El resplandor de Nadal ilumina una final de otoño en París



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Domingo 11 de octubre de 2020-18: 51

El propio Alberto de Mnaco fue visto desde el palco de un final extraño y melancólico, nada que ver con el tradicional esplendor de la primavera parisina. Pero nada pudo extinguir, ni siquiera en estos tiempos extraños, la genialidad del rey de Roland Garros.

Nadal abraza a su hermana, su esposa y su madre.

Nadal abraza a su hermana, su esposa y su madre.

IAN LANGSDON EFE

Desde la primavera de 2019 hasta el otoño de 2020. De un domingo soleado a uno desagradable. Desde la multitud que persigue el paso de un personaje famoso al vacío peatonal, desde las colas en las tiendas de souvenirs hasta las órdenes de parloteo y bostezos, desde la lucha por el último helado hasta quien necesite una bebida fría …

De una etapa inacabada a una impecable pero vacía. Casi. Desde 15.000 aficionados, vibrantes en cada punto, en cada pelea hasta … mil, poseídos por la misma fe en el tenis, claro, pero avergonzados por el fresco otoñal hasta el punto de que el juez de silla no tuvo que imponer silencio ni una sola vez.

De Don juan carlos para Alberto de Mnaco en el palco … Con esto tienes una idea completa de la melancolía que me invade escribiendo esta crónica desde el palco de prensa de Philippe Chatrier, la pista central de Roland Garros.

Desde la final de 2019, con Dominic Thiem como oponente, enfrentando esto Novak Djokovic, el mundo ha sufrido un cataclismo. Solo la fuerza y ​​la organización, aceitadas como mecánicas de precisión, del Abierto de Francia y el coraje y las ganas de ganar Rafael Nadal permanecen intactos en esta nueva normalidad fría y gris.

Aquí arriba se puede escuchar cómo la lluvia golpea suavemente el nuevo techo del estadio parisino. Abajo, en el rojo del ladrillo roto, hay otra cosa. Allí arde el fuego y brilla el esplendor de Nadal mientras camina hacia su destino dorado. Disparo tras disparo. Raqueta tras raqueta para rematar un Djokovic que no estuvo a la altura de la rivalidad salvo cuando logró igualar 3 en el tercer set, consumido y 2 horas y 10 minutos de juego. El entusiasmo se extendió por las gradas y durante unos minutos nos olvidamos del frío y las máscaras.

El serbio pareció recuperarse mientras el sol se filtraba a través de los vómitos. Los dos fenómenos fueron de corta duración. Nadal dio la vuelta a su tenis y remató a un Djokovic que había hecho lo justo para recuperar el resultado, s ntreg. El campeón se arrodilló, con la humildad de los grandes ídolos. Y las nubes volvieron a poner la gorra gris en este París enmascarado. Luego, mientras tocaba el himno nacional, se le humedecieron los ojos. El Rey de la tierra, emocionado

Además del victorioso Nadal, el alcalde de París repitió en la final, Anne Hidalgo , reelegida en primavera y amada por quienes la empujan a un destino presidencial y presidenta de la región de París, Valerie Pcresse , que se juega en la próxima regional.

La delegación oficial española estuvo encabezada por el embajador en París, José Manuel Albares, el director general de deporte, Joaquín de Aristegui, y el presidente de la Federación Española de Tenis, Miguel Díaz.

Covid ha puesto todo patas arriba, incluido el tenso calendario, pero no ha podido cambiar la marcha espartana de Nadal hacia su victoria número 100 en el estadio de los Mosqueteros. Hasta que alcanzó la cima de los ganadores de Gradn Slam donde esperaba Roger Federer.

Sé que la próxima cita es en Australia. Pero me gustaría que el empate se resolviera aquí en París. En primavera. Con el sol y la multitud. Y verá qué ambiente tan fantástico.

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