El PSOE y sus socios protegen a los nuevos ministros y rechazan sus apariciones de emergencia en el Congreso



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Evitan tener que contestar el caso del líder del Frente Polisario Brahim Ghali o el borrador de una nueva ley de seguridad nacional

La presidenta del Congreso, Meritxell Batet.
La presidenta del Congreso, Meritxell Batet.EFE

El Partido Socialista y sus socios salieron este miércoles al rescate de los nuevos miembros del Consejo de Ministros designados por Pedro Sánchez. Tras la oposición, el Partido Popular defendió, con el apoyo en la mayoría de sus demandas tanto de Vox como de Ciudadanos, una serie de iniciativas para que los nuevos ministros, y algunas del antiguo gobierno, se presenten y expliquen a algunos de los más recientes y líderes de casos controvertidos que se han conocido en fechas recientes.

En el Consejo Permanente del Congreso de los Diputados se celebraron hasta 24 votos, y en todas las comparecencias solicitadas por la oposición fueron rechazadas. El bloque que apoya al gobierno ha sumado 36 votos en todos los votos para enfrentar a los 29 que apoyaron las peticiones.

De las filas popular -Lo pidió Vox en el Parlamento- ya habían pedido la presencia de todos los ministros en la sesión ordinaria para informar sobre las líneas generales de su próxima actuación. Este miércoles se aclararon solicitudes extraordinarias y urgentes.

Pero tanto el PNV como Bildu, básicamente, y en la mayoría de los casos también ERC, encubrieron las negativas globales del PSOE a aprobar las demandas de la oposición.

Apariciones de Albares y Robles

Los portavoces de Bildu y del PNV se negaron en masa. Ambos dejaron claro desde el inicio de la sesión del Consejo Permanente que no pretendían apoyar ninguna de las iniciativas presentadas por el PP.

Desde las filas de ERC han argumentado su posición en cada una de las presentaciones de propuestas y en algunas incluso se han posicionado a favor de la comparecencia de ministros.

Pero en las claves más relevantes, el no Fue alistado por el PSOE y sus socios. Se trata de la comparecencia de los ministros de Relaciones Exteriores y Defensa para dar explicaciones sobre la entrada y salida del líder del frente saharaui Brahim ghali. Desde las filas del PP, Vox y Ciudadanos quisieron llamar a sus comparecencias y dar luz a la gestión que principalmente llevó a cabo el Ministerio de Asuntos Exteriores sobre su entrada y salida, posiblemente irregular, y que está siendo investigada por el juzgado.

No fue sensacional y claro cuando consideró a los partidos gobernantes y sus socios que el PP estaba tratando de explotar la crisis. De las filas popular y Vox recordó cómo hay muchas dudas sobre la entrada y salida de Ghali de España y sobre el comportamiento del gobierno. Además, señalan que este caso ha provocado una grave crisis con un «socio estratégico» como Marruecos.

Desde la Asociación de Víctimas del Terrorismo de Canarias, «sentimos la vergüenza ajena cuando vimos cómo los diputados blanqueaban la figura del sanguinario Ghali y se negaban a permitir que los responsables del caso dieran explicaciones al Congreso», explica. su presidente en EL MUNDO, Lucas jimnez.

Apariencia Bolaosos

Pero el segundo punto más importante de las apariciones fue la citación del nuevo ministro de la presidencia, Flix Bolaos, y del director de seguridad nacional, general. Miguel ngel Ballesteros, para que pudieran explicar el borrador de la nueva ley de seguridad nacional que autorizaría al primer ministro a intervenir en el patrimonio privado, movilizar a la ciudadanía e incluso actuar en los medios de comunicación.

Los socios gubernamentales han argumentado que es un borrador, que el texto aún no se conoce y que no hay prisa por que el gobierno aparezca para brindar detalles sobre algo que espera ser refinado. Sin embargo, desde las filas de la oposición se dio la alarma al considerar que el texto es más propio de «regímenes totalitarios».

Una tras otra se han ido volcando las iniciativas que el PP había puesto sobre la mesa en la Diputación Permanente del Congreso, aunque por momentos el argumento de algunos portavoces nacionalistas parecía ser un símbolo de la propuesta.

La líder de Bildu intervino solo una vez al inicio de la sesión para decir que su formación se ha pronunciado en contra de todas las propuestas del PP «para no jugar al juego de la propaganda».

No hubo más discusiones durante la sesión. Y tomó la palabra en la última solicitud del PP, que pedía la presencia del canciller, José Manuel Albares, para hablar de Cuba.

Mertxe Aizpurua acusó al PP «de no estar ahí para dar lecciones de democracia», lo que provocó malestar entre la delegación popular. El líder de Bildu culpó a las declaraciones del exministro Ignacio Camuas antes de Pablo Iglesias.

El portavoz nacionalista También evitó referirse al régimen cubano como una dictadura y valoró el funcionamiento del actual gobierno de la isla. Portavoz de Podemos Antonio Gmez-Reina Destacó las críticas al PP, asegurando que «el pueblo cubano decide libre y soberanamente».

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