Jardineros y cirujanos submarinos



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Un buzo inspecciona un trasplante de coral.
Un buzo inspecciona un trasplante de coral.Christopher Pike / Reuters

Las gorgonias, a pesar de su aparente parecido con los organismos vegetales, son animales coloniales (pertenecientes al grupo de los cnidarios). Estos organismos estructurales tienen un gran valor ecológico en los ecosistemas marinos, ya que gracias a sus colonias, muchas veces ramificadas, forman bosques submarinos que ofrecen refugio y áreas de reproducción para numerosas especies. Un proyecto de investigación desarrollado por la Universidad de Sevilla (EE.UU.) con el apoyo de Fundación para la biodiversidad, del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico, intenta recuperar estas colonias alrededor de la isla de Tarifa (Cádiz) con un sistema a medio camino entre la cirugía y la jardinería subacuática: el trasplante de gorgonias en el fondo marino.

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María Montseny, bióloga del grupo de investigación estadounidense sobre biodiversidad y ecología acuática, forma parte del proyecto GOTARES, liderado por Pablo J. López-González, profesor del departamento de zoología. El objetivo es la restauración en Tarifa de estos organismos de lento crecimiento (un centímetro por año) y la gran vulnerabilidad a amenazas como el calentamiento global, la contaminación o la presencia de especies invasoras. “Son como los árboles del mar y fundamentales para una gran fauna asociada. La falta de estos organismos estructurales afecta al resto ”, explica.

Gorgonia cubierta de algas invasoras
Gorgonia cubierta con el alga invasora «Rugulopteryx okamurae».DROPS (BECA-EE. UU.)

La Fundación Biodiversidad destaca que una de las causas de la «gran regresión de los bosques de gorgonias alrededor de la isla de Tarifa» (Parque Natural del Estrecho) es la proliferación de algas invasoras Rugulopteryx okamurae, una especie de origen asiático que, según el Montseny, no solo ocupa el espacio vital de las gorgonias, sino que las cubre impidiendo su alimentación. A estas amenazas se suman el aumento de la temperatura del agua, favorecido por el cambio climático, y el resto de factores comunes a la degradación ambiental. “Nuestro entorno natural está severamente dañado y la situación debe revertirse. La solución tiene que venir de muchas áreas, pero la regeneración del bosque de gorgonias es un paso importante y se puede hacer ”, dice el biólogo.

Trasplantes submarinos

Las gorgonias son animales, también conocidos como gorgonias, con una morfología arborescente, por lo que forman bosques submarinos cuya estructura tridimensional es fundamental para el desarrollo de los alevines de muchas otras especies. Esta singularidad obliga a que su restauración se realice mediante una técnica de trasplante cercana a la cirugía, con fragmentos de ejemplares de donantes, e implantación en su hábitat, una fase más parecida a la jardinería.

Un investigador trabaja con un espécimen de coral.
Un investigador trabaja con un espécimen de coral.IBRAHEEM AL OMARI / Reuters

Montseny lo explica Proyecto GOTARES diseca fragmentos sanos de ejemplares existentes que se llevan al laboratorio para clasificarlos en función del sexo y población original e implantarlos en un sustrato artificial. Una vez que prosperan, estos esquejes estabilizados se depositan en el fondo del mar. El proceso debe realizarse con buceadores, aunque en el futuro se investiga la posibilidad de «sembrar» larvas de coral. “El objetivo es crear un jardín lo más variado y resistente posible”, resume Montseny.

Plantar corales

Para reproducirse, los corales liberan espermatozoides y huevos que forman larvas que se adhieren a una superficie para desarrollar pólipos de coral. Pero la mayoría no sobrevive y, si lo hacen, se necesitan años para reproducirse y formar arrecifes de coral completos. Investigadores del Instituto Carl R. Woese de Biología Genómica (IGB) de la Universidad de Illinois estudiaron el aumento de la tasa de regeneración del coral creando estructuras artificiales que promueven el asentamiento de larvas y reducen el crecimiento de especies competidoras.

La especie de gorgonia más extendida en el Mediterráneo occidental es la blanca (Eunicella singularis), que se desarrolla entre 10 y 50 metros de profundidad en los fondos rocosos.

Amy Wagoner Johnson, directora de investigación y profesora de ciencias mecánicas e ingeniería, ha aplicado sus conocimientos de regeneración a estas estructuras. «Pensamos que sería realmente interesante adaptar algunas de las cosas que aprendimos de la ingeniería de tejidos para aplicarlas a la reproducción de los corales», dice.

Un investigador estadounidense, en busca de abanicos de mar en los fondos marinos de la isla de Tarifa el pasado mes de marzo.
Un investigador estadounidense, en busca de abanicos de mar en los fondos marinos de la isla de Tarifa el pasado mes de marzo.GOTARES (BECA-US) / Alicantur

La especie más común de gorgonias en el Mediterráneo occidental es la blanca (Eunicella singularis), que se desarrolla entre 10 y 50 metros de profundidad sobre fondos rocosos. Su restauración, según la Fundación Biodiversidad, puede sumar al valor ecológico un atractivo económico por su efecto en la recuperación de especies de peces de la zona y como atractivo turístico para los buceadores.

Peter Edmunds, biólogo de la Universidad de California State Northridge, comparte este triple valor: «Los arrecifes de coral sirven como hábitats para peces y otras especies marinas, proporcionan alimento para todos y generan turismo para las economías costeras». Como le explica al Universidad de Buffalo El científico, que ha estudiado los efectos de los huracanes en estas colonias, la investigación «nos da la oportunidad de comprender mejor el proceso de recuperación».

Un estudio de la Universitat de Barcelona y del Instituto de Ciencias del Mar estima que las olas de calor en el Mediterráneo han reducido la presencia de abanicos de mar hasta en un 93% en algunas de las zonas analizadas.

Investigadores de Ciencias Oceánicas de la Universidad de Bangor, en un estudio publicado en Informes actuales sobre cambio climático, concluyen que si bien las acciones más urgentes se relacionan con los factores de calentamiento, también es necesario considerar nuevas técnicas de manejo para las áreas afectadas. El estudio destaca los diferentes niveles de resiliencia de los corales y también en el campo microbiano, entre los microorganismos que viven en simbiosis dentro de los corales. Algunos son más resistentes al aumento de las temperaturas y pueden sobrevivir y competir en futuras temperaturas más altas. No todos los arrecifes de coral tienen estas cepas de microorganismos simbióticos, por lo que los científicos están tratando cada vez más de idear métodos de bioingeniería para ayudar a los corales a sobrevivir y recuperarse.

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