España y Frontex negocian una operación para cerrar la ruta migratoria canaria



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Un cayuco con unas 80 personas a bordo, a su llegada este lunes al puerto de Los Cristianos, en el sur de Tenerife.
Un cayuco con unas 80 personas a bordo, a su llegada este lunes al puerto de Los Cristianos, en el sur de Tenerife.Miguel Barreto / EFE

El gobierno mantiene conversaciones con la agencia europea de fronteras, Frontex, para relanzar una operación conjunta y tratar de frenar la llegada de cayucos y embarcaciones a las islas. Las negociaciones, confirmadas por fuentes gubernamentales y de organismos, se encuentran en una etapa preliminar y aún tienen que definir qué medios se utilizarán -marítimo, aéreo o ambos-, en qué regiones y el nivel de participación de países como Senegal o Mauritania. A falta de aclaración de la misión, según las fuentes consultadas, se trata de reformular la operación Hera II con la que en 2006 se desplegaron barcos y aviones de varios Estados miembros en las costas africanas para frenar la salida de los cayucos y traer de regreso a sus ocupantes. En el punto de partida.

La ruta al archipiélago canario se consideró controlada, pero desde septiembre de 2019 ha absorbido una presión migratoria sin precedentes en la última década. Se han registrado casi 13.000 llegadas en lo que va de año y el ritmo de octubre -con 5.328 entradas, la peor cifra mensual de la historia de las islas- recuerda la llamada crisis del cayuco de 2006, cuando más de 31.000 personas llegaron al archipiélago. . La reactivación de la ruta canaria responde sobre todo al mayor control de Marruecos sobre la ruta del Estrecho y el Mar de Alborán: el refuerzo de la vigilancia la ha encarecido e inaccesible y está empujando a miles de personas a lanzarse al Atlántico. Otros factores, como la inestabilidad del Sahel, la crisis económica derivada del coronavirus y las restricciones fronterizas que impiden a los migrantes tomar rutas terrestres hacia otros puntos de partida en el Mediterráneo, también están impulsando los movimientos migratorios a las islas desde el Sahara Occidental, desde Senegal y Gambia.

Los pasos que sigue ahora el ejecutivo son una repetición de las rutas de 2006. Este miércoles, siete agentes de Frontex iniciaron una misión para apoyar a la Policía Nacional en la identificación de los migrantes que llegan a las islas, como ya se hacía entonces. Pero este apoyo logístico, aunque no se excluye la expansión, tiene poco impacto en los flujos migratorios. España, como ocurrió durante la crisis de Cayuco, busca una misión más ambiciosa, reforzada y financiada por la agencia, que ya trabaja contra la inmigración irregular en el estrecho y mar de Alborán.

En ese momento, España, también gobernada por el PSOE, recurrió a Frontex, una agencia de nueva creación que destacó los barcos y aviones de los Estados miembros en la costa africana en la que resultó ser su operación más larga. También fue la primera misión de la agencia en estrecha colaboración y en el territorio de países no pertenecientes a la UE. En la primera fase de la Operación Hera II, lanzada en agosto de 2006 con un presupuesto de 3,5 millones de euros, a los barcos y helicópteros españoles se unieron un barco portugués, un barco y un avión italianos, y otro avión donado De finlandia. Durante cuatro meses y al mando de la Guardia Civil, patrullaron la costa de Canarias y las costas de Mauritania, Senegal y Cabo Verde, según la agencia en su sitio web.

La hemeroteca considera que esta operación fue un éxito porque redujo las inscripciones irregulares de 31.678 en 2006 a 12.478 en 2007 y desde entonces ha seguido una tendencia a la baja que prácticamente ha sellado esa ruta con solo unos cientos de llegadas durante la última década. Tanto las operaciones terrestres como marítimas se repitieron todos los años durante los meses de mayor presión migratoria – generalmente de julio a noviembre – hasta la suspensión en 2018. La Comisión Europea, explican fuentes familiarizadas con esta operación, consideró que el despliegue fue un gastando demasiado para una ruta irrelevante en los flujos migratorios de esa época.

Aún no se define en qué medida los medios de comunicación de Frontex realizarán patrullas y si desempeñarán un papel activo en el espacio aéreo o en las aguas territoriales de terceros países. La actuación de la agencia más allá de las fronteras de los estados miembros es limitada, pero la operación en la ruta de Canarias se ve facilitada por los acuerdos de cooperación bilateral que España tiene con Senegal y Mauritania, en cuyo territorio operan desde hace tiempo las fuerzas de seguridad españolas. más de una década. En el caso de Senegal, donde se concentraron los esfuerzos en 2006, el acuerdo permite la acción de patrullas españolas, pero también de otros Estados miembros, y prevé también una vigilancia conjunta en toda su zona económica exclusiva, hasta 200 millas. de la costa. Mauritania, aunque con un perfil mucho más bajo, fue otro de los socios clave en la operación de 2006, pero a diferencia de Senegal no se comprometió con recursos propios y el ámbito de actuación fue más limitado. Marruecos, punto caliente de partida de una parte considerable de los barcos que llegaron a las islas en los últimos meses, no participó en la Operación Frontex en ese momento y su papel en la nueva misión está por verse.

La agencia bajo la lupa

La agencia europea de fronteras ha sido cuestionada por su posible complicidad con el gobierno griego en la expulsión de posibles refugiados que intentan llegar a la costa griega. Una investigación de varios medios, incluidos Der Spiegel Y Bellingcat, reveló en video y fotografías que los oficiales de Frontex desplegados en el Mediterráneo Oriental en la Operación Poseidón estaban involucrados en estas prácticas. La investigación periodística indica que, desde marzo pasado, agentes de Frontex han estado presentes en al menos seis intervenciones que podrían considerarse ilegales. La agencia aseguró que no ha encontrado pruebas que respalden estas presuntas violaciones de su código de conducta y la legislación de la UE, pero anunció la semana pasada que había abierto una investigación interna.