El PSOE todavía no atrae al votante ciudadano y es muy apreciado en Podemos



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Domingo 3 de enero de 2021 –
02:04

Casado empieza a recibir más votantes de Cs que de Vox, después de romper con Abascal, y en la formación de viola puntúan mejor para la premier que para Iglesias

Pedro Sánchez, el pasado martes en Moncloa.

Pedro Sánchez, el pasado martes en Moncloa.

PISCINA

Los bloques, de izquierda y de derecha, que han moldeado la política en España durante los dos últimos años permanecen inmóviles en ambos rincones del mapa electoral. Ni siquiera las vicisitudes de este año, las más difíciles que ha vivido este país en décadas, provocan la migración de votantes de un lugar a otro. Según la encuesta Sigma Dos para EL MUNDO, los pocos productos son muy residuales. Las transferencias de voto se limitan a las partes que componen cada espacio: PP, Ciudadanos y Vox, para uno

doy

PSOE

,

Unidos podemos

y partidos nacionalistas e independentistas por el otro. Este tránsito interno describe dos tendencias. Una, que el PSOE no consigue ningún crecimiento a través del centro y sus opciones de mejora se limitan a los votantes de Podemos. Y dos, que el PP empieza a recibir más votos de los que antes elegían ciudadanos que votantes de Vox. La encuesta muestra que los socialistas no logran atraer votantes naranjas (1,4%) o PP (1,1%). La transferencia del voto del orden, el llamado centro político, que ha optado por mayoría absoluta en España, no llega al PSOE.

Pedro sanchez

no capitaliza de este lado la preeminencia de la ocupación de la Presidencia del Gobierno. Una circunstancia que, contrariamente a la tesis de Moncloa, respaldaría la impresión de que los pactos con

EH Bildu

o con

ERC

, s pasan factura. Esto ya sucedió en la repetición electoral, cuando el entorno del presidente pensaba que crecerían hasta ganar 130 escaños, arrastrando el voto de Ciudadanos. De momento la única posibilidad de ascenso son los renegados de Podemos (10%). El PP, que va creciendo, obtiene aportaciones de diversas formas. Un mínimo de exsocialistas (2,9%), otro relevante de Vox, (12,5%) y el más importante de Cs. En riesgo de descomposición, a pesar de los esfuerzos de

Ins Arrimadas

, los populares se revitalizan con la llegada del 17,3% de los votantes de Cs. Contra la posición ocupada desde entonces

Pablo Casado

Llegando a la presidencia, es el discurso moderado de centroderecha, precisamente el punto de inflexión que ahora ha impuesto el líder del PP con su salida de Vox, lo que le hace más atractivo. A pesar de la lucha con la formación de

Santiago Abascal

no está diluido. Vox se mueve al mismo ritmo de fidelización que el PP -71,4% y 72,6%, respectivamente- y también es capaz de atraer votantes del PP (10,1%), PSOE (1,7%) y, sobre todo ciudadanos (13%). Una circunstancia que confirma la transversalidad de la derecha más radical. Los ciudadanos, con sólo la mitad de sus votantes dispuestos a volver a apoyarlos (51,5%), también logran alimentarse de un poco de desencanto con Sánchez (4,9%), con Casado (5,6%) y con Abascal (2%). ). De todos los partidos, el PSOE atesora el más fiel (80,3%), seguido de Unidos Podemos (78,4%). Pero el margen para crecer o neutralizar el declive de Iglesias es mínimo, con solo el 3,3% de los exsocialistas. Podemos ni siquiera se percibe como el refugio de los indecisos. Solo el 3,9% de los votantes dudan en votar o no. El mayor stock de indecisos lo tienen Cs, con un 16,8%, y Vox, con un 11,2%. Luego el PP (8,8%) y el PSOE (6%). La explicación de por qué los socialistas ahora atraen al 10% de los votantes de Podemos también la proporciona la calificación de los líderes. La evidencia de que el partido está anclado a la izquierda, o precisamente por eso, lo demuestra la buena puntuación de Sánchez con los votantes de Podemos. Más de Iglesias iguales. Este segmento proporciona las calificaciones más altas. El 63,2% de los que creen que al presidente le fue bien en su primer año en el cargo apoyaron el entrenamiento morado. Lo califican mejor que los votantes socialistas: solo el 52,1% le otorga esta calificación. Incluso entre el grupo más satisfecho, los que le dan una muy buena valoración, Sánchez recibe un gran reconocimiento de la izquierda más extrema (16,6%), muy similar al de sus propios votantes (18%).

Pablo Iglesias

no recibe mucha consideración. Quienes lo apoyaron en las últimas elecciones aplauden su labor en el gobierno. Para el 22,9% fue muy bueno y para el 55% bueno. Pero no seduce al votante socialista y también provoca mucho rechazo. El 19,7% calificó su trabajo como malo y el 23,2 como malo. Esto no le pasa a Sánchez, que entre los votantes de Unidos Podemos obtiene aún más valor que el propio Iglesias. Este es el mayor triunfo del Primer Ministro. que es ampliamente impugnado por los votantes de PP y Cs. Todos estos datos dan fe de que ni la pandemia transforma la división electoral en bloques. Los de un lado y los del otro siguen ahí, en dos hemisferios opuestos. Sin atreverse a dar el paso, aferrándose a su forma de entender el mundo, sin que ninguno de los grandes partidos sea capaz de atraer a los votantes al contrario.

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