El PP se ve obligado a pactar con Vox pero intentará reducir su espacio electoral



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El líder de Vox Santiago Abascal durante su visita a Ceuta el 19 de mayo.
El líder de Vox Santiago Abascal durante su visita a Ceuta el 19 de mayo.Joaquín Sánchez ‘Quino’ / Alicantur

Quedan 20 meses para que PP y Vox desarrollen sus estrategias hasta llegar a las elecciones municipales y autonómicas y, a partir de ese momento, organizar unas elecciones generales para derrotar al PSOE. Las bases ya están en su lugar aunque habrá modulaciones por territorios, según sus perspectivas electorales. Vox no es nada sin el PP, pero el primer partido de oposición en España necesita la formación de Santiago Abascal para establecerse como gobierno. Esta realidad va en contra de la voluntad popular. Y las escaramuzas aumentarán, prevén los interlocutores consultados por este diario.

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La vigilancia mutua se fortalecerá a medida que comience el curso político, incluso cuando los enfrentamientos de este verano presagian un otoño de tensión creciente. Vox no quiere que su perfil se diluya donde ayuda a gobernar al PP, con su imprescindible colaboración para apoyar a los gobiernos autonómicos, ni el PP lo desborde contra el gobierno en las Cortes Generales. El PP se prepara para que Vox los ponga en situaciones muy incómodas con la presentación de iniciativas presididas por la carga ideológica en las que los populares no tienen ningún interés.

Tras la mitad del mandato en 13 comunidades autónomas y más de 8.000 municipios, se realizan estudios cualitativos sobre intenciones de voto, inquietudes y liderazgo en los partidos. La ciudadanía sigue siendo el objetivo a batir del PP. Pero también para Vox, que quiere sustituir al partido de Inés Arrimadas en gobiernos por el PP.

Algunos ya saben que Vox tendrá que ser el colaborador necesario para gobernar y derrocar al PSOE. Es el caso de Castilla-La Mancha, donde gobierna el socialista Emiliano García-Page y tiene como líder de la oposición a Paco Núñez, presidente del PP en la región. Reconoció, en una entrevista con Europa Press, que está en conversaciones con Vox para llegar a acuerdos, aunque quiere practicar este diálogo con todas las partes. Las apostillas no cubren ni se desvían de la intención de Núñez. «El objetivo común es expulsar al socialismo», y la comprensión del «centro-derecha», porque, dice, el problema es el socialismo que «trae miseria y falta de libertad».

Está claro que PP y Vox tienen que unirse para formar una mayoría. El PSOE de La Mancha se aferra a subrayar el espacio ideológico en el que Núñez ha colocado a Vox. “Paco Núñez es el único político en España que sitúa a Vox en el centro-derecha, cuando la única alternativa a la moderación la representa Emiliano García-Page”. Esta valoración del secretario de Organización del PSOE de Castilla-La Mancha y del diputado nacional, Sergio Gutiérrez, toca el eterno dilema de dónde se ganan las elecciones: por el centro, es la respuesta convencional. Si algo saben al respecto en determinadas regiones es que las fronteras las cruzan fácilmente los votantes que se sienten en el centro y pueden acudir unas veces al PP y otras al PSOE. Castilla-La Mancha es una de ellas. Un truco fundamental que utilizarán los socialistas será agitar la alianza de un partido extremista -donde enmarcarán deliberadamente a Vox- y el PP.

Este es el discurso que el partido de Santiago Abascal quiere evitar, nada inclinado a entretenerse con las tareas ideológicas que otros le hacen. Se dirige a «los españoles», frente a comunistas y tibios, estos últimos del lado del PP y Ciudadanos.

Sus proclamas se centran en temas como la identidad nacional, la inmigración y la defensa de la «libertad». Pero los espacios importan. En la mayoría de territorios, la gente popular quiere ir al «centro derecha», pero tiene que combinarlo con el recuerdo del resto de partidos de que Vox está de su lado, una opción a priori que no seduce a los centristas. La esperanza del PP es que el partido de extrema derecha mantenga su «techo de hormigón armado». Que no crezca, mejor que caiga, dice un presidente autónomo. Solo entonces su influencia y presión serán limitadas y manejables. Esta es la aspiración territorial y nacional del PP.