El gobierno se centra ahora en avanzar en la mesa de diálogo con Cataluña



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La imagen de los líderes independentistas condenados por tu elaboras La salida de la cárcel prevista para este miércoles al mediodía es solo un punto final. Suturar las heridas del conflicto político en Cataluña requerirá altas dosis de negociación que el Gobierno está dispuesto a afrontar de inmediato, aunque reconoce que no tiene garantías de éxito. Asimismo, defiende que no le queda más alternativa que intentarlo. Por ello, el ejecutivo de Pedro Sánchez ya ha dado el siguiente paso, buscando una fecha para su primer encuentro oficial con el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, y una posterior reunión de la mesa de diálogo sobre Cataluña. A pesar de la insistencia del independentismo en abordar temas en estos foros como un referéndum de autodeterminación o la amnistía de todos los condenados y juzgados por la lucha por la independencia, el gobierno deja claro que no habrá puestos en este ámbito. Eso sí, asegura que quedan «muchos metros» por recorrer dentro del marco constitucional, en palabras de la portavoz de la ministra, María Jesús Montero.

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El pasado lunes, durante su conferencia en Barcelona, ​​Sánchez dejó claro al público que la gracia es un «primer paso». No especificó qué será lo próximo. En un artículo publicado hoy por Alicantur, el mandatario subraya: “El gobierno ahora quiere retomar el diálogo lo antes posible y mantenerlo hasta que se llegue a acuerdos. Tenemos propuestas que hacer. Existe una Agenda del Encuentro que recoge todas las peticiones realizadas por la Generalitat en la última década y que puede servir de punto de partida ”.

Tanto fuentes del Ejecutivo Central como de la Generalitat coinciden en que ahora es la conversación entre Sánchez y Aragonès, que podría tener lugar a partir de la semana que viene. El portavoz del ministro habló el martes de «días». La portavoz de la Generalitat, Patrícia Plaja, lo amplió a «días o algunas semanas». Pero en cualquier caso, todos asumen que la reunión es inminente. Antes, el presidente catalán será el protagonista de una nueva fotografía simbólica el próximo domingo, compartiendo mesa y mantel con el rey Felipe VI en la cena inaugural del Mobile World Congress en Barcelona.

Pero una cosa es cerrar las agendas y otra llenar de contenido las reuniones. Y la inmovilidad de la Generalitat, que insiste en limitar el diálogo a cuestiones ajenas al gobierno, como la autodeterminación o la amnistía, corre el riesgo de frustrar cualquier intento. El ejecutivo central intentó este martes abrir el marco de las negociaciones. El ministro Montero insistió en que hay «margen de entendimiento». Y enumeró líneas específicas en las que trabajar. “Por ejemplo, se espera la reforma del modelo de financiación autónoma. Hay muchas cosas que se pueden hacer. Lo primero es que se junta esta mesa de diálogo. Hay una agenda para la reunión, que es un buen lugar para comenzar. Allí todos tenemos que expresar nuestros límites, pero nuestra voluntad no es sofocar el diálogo antes de que comience. Los enfoques que están fuera del marco legal serán inmóviles. Hay espacio y camino por recorrer. Esto es lo que ofrecemos ”.

Agenda de la reunión

El documento básico para las negociaciones que el Gobierno pretende poner sobre la mesa es la denominada Agenda de la Reunión. Se trata de un documento de cuatro páginas que Sánchez entregó en febrero de 2020 al entonces presidente catalán, Quim Torra. Desde entonces se ha avanzado poco o ningún progreso. Incluye 44 medidas de gobernanza cotidiana que la Generalitat viene reclamando desde hace tiempo. Además de la mejora del sistema de financiación, hay aspectos como la desestimación de la vida política, la liberación de los traspasos de competencias previstos por el actual estatuto de autonomía o el aumento de las inversiones en ferrocarriles, todos aspectos muy delicados en Cataluña.

Queda por ver cómo la otra parte recibe estas ofertas. La Generalitat insiste en que, si bien se aspira a conseguir los avances propuestos por el Gobierno, esto no debe abordarse en la mesa de diálogo, sino en foros existentes como la Comisión Bilateral Estado-Generalitat. Y quieren que la mesa de diálogo se centre más en cuestiones relacionadas con las banderas para el movimiento independentista. Las palabras de Aragonès, el martes, no presagian un aterrizaje fácil: “Es hora de la amnistía y el derecho a la autodeterminación. Es hora de un referéndum acordado. Es hora de la solución que genere más consensos internos, que asegure el apoyo internacional y que garantice la cohesión social inalienable ”, proclamó tras escuchar la confirmación de las gracias. Lo único que ha ayudado a dar una señal de relajación es cuando se trata de evaluar la medida de la gracia. Según Aragonès, esta gracia de gobierno ayuda a dar «credibilidad» al proceso de diálogo.