Francia sigue bloqueada



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Francia sigue bloqueada

Francia exploró los mismos problemas que surgieron en Munich en Budapest. Si en el primer partido ganó gracias a un gol en propia puerta de Hummels, ante Hungría no pasó del empate ante un equipo que alterna la tercera y cuarta categorías del fútbol europeo. Está dirigida por Marco Rossi, que se confiesa discípulo de Bielsa y que, en honor a su profeta, decidió abandonar toda especulación y poner sus diez Aurtenetxes presione a través del campo para tratar de derrotar al campeón mundial a través de duelos cuerpo a cuerpo. Lo insólito fue la respuesta de Francia al 1-0 en contra. El equipo de Deschamps, con mucho el equipo más poderoso del torneo, no pudo responder con precisión ni en ataques elaborados ni en transiciones rápidas, a pesar de que su oponente, un salvaje, despejó amplios jardines. De los 19 hits de Francia, solo cuatro fueron entre los tres palos.

Deschamps esperaba que Hungría se fortaleciera en su área, como lo hizo contra Portugal. Consciente de que necesitaba abrir el campo, reemplazó a Lucas Hernández, defensa central nato, por Digne, un extremo que se desempeña mejor en espacios cortos. Pero desde el primer minuto quedó claro que Hungría se había transformado. Quizás porque Rossi interpretó que el rayo de la primera jornada no valía más que montar un 0-3. El técnico italiano presionó a sus jugadores para que se relajen y demuestren que puede hacer más que darse por vencido.

Hungría comenzó a desarrollarse con hasta seis hombres por delante. Liderados por Nagy, pusieron en práctica todo lo calificado de imprudencia ante Francia, el mejor equipo de contraataque del mundo. Durante 20 minutos, la respuesta de Digne, Pogba, Kanté y Rabiot fue lo suficientemente viva como para contener los contraataques de los oponentes y alimentar sus delanteros. Fue entonces cuando Griezmann puso a prueba a Gulácsi con un disparo a quemarropa que se convirtió en el único disparo a puerta del equipo visitante en más de una hora. En la oleada de equipos que corrían de zona en zona, con la defensa húngara deshilachada, Mbappé dispuso de tres tiros libres. Con la cabeza lanza dos balones, un pase de Digne y Benzema, y ​​concluye con un disparo a bandera una acción individual en la que se deshace de dos marcadores al borde del área. Benzema tuvo otra oportunidad, un centro que conectó al tobillo y envió por encima de la línea de fondo.

Hungría no se desanimó ni siquiera por la pérdida de su capitán, el gigante Ádám Szalai, que se retiró con un golpe en la cabeza. Al borde del intervalo encuentra el hueco de la pandilla de Pavard, mal cubierto por Varane en una pared que Fiola derriba con Schafer antes de quedarse solo con Lloris. El exterior se define sin que Kimpembe llegue a interferir.

La recuperación y el calor sofocante sugirieron una retirada local. Sucedió lo contrario. Levantados de un estadio rebosante de aficionados inflamados de ardor patriótico, el equipo se fue 3-0 antes del 2-0. El movimiento del balón alcanzó tal velocidad, y los húngaros tal nivel de audacia, que Botka, como si jugara en el patio de su casa, se inmortalizó lanzando una pipa a Mbappé.

Kylian Mbappé es el jugador con más y mejores condiciones del mundo. Sin embargo, esto no lo convierte en el mejor jugador que existe en sí mismo. Seguro que lo harás, si insistes. En Budapest se vio despreocupado, inclinado a recrearse con el talón y exhibiendo gestos ornamentales que le llevaron a repetidas derrotas en el centro del campo. Su aportación no fue menos mundana que la de Benzema, que mostró signos de malestar y agotamiento físico en un partido cuyo ritmo le superó rápidamente.

Desorientada en el intercambio de golpes, Francia disparó de la forma más inesperada. Por el contrario, cuando Hungría fue lanzada y Lloris sacó a puerta con un balón que Mbappé tropezó antes de golpear. Rebote de la defensa y balón en los pies de Griezmann, que lo empuja a la red. Lo más notable del gol fue la celebración: todos celebraron por su cuenta. Benzema no parecía entusiasmado.

Mbappé mostró menos entusiasmo cuando vio a Deschamps retirar a Benzema, su nuevo compañero, para meter a Giroud, que lo acusó de haberlo vaciado la semana pasada. Los desencuentros dentro del vestuario se vieron reflejados en la falta de aptitud de los jugadores para buscar los tres puntos cuando salieron Pogba y Rabiot y entraron Tolisso y Dembélé. Un disparo al poste de Dembélé, que luego se retiró por lesión, y una caída de Giroud de la que abusó Mbappé contra el muñeco, fueron toda la producción del ataque más publicitado del verano.

Francia no disipa las incógnitas, sino que las acumula. La eliminatoria se jugará la última jornada, contra Portugal, que acaba de perder ante Alemania (2-4) y necesita desesperadamente los tres puntos.

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