios es su vinculación directa con el expresidente y, por extensión, con Junts por Catalunya, algo que ha distanciado a ERC o CUP de esta entidad ligada a la ley belga. Los republicanos siempre se han mantenido muy alejados de una iniciativa que, además, fue uno de los elementos que más bloqueó las negociaciones de Junts y Esquerra tras las elecciones del 14 de febrero y casi arrastra a Cataluña a una repetición electoral esta primavera. En este momento, Puigdemont quería que su entidad liderara la estrategia «independiente» de Waterloo, dejando a Pere Aragonès como mero administrador de la Generalitat Autonoma, algo a lo que ERC se cerró en banda.

Incluso los organismos soberanos mayoritarios – mnium y Assemblea Nacional Catalana (ANC) – ven al Consell como un competidor prescindible. Esta desconfianza se hizo patente cuando el organismo puso en marcha sus ‘ayuntamientos’, una suerte de entes territoriales que ambas organizaciones vieron como una nueva demanda de bases ya muy fragmentadas e incluso contrapuestas entre partidos, organismos y organizaciones anónimas como los CDR.

Por otro lado, el abandono de Ponsatí llega en un momento delicado en el que el Consell preparaba su último intento de reactivar el proyecto y prepararse como alternativa en caso de que fracase la negociación de la llamada mesa de diálogo. Debido a esto, la entidad realizará elecciones internas con lo que constituirá una asamblea que, a su vez, votará por el gobierno y el presidente del Consell. Estas elecciones, que se han aplazado varias veces en los últimos tiempos, tendrán lugar finalmente a finales de octubre y estarán abiertas tanto a personas anónimas como a funcionarios públicos catalanes. «La asamblea tendrá 121 miembros, 81 de base y 40 miembros electos. Habrá circunscripciones en Cataluña, pero también en Valencia, en Baleares, en Europa y en el mundo «, dijo a Alicantur Noticias un portavoz de la institución. Defienden que este paso es» imprescindible «para preparar el próximo» asalto «. sobre el Estado cuando fracasa la mesa de diálogo Gobierno-Generalitat, en la que desconfían.

Según ha podido saber este diario, el plan del Consell es convocar oficialmente a elecciones el 19 de septiembre, pocos días después de la mesa mencionada. Entonces, los interesados ​​tendrán dos semanas para proponer sus candidaturas, aunque por ahora no se ha mostrado ningún nombre disponible, ni siquiera los diputados ‘electos’, senadores o concejales del partido de Puigdemont. A partir de ese momento se iniciará una campaña electoral ‘sui generis’ que finalizará con la votación electrónica del 29 al 31 de octubre. El 18 de noviembre debe formarse la Asamblea que, a su vez, votará por el nuevo presidente del Consell, que, previsiblemente, seguirá siendo Puigdemont. Tantas vueltas que, frente a todo, sigue el mismo hombre.

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