ERC camufla que las negociaciones para formar un «gobierno» con un frente común contra Vox no avanzan



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La repetición de un gobierno separatista, algo que en la noche del 14 de febrero parecía evidente y cantado, no solo coagula. ERC Intenta atraer tu campo hacia el TAZA con promesas difíciles de cumplir sobre un nuevo modelo policial que reduce las habilidades y operaciones de la Mossos d’Esquadra. Los negociadores republicanos aparentemente aceptan una moratoria sobre el uso de balas de espuma y que la policía antidisturbios de la Policía Autónoma no participe en los desalojos. En teoría, y si ERC acaba gobernando y dirigiendo el Ministerio del Interior, los agentes autonómicos verán muy reducidas sus capacidades.

Sin embargo, hay otras solicitudes en la lista de CUP a las que no es tan fácil decir que sí, entre otras razones por las que su cumplimiento no dependería únicamente de la voluntad del ERC. Por ejemplo, la presidencia del Parlamento que los separatistas antisistema reclaman para sí mismos. Juntas para Catalunya (JxCat) apoyó los pies en la pared que lo rodeaba. Como se han repartido los cargos hasta la fecha, esa presidencia coincide con la que ha quedado segunda en la liga particular de partidos separatistas. Y no están dispuestos a rendirse ese cuerpo de poder en la Copa sin más preámbulos.

Tampoco tienen la tarea de hacerse cargo del ERC en el Gobernar sin que los republicanos contraten un calendario hacia la independencia con tramos definidos y un horizonte a corto plazo. Esos de Puigdemont Exigen que esta sea una legislatura de enfrentamiento con el Estado, así como una posición común del independentismo en Madrid, a diferencia de lo que ha sucedido hasta ahora con el ERC como muleta del ejecutivo socialcomunista. El ERC rechaza el primero por razones prácticas y el segundo por razones estratégicas.

Frente común

Los líderes de ERC creen que establecer plazos para la independencia es un obstáculo. Y en cuanto a su papel en Madrid, no quieren compartir con los nuevos conversos la función de mediación que lleva muchos años ejerció exclusivamente la coalición CiU. Y para compensar el hecho de que las negociaciones para formar Gobernar permanecen estancados, ERC sacó de la manga un «Pacto antifascista» con lo que denegar a Vox, cuarto partido en número de votos y escaños, los cargos que le corresponderían en los órganos de gobierno de la Cámara Autónoma.

El acuerdo con CUP y JxCat es total, por tanto el objetivo es arrastrar el PSC ya Común, que están por trabajo, y apuntar a Ciudadanos y el PP si no aceptan formar parte del frente común. El líder del CS Carlos Carrizosa ya ha iniciado la deselección subrayando que la extrema derecha catalana es el partido de Puigdemont.

La violencia desatada en Cataluña por el independentismo y el antisistema tras el encarcelamiento del rapero Pablo Hasél es otro de los factores en los que el separatismo manifiesta una única tesis. Las tres partes se negaron a firmar una moción de condena presentado por el PP a la Diputación de Barcelona. Esta posición común sirve para enmascarar la falta de avances en la formación de un gobierno regional. Se espera una reevaluación electoral sobre la situación política catalana, perspectiva que JxCat considera muy positiva tras perder las elecciones por la división del voto provocada por Artur Mas y su PdeCat. En una nueva convocatoria no habría lista pedecata, mantiene el ambiente de Puigdemont, que devolvería la primacía del separatismo al partido del fugitivo en detrimento del preso Junqueras.

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