El «repugnante» Ospa Eguna contra la Guardia Civil: «Los que hacen esto son tanto culpables como los que consienten»



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Un año más, la guardia civil de Alsasua y sus familias tuvieron que soportar este fin de semana el celebración del llamado Ospa Eguna contra los agentes. A actuar «despreciable, deplorable y repugnante», que llega a su décima edición gracias a la total pasividad de jueces y políticos, como denuncia Libertad digital Inmaculada Fuentes, madre de Teniente agredido brutalmente en la ciudad de Navarra hace cinco años.

El alcalde de Alsasua, de Geroa Bai, enmarcó este sábado esta jornada de hostigamiento y odio contra los guardias civiles -a quienes se les pide que abandonen el país- «en el ejercicio de libertad de expresiónSin embargo, Immacolata insiste en que «no todo cabe» bajo este paraguas.

«Hay ciertas cosas que son simplemente una forma de promover el odio y eso es todo, no tienen otra explicación ni excusa. Es una forma de fomentar el odio hacia un determinado grupo como la Guardia Civil, que no se concibiría de ninguna manera contra ningún otro grupo ”, advierte.

Homenajes a la ETA

La madre del teniente agredida en Alsasua en 2016 cree que «El que hace esto es tan culpable como el que está de acuerdoy pide a las autoridades políticas y judiciales que prohíban de una vez por todas este tipo de actos que «sólo sirven para destilar y promover el odio». Baschi y Navarro cada vez que un etarra sale de la cárcel.

«A nadie se le ocurre hacer tal acto a los asesinos de sus parejas o de sus hijos. cuando salen de la cárcel ”, insiste Inmaculada, tratando de hacer una comparación que abra los ojos a toda la sociedad”. Si alguien piensa en hacerlo, pensamos que está enfermo, que no piensa bien, que algo anda mal en su cabeza. Sin embargo, este tipo de actos se llevan a cabo y ninguna autoridad judicial o autoridad política se los impide ”, lamenta. esto solo ocurre en España. es inconcebible«.

El calvario de los que continúan hasta Alsasua

Tanto ella como su hijo viven ahora en Valencia, a más de 500 km de la localidad donde sufrió un «terrible calvario», según contó él mismo al juez. «Golpes y patadas por todos lados», lo que le hizo temer por su vida y la de su pareja, Maria José. La familia de la joven sigue en Alsasua y, como nos dice Immacolata, «allí las cosas no han cambiado para nada».

“A veces ponen pancartas y carteles humillantes frente a su casa, frente a su ventana, y tienen que aguantarlo. Tienen que bajar las persianas, esconderse y vivir con ese odio permanente de sus vecinos «, explica en una conversación con LD. “No todo el mundo lo cree, ni mucho menos, pero ese grupo que se hace pasar por el dueño de la ciudad es el que gobierna allí y el resto de la ciudad guarda silencio”, se queja.

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