Imagen, prestigio y poder: la firma de Mbapp y la última guerra mundial del fútbol



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El trato por el delantero francés es diferente a todos los demás que ha peleado ante el Real Madrid. Florentino y los jeques luchan en una guerra en la que no solo cuenta el dinero.

Mbapp, durante el partido ante el Reims de este domingo.
Mbapp, durante el partido ante el Reims de este domingo.AFP

Luis Figo, Zinedine Zidane, Ronaldo Nazario, David Beckham, Sergio Ramos, Cristiano Ronaldo, Kak, Gareth Bale, Eden Hazard… Los Real Madrid Y Fiorentino Prez Han librado batallas durante las últimas dos décadas dignas de la mejor negociación policial. Conversaciones, mensajes, pistas y filtraciones en las que el 31 de agosto la protagonista de las mismas siempre acababa vestida de blanco en la Santiago Bernabu. Quizás Mbapp de Kylian se suma a la lista, pero su caso es completamente diferente a los anteriores. La del delantero francés fue, es y será, hoy y en los próximos meses, la última guerra del fútbol.

El traspaso del joven delantero enfrenta a los dos lados de la élite futbolística actual: Florentino Pérez, por un lado, y Tamim Bin Hamad Al Thani, Emir de Qatar, por otro lado, con Nasser Al-Khelaifi, presidente del PSG, como brazo ejecutivo de los movimientos cátaros. Es por eso que la transferencia de Mbapp no ​​cuenta los montos económicos, no se trata de dinero, sino de imagen, prestigio y poder. Tres cosas que los líderes de ambos bandos comparten y por las que han luchado todos estos años.

La Superliga, la ECA, el Mundial

Florentino preside el Superaleación y Al-Khelaifi el Asociación de Clubes Europeos. El primero quiere a Mbapp como imagen del historiador nuevo Bernabu y el segundo se niega a vender la gran estrella del fútbol francés sin tener otro sorteo, igual o más importante, justo antes del Copa del mundo de Qatar, el primero de la historia en el mundo árabe y el punto de inflexión para los jeques, que llegó a París hace unos diez años convencido de que utilizarían el deporte para cambiar la imagen que el mundo tenía de ellos. Puede que no hayan tenido éxito, pero permanecen en ese camino. Por eso pagaron 222 millones por Neymar en un fichaje récord, por eso quedaban 180 para ganar la carrera de Mbapp cuando estaba en el Mnaco y por eso fueron los primeros en llamar a la puerta de Leo Messi Y Sergio Ramos. Una vez más: el dinero no importa, es imagen y prestigio.

Como el Emir de Qatar, con quien tiene una buena relación, Florentino Pérez ha logrado todo lo que quería en el deporte durante las últimas dos décadas. Primero con el galáctico, con compras imposibles como la de Figo o después de Ronaldo, a las once de la noche del 31 de agosto. El primer grupo de estrellas cambió para siempre el marcador del fútbol y hizo del Madrid la carta principal del juego independientemente de los éxitos casi deportivos. Los galácticos no han acabado con la hierba, pero lo hicieron en términos de imagen y prestigio, algo fundamental en esta nueva industria del siglo XXI.

En la segunda ronda de traspasos se repitió el guión inicial. Madrid, inmerso en una profunda crisis institucional y de imagen, ha optado por Cristiano Ronaldo y Kak, Balón de Oro, como nuevas caras visibles, y las tuvo, ganando la batalla a gigantes como United y Milán. A su pareja estrella añadió la joven estrella del fútbol francés, benzema, y comenzó un período de éxito deportivo y corporativo con la llegada, en temporadas posteriores, de Kroos, Modric o Gareth Bale. Los dos últimos, además, con eternas y duras negociaciones con Daniel Levy, último gran rival de Florentino Pérez. Y ganó.

Una guerra de perdidas

Estas dos paradas galácticas en Madrid son importantes para comprender la contexto de la negociación Mbapp. El equipo blanco fue el actor principal en la película de fútbol durante dos décadas y ahora hay otros que quieren el papel. Los directivos del PSG llevan diez años deseando el Madrid, dentro y fuera del terreno de juego, e no te darán nada en el camino. De ahí las declaraciones y filtraciones de la semana pasada.

El pasado lunes en el conjunto blanco se deslizó que no hubo negociación, desde horas después de hacer una oferta de 160 millones. Esta oferta fue rechazada por un PSG que, a través de la voz de Leonardo, su director deportivo, clamaba por actitud inaceptable del equipo de Madrid. Esas palabras sorprendieron al Bernabéu, que, a su juicio, era una oferta lógica para un futbolista en el último año de su contrato. Pero aquí volvemos a la imagen, la potencia, el Mundial y lo explicado anteriormente. Si quiere ir, irá allí, pero en nuestros términos, dijo Leonardo.

Un juego de póquer siguió el jueves con una oferta de 180 millones. El PSG no filtró su negativa, como había hecho con el primero, y en cambio guardó silencio durante cuatro días mientras Messi debutaba y Mbapp jugaba 96 minutos ante el Reims con la camiseta. Una vez más la imagen, si bien parte integrante del equipo del club francés, impotente ante las constantes negativas de los franceses a renovar, ha recorrido el mercado en busca de un sustituto.

Tras la jornada de fútbol llegó el lunes y, casualmente, otras filtraciones. Algunas fuentes del equipo madrileño han deslizado que el PSG tenía abierto a negociarMientras que otros han asegurado que ni siquiera han tenido un buen día, al mismo tiempo desde Francia informaron que Madrid se había retirado de negociaciones donde la oferta se acercaba a los 200 millones.

Al igual que Ronaldo, Bale o Ramos, el partido durará tanto como 00:00 del 1 de septiembre y en este caso depende de lo que pueda conseguir el PSG con ese dinero, del diamante que puedan colocar en el lugar de Mbapp. El jeque no se quedará solo con el dinero porque toda esta guerra no se trata de eso.

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