El ultrarrechazo del entrenamiento «afectivo-sexual»



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Manifestante contra el veto de los padres en Madrid en enero de 2020.
Manifestante contra el veto de los padres en Madrid en enero de 2020.SUSANA VERA / Reuters

¿Quién mejor puede aclarar qué significa Vox? pin de los padres es quien acuñó el término. En su programa político actual (100 propuestas para España), el partido ultra lo define como la necesidad de «autorización expresa de los padres para cualquier actividad con contenido ético, social, cívico, moral o de valores sexuales». Es decir, no se trata solo de poder vetar un taller o una ponencia, sino cualquier actividad docente, ya sea regulada, complementaria o extraescolar, que implique la formación en valores éticos. El origen de esta afirmación, según varios profesores consultados por Alicantur, está en el descontento de grupos como el Foro de la Familia -organización ultraconservadora- con la participación de asociaciones LGTBI ajenas a los centros educativos en actividades sobre diversidad afectiva. . “Estos talleres se organizan desde hace años en comunidades como Madrid y es la forma de dar voz a personas de diferente orientación sexual, para que no todo quede en el papel”, explica Belén de la Rosa, secretaria de Igualdad de Oportunidades del CC. Unión OO.

El problema para Vox es que la formación en violencia afectivo-sexual y de género ya no es un aspecto marginal de la educación, sino una parte central de ella, luego de la aprobación de Lomloe, la ley que modifica la Ley Orgánica de Educación. En las reformas que presentó al proyecto de ley al Congreso, Vox propuso suprimir, entre los objetivos del sistema educativo, «el respeto a la diversidad afectivo-sexual y familiar, la promoción de la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, a través de la consideración del régimen». de coeducación de niños y niñas, educación afectivo-sexual, adaptada al nivel de madurez, y prevención de la violencia de género, así como promoción del espíritu crítico y ciudadanía activa ”. Esto no significa que Vox no quiera que se enseñen valores en la escuela, ya que propone la enseñanza de la religión como asignatura evaluable y curricular en todas las fases del sistema educativo, aunque de forma voluntaria y con asignatura alternativa. Asimismo, propone incluir en el programa educativo, la «formación en las tradiciones», el «respeto a los valores religiosos y culturales» propios de España o «la capacidad o significación trascendental» del ser humano, una alusión implícita a su espiritualidad. Sin proporcionar alfileres para ello.