El motor de la ilusión



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Ana Peleteiro y Óscar Husillos se hacen un selfie en Madrid, antes de partir hacia Tokio.
Ana Peleteiro y Óscar Husillos se hacen un selfie en Madrid, antes de partir hacia Tokio.Kiko Huesca / EFE

En muchas declaraciones de deportistas escuchamos que ir a los Juegos es un premio a su actitud y trabajo durante mucho tiempo, lo cual es un sueño hecho realidad … Son frases trilladas y repetidas que no deben por tanto desvalorizar el bagaje que realmente tienen. .

Durante años he sido testigo de lo que se esconde detrás de cada una de estas expresiones: muchas horas de trabajo, alejarse del lugar de residencia incluso siendo muy joven, alargar los años de estudio o posponer la inserción en el mercado laboral, convivir con incertidumbre diagnosticar lesiones y la curación eterna, alejarse de los amigos y las relaciones personales … Todo ello, en la mayoría de los casos de deportes olímpicos, con poca ayuda y poca presencia mediática.

En la mayoría de los casos, no en todos, hay un desafío con uno mismo, mantenerse fiel al potencial que todos sienten que tienen y tratar de desarrollarlo al máximo. Para ello buscará el mejor entorno, el técnico o entrenador que le dé más confianza, unas instalaciones dignas, fisioterapia y un buen equipo médico, una adecuada orientación psicológica y, si es posible, divertirse y ser feliz. También necesitará generar los ingresos para financiar todo. Al principio suele ser la familia o el propio deportista con un trabajo extra; luego los clubes; posteriormente y, no siempre, algunas instituciones públicas. En general, los recursos son suficientes para estar moderadamente cómodos y poder entrenar dignamente durante unos años. Este panorama necesita ser impulsado por un motor que genere una gran energía: se llama ilusión.

Si todo el proceso va bien, si las dudas sobreviven, eventualmente, y no siempre, el resultado llegará. Su desempeño será evaluado en función del puesto o marca que hayan alcanzado, lo que no siempre coincidirá con los méritos que ha merecido su trabajo. La posible agitación, ojalá no, puede durar un tiempo. Muchos no saben que ya ganaron, que, cuando los resultados de las estadísticas y los recortes amarillos de los periódicos se queden en un cajón, habrán aprendido a emocionarse, a luchar por alcanzar un horizonte que los haga mejores personas.

Enhorabuena a todos los deportistas antes de empezar, a sus técnicos, a su gente. Ahora es el momento de disfrutar de la presión de competir en los Juegos Olímpicos que te has ganado con tanto esfuerzo.

Ramon Cid Es el ex director técnico de la Federación Española de Atletismo y actual entrenador de María Vicente y Teresa Errandonea.

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