El secesionismo llega a 74 escaños pero con dudas sobre la reedición del gobierno



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El secesionismo llega a 74 escanos pero con dudas sobre

El apoyo a la independencia en Cataluña consiguió ayer el 51% de los votos, con ERC a la cabeza, y consiguió así uno de los objetivos que se había marcado para estas elecciones. Sin embargo, el número de votos es mucho menor (casi 700.000 menos) que en las elecciones de 2017, resultado marcado por una baja participación debido a la pandemia. La CUP (9 escaños) tiene la clave para decidir un posible ejecutivo en el que republicanos y junts tendrán que conspirar para evitar que se repitan los continuos enfrentamientos de la pasada legislatura.

Los republicanos finalmente lograron ser los ganadores del bloque independentista, superando a Junts por casi 34.000 votos. La opción secesionista se consolida entre los ciudadanos catalanes que acudieron a las urnas, superando los resultados de las anteriores elecciones autonómicas: 47,5% en 2017 y 47,8% en 2015. Eso sí, con menos votos en cifras: 1,3 millones contra 2.078.000 votos en 2017. En los escaños, las elecciones de ayer dejan una mayoría más fuerte, 74 escaños contra 70 en esta legislatura. En las votaciones, menos de un tercio del censo votó por los partidos separatistas.

La aritmética dejada por las encuestas permite a ERC poder optar por pactos que superen la dinámica de bloqueo que ha marcado la política catalana desde principios de procesada. Pero las posibilidades de un acuerdo con los socialistas, ganadores de ayer, no tienen mucho camino por recorrer. El líder de ERC, Pere Aragonès, dijo ayer que negociará un amplio ejecutivo de «todos los diputados comprometidos con la amnistía y la autodeterminación», planteamiento que deja fuera al PSC. Los republicanos dejaron claro desde el principio que Salvador Illa era su rival directo y que no gobernarían con él. También terminaron dejando su veto por escrito a propuesta de una entidad independentista. Los plazos legales dan hasta el 12 de marzo para establecer el Parlamento de la 13ª legislatura.

Junts desde el principio ofreció un gobierno «claramente independentista» como única posibilidad, con derecho de veto a los bienes comunes. La apuesta lanzada ayer por Aragonès ya tiene más vetos declarados, justo entre los Común y Junts. Los de Jéssica Albiach insisten en el PSC.

Los anticapitalistas de la CUP son muy críticos con el rumbo actual del gobierno, pues consideran que se ha abandonado el compromiso independentista y que la acción del Ejecutivo se ha limitado al marco autonómico. Los nueve escaños a favor de la CUP requerirían compromisos en el eje nacional y también en peticiones como la introducción de una renta básica de 735 euros y una banca pública y la industria farmacéutica. Se excluyó al PDeCAT, obteniendo solo el 2,7% de los votos (75.000 votos).

Dentro del bloque independentista, las elecciones del 14-F tuvieron un derivado de aprobación. Además de ser un termómetro de salud de la opción por un estado propio tras los duros años de procesada, las partes creen que el resultado define qué estrategia se prefiere o, cuál es la misma, qué partido debe orientarla. El surgimiento del candidato socialista a principios de año hizo añicos las perspectivas de una carrera que hasta entonces ERC y Junts habían pretendido que fuera uno a uno, según las encuestas.

La victoria de Esquerra en el bloque secesionista, que consolida lo logrado en las últimas elecciones municipales y generales, está demasiado cerca para reclamar la hegemonía dentro del independentismo. Elsa Artadi, responsable de campaña de Junts, aseguró anoche que el resultado no resolvió esa duda. Con todo, las encuestas dan un impulso a la estrategia más pragmática de ERC para lograr la independencia frente a la apuesta más beligerante de sus socios. Los republicanos, tras lo ocurrido en el otoño de 2017, han optado por aparcar el unilateralismo – creen que es un enfoque que no puede desaparecer por completo para tener instrumentos de presión – y se han comprometido a obligar democráticamente al Estado a aceptar un referéndum.

Lograr que se produzca ese voto, defienden los republicanos, depende de que el independentismo aumente su base social y que esto se refleje en amplias mayorías que puedan tener la capacidad de interferir en el gobierno del estado y así lograr imponer su agenda de cambio. . en Cataluña. El liderazgo liderado por Aragonès, dotado de la autoridad moral de Oriol Junqueras, hasta ahora ha conseguido alinear los cimientos con ese planteamiento y la victoria de anoche les permite mantener esa cohesión. Más allá del apoyo de la CUP y la historia de independencia de llegar a acuerdos a última hora, las relaciones entre Junts y ERC son muy espinosas. Queda la pregunta de cómo Junts y su diversidad ideológica se adaptará y dejará de ser la voz principal del gobierno. Finalmente, las elecciones de ayer son fruto de los plazos legales de convocatoria de elecciones por decisión del Parlamento de no encontrar sucesor del discapacitado Quim Torra. Pero el viaje de gobierno compartido por Junts y ERC ya lo había declarado oficialmente muerto en enero de 2019. Torra respondió con el anuncio de una anticipación electoral a la decisión de ERC, a través de la presidencia del Parlamento, de no desobedecer el mandato judicial que requería. Retirar el certificado del sustituto por la sentencia aún no firmada por desobediencia. Sin embargo, la fecha se conocería una vez aprobados los nuevos presupuestos. El coronavirus ha anulado todos los planes, pero también ha puesto a prueba las relaciones entre socios.

En la campaña, Junts y ERC evitaron el combate cuerpo a cuerpo, aunque los de Borràs fueron mucho más beligerantes, por ejemplo criticando directamente a sus socios republicanos por gestionar la salud. Ambas partes temen que su enfado repercuta en la desmovilización del voto por la independencia en general. Ni siquiera las respuestas de los candidatos fueron largas sobre cómo asegurar una repetición del gobierno sin tantos mensajes contradictorios en la dirección, actitudes radicalmente opuestas hacia el gobierno central y, sobre todo, cuchillos a la espalda. La promesa de una mayor coordinación, ya muy habitual cada semana en las ruedas de prensa del Ejecutivo y de los partidos, ha sido sustituida por «y tú más».