Interni quiso unir al policía de confianza de Cospedal al grupo de agentes que investiga al PP



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El comisionado Andrés Gómez Gordo, durante su comparecencia en la comisión de cocina del Congreso de los Diputados el pasado mes de mayo.
El comisionado Andrés Gómez Gordo, durante su comparecencia en la comisión de cocina del Congreso de los Diputados el pasado mes de mayo.EUROPA PRESS / Europa Press

El inspector jefe Manuel Morocho reveló este martes al juez Manuel García-Castellón, instructor de la Audiencia Nacional, que el Ministerio del Interior quiso colocar a Andrés Gómez Gordo con su grupo de integrantes de la Unidad de Delitos Económicos y Tributarios (UDEF), uno de los más hombres de confianza de María Dolores de Cospedal, exsecretaria general del PP. Este movimiento no es trivial. Según fuentes legales en su declaración, el policía enmarca esta maniobra dentro del boicot a las investigaciones que azotan al partido desde 2009 y que desde entonces han sido realizadas por el equipo de agentes que lidera.

El testimonio de Morocho ha estallado con enorme fuerza en la investigación que García-Castellón mantiene abierta por Operación Cocina, el complot urdido en Interior para espiar al popular ex tesorero Luis Bárcenas tras el estallido del escándalo de los diarios de bárcenas y con el supuesto objetivo de sustraer documentos comprometedores para altos cargos del PP antes de que llegaran a la Audiencia Nacional. Este despliegue de «parapolizia», ​​tal como lo definió el propio juez, se inició en julio de 2013, pero el comunicado del inspector jefe especificaba que los obstáculos para torpedear la investigación comenzaron mucho antes.

El agente de la UDEF contó este martes cómo lo presionaron durante años para que eliminara los nombres de los ejecutivos del PP de los informes que había elaborado sobre Gürtel; cómo lo sobrecargaron de trabajo y lo empujaron a detener la investigación; y cómo intentaron comprarlo con un destino financieramente mejor. Y también cómo intentaron colar a Gómez Gordo junto a su grupo de confianza, a lo que él se negó rotundamente, según el juez García-Castellón. «Me dejas un panorama desolador», dijo el magistrado durante el comunicado.

El comisario Gómez Gordo, que se ha convertido en el responsable de seguimiento de la UDEF, no es un personaje más de la trama. Morocho afirma que este policía tuvo acceso a sus informes de Gürtel antes de que fueran remitidos a los tribunales, aunque no estaba autorizado a hacerlo. Además, Gómez Gordo fue pieza clave en la captación como confidente del conductor de Bárcenas, Sergio Ríos, a quien conocía mucho antes de comenzar como conductor del ex tesorero y que pagaba con fondos confidenciales, según confesó él mismo en la Audiencia Nacional. Este comisionado actualmente está activo en la policía, pero cuando Kitchen comenzó, estaba de licencia y trabajaba como consultor de Cospedal. La política le había colocado en el gobierno de Castilla-La Mancha como director general de Documentación y Análisis. Su oficina estaba a poca distancia de la del entonces presidente regional.

Pero la relación de Gómez Gordo con el PP viene de antes. El oficial de policía trabajó para el gobierno de Esperanza Aguirre entre 2007 y 2010. Fue Director de Seguridad del Campus de Justicia de la Comunidad de Madrid, labor nunca terminada y que motivó la apertura de otra investigación judicial por irregularidades en la adjudicación de contratos. . El juez vino a procesar al comisionado por parte de estas investigaciones y la Fiscalía Anticorrupción pide que sea condenado a seis años de prisión por ello.

También imputado por Operación Cocina, el fiscal considera a Gómez Gordo una «persona de máxima confianza en Cospedal», por lo que actuó como intermediario ante terceros. Sus contactos con el comisionado retirado José Manuel Villarejo fueron regulares, según la agenda del principal sospechoso de la trama, quien lo bautizó con el sobrenombre de Andy o Cospedin.