El Gobierno se prepara para la previsible caída de Dolores Delgado: «Ha dado sus frutos»



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«¿De quién depende el Fiscal? Bueno, eso es …». Esa sentencia, en la campaña electoral de noviembre de 2019, perseguirá ad eternum al presidente Pedro Sánchez, cuyas consecuencias ahora deben hacerse realidad. Ante el asombro e indignación de los fiscales ante un comunicado en el que apoyaba la promesa electoral de traer y juzgar al fugitivo Carles Puigdemont a España, le siguió el escándalo de una cita que cumplió el preludio presidencial para el cabello y que estableció una puerta giratoria entre el Ministerio de Justicia y la Fiscalía General del Estado.

El nombramiento de Dolores Delgado, contra el pronóstico de encontrarse en el filo de la navaja en el primer gobierno de Sánchez por sus relaciones con Villarejo y sus registros con el juez Baltasar Garzón, trastornó a la clase política y judicial al demoler cualquier apariencia justa de imparcialidad y enterrar otros requisitos como el requisito de ser un jurista de renombre.

Todo esto motivó el argumento legal con el que Vox ha interpuesto recurso por la idoneidad de su nombramiento, de la cual reclama la nulidad por considerar que no reúne los requisitos de imparcialidad de los que depende la sentencia de idoneidad, además de haber sido rechazado en tres ocasiones por el Parlamento, antes de su nombramiento. Un recurso que intentó ser rechazado por los Abogados del Estado y del Gobierno pero que, tras varios intentos, ahora llega a su fin con un movimiento profundo.

Como el fuentes consultadas por Libertad Digital, el presidente de la Sala de lo Contencioso Administrativo de la Corte Suprema, César Tolosa Tribiño, «apoyó en pleno la decisión de Delgado del 19 de octubre», dia en que La resolución del recurso de Vox sobre el nombramiento de Delgado se convocó en julio por los 6 magistrados de la Sección Cuarta de Sala, como luego anticipó Libertad Digital, junto con el nombramiento de la relatora progresista Pilar Teso.

La diferencia en la toma de decisiones es fundamental por razones cuantitativas y cualitativas. En cuanto a lo primero, se asume que ahora unos 40 jueces de Sala tendrán que decidir frente a solo 6 que integran la Sección pero lo más relevante son las razones cualitativas. Según las fuentes citadas por LD, «El presidente plantea la decisión en pleno sólo si ve que hay conflicto y que la declaración de inelegibilidad puede seguir adelante» porque es un tema que tiene «una gran mayoría» a favor de la destitución de Delgado.

Y eso es lo que anticipan los círculos políticos y legales consultados, que «Dolores Delgado está a punto de caer, con un 90% de posibilidades». La única forma de evitarlo sería que las «presiones y maniobras de Delgado y Sánchez» den frutos en jueces y fiscales, como ya lo había hecho el Fiscal General para tratar de que el asunto lo resolviera la Sección «, donde tenía mayor control. . y podría garantizar el rechazo del recurso «.

Maniobras de presión de Delgado

En ese contexto de maniobras de presión Su política de nominaciones también se enmarca en proponer como Fiscal Superior de la Sección a Jesús Tirado Estrada, un fiscal de ala conservadora, designado por el Consejo de Ministros a finales de julio pero aún pendiente de instalación, y con quien Delgado quiso garantizarse el rechazo de el llamamiento de Vox. Las fuentes de este periódico llaman a Tirado un «títere», con menos requisitos de ascenso que otros candidatos más veteranos que habían solicitado previamente el puesto, quienes habrían escalado puestos a cambio de la garantía de denegación de la apelación.

Maniobras que denotan el estado de ánimo actual del Fiscal General del Estado: «Es un desperdicio de tentaciones», dicen estas fuentes, «se amortiza». Incluso en los círculos gubernamentales admiten que «está extremadamente nerviosa», con constantes llamados para intentar recuperar el control que parece haber perdido definitivamente su camino hacia el matadero político y judicial. «Delgado no tiene triunfos, no tiene más maniobras, la camiseta no llega al cuello», explica a este diario los datos de máxima solvencia antes de la decisión de someter la decisión al pleno. Algo para lo que actualmente no hay comunicación oficial por escrito ya que el curso judicial no funcionó hasta este miércoles 1 de septiembre, a pesar de que el mandatario lo ha pasado a otros miembros de la Corte Suprema.

Vox ya ha preguntado

Así nació la petición que hizo Vox el pasado mes de julio de respaldar plenamente la decisión. Una decisión solicitada por la proponente, la Fiscal del Estado Macarena Olona, ​​y adoptada por siete magistrados de Casación en apelación formal ante el tribunal, pero aún no hay respuesta. La decisión anticipa un «escándalo político de primer orden» porque no hay apelación ante el tribunal de lo contencioso administrativo, pues es la sala donde caen las decisiones sobre la administración del estado y obligaría al presidente del gobierno, Pedro Sánchez, a despedir a Delgado y buscar un reemplazo. Al mismo tiempo, solo sería posible recurrir al Tribunal Constitucional para la protección del interesado y, finalmente, su solicitud a las instituciones de justicia europeas, pero ninguna de las dos instancias impediría su despido inmediato.

El anterior … la mitad

El único precedente hasta la fecha se remonta a hace casi treinta años, en 1994, con la diferencia de que el entonces Fiscal General del Estado, Eligio Hernández, fue destituido por el gobierno de Felipe González tras obligar al entonces ministro de Justicia, Fernando Ledesma, sobre su renuncia ante el Pleno que había sido convocado por el Tribunal Supremo para declarar la inadmisibilidad de su nombramiento.

El hecho inédito, treinta años después, es que los fiscales pudieron ejecutar su decisión en la sesión plenaria del 19 de octubre. Una regla definitiva para Pedro Sánchez desde la administración de Justicia.

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