¿Estado de alarma o estado de excepción? Estas son las principales diferencias



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Pedro Sánchez, en el Congreso en junio de 2020 tras pedir una nueva prórroga del estado de alarma.
Pedro Sánchez, en el Congreso en junio de 2020 tras pedir una nueva prórroga del estado de alarma.dani duchMUNDO

¿Estado de alarma o estado de excepción? Ambas medidas, contempladas en el Constitución, puede ser decretado por un gobierno en circunstancias extraordinarias que imposibiliten el mantenimiento de la normalidad. Sin embargo, existen diferencias generalizadas entre los dos instrumentos legales que se centran en la libre circulación de ciudadanos.

Con una votación muy ajustada, seis jueces contra cinco, el Tribunal Constitucional se inclinó a cancelar el encierro domiciliario que incluía el primer estado de alarma aprobado por el Ejecutivo con un real decreto el 14 de marzo de 2020 para frenar la expansión del coronavirus. El TC no cuestiona las medidas canceladas, sino el instrumento que utilizó el Gobierno para implementarlas, entendiendo que el estado de alarma no permite una suspensión generalizada de derechos fundamentales y argumenta que debió pasar al estado de excepción. a un mayor control parlamentario.

¿El estado de alarma permite la suspensión de derechos fundamentales?

No. Una de las principales diferencias entre el estado de alarma y el estado de excepción es que este último puede llevar a la suspensión de algunos derechos fundamentales, que en el estado de alarma pueden ser «limitados». El TC se detiene en este punto denunciado por diversos juristas: que el decreto del gobierno asumió tal limitación de derechos que se transformó en un estado de excepción enmascarado.

El Tribunal Constitucional ya se ha pronunciado al respecto con sentencia de 28 de abril de 2016 tras el primer estado de alarma por la democracia, decretado por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ante la huelga de los controladores de vuelo. En esa oportunidad estableció que «a diferencia de los estados de emergencia y de sitio, la declaración de estado de alarma no permite la suspensión de ningún derecho fundamental, al tiempo que permite la adopción de medidas que puedan implicar limitaciones o restricciones a su ejercicio».

¿En qué casos se pueden aplicar?

Las circunstancias para la aplicación del estado de alarma están claramente definidas en el reglamento, que incluye las crisis de salud como «disturbios graves», mientras que el estado de excepción no especifica situaciones específicas para su aplicación. Entre las decisiones que el Gobierno puede adoptar bajo alarma, la ley prevé cinco tipos.

Así, puede «limitar la circulación o permanencia de personas o vehículos en determinados momentos y lugares, o condicionarlos para cumplir determinados requisitos», precepto en el que el Ejecutivo apoya su declaración de prohibir a los ciudadanos salir de casa sólo en determinadas circunstancias.

También permite las requisas «temporales» de todo tipo de bienes, interviniendo y ocupando «temporalmente» industrias, fincas o locales de cualquier tipo, con excepción de domicilios particulares, limitando o racionando la utilización de servicios o el consumo de necesidades básicas. Emitir los pedidos necesarios para asegurar el abastecimiento de los mercados.

El estado de excepción es mucho más riguroso que el de alarma y está destinado a situaciones extremas en las que el funcionamiento de las instituciones democráticas o los servicios esenciales se ve gravemente afectado. Permite, entre otras cosas, realizar detenciones comunicadas al juez, realizar allanamientos domiciliarios, intervenir en cualquier tipo de comunicación, prohibir la circulación de personas, someterse a autorización previa o prohibir tertulias y manifestaciones, así como como intervenir en industrias o negocios.

¿Qué control ejerce el Parlamento?

Esta es una de las principales diferencias con respecto al estado de alarma, ya que la doctrina constitucional dicta que a mayor seriedad del estado, mayor participación que le corresponde al Congreso de los Diputados.

El estado de alarma tiene una duración máxima de quince días, y su prórroga debe ser autorizada por el Congreso, como ocurrió hasta seis veces después del primer estado de alarma en marzo de 2020. al Congreso del comunicado de alarma, para proporcionar la información que es requerido e informar sobre los decretos que dicte durante su vigencia.

En el estado de emergencia el plazo máximo es de 30 días, también se aprueba mediante decreto ejecutivo pero requiere la autorización previa del Parlamento. Además, la ley establece que la solicitud al Congreso de declarar el estado de excepción debe contener expresamente los derechos por los cuales se solicita la «suspensión» y que no pueden ser distintos de los referidos en el primer párrafo del artículo 55 de la Constitución. Para la adopción de tales medidas, la autoridad gubernamental debe tener motivos fundados debido al peligro que asume el interesado por tales medidas para el mantenimiento del orden público.

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