La autoridad financiera suiza abre expediente en el banco donde se depositaron los 65 millones de Juan Carlos I



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El rey emérito Juan Carlos subiendo a un vehículo en una imagen tomada en Madrid en diciembre de 2017.
El rey emérito Juan Carlos subiendo a un vehículo en una imagen tomada en Madrid en diciembre de 2017.Getty

La Finma, el organismo regulador y supervisor del mercado financiero suizo, ha abierto un expediente para determinar si el banco privado Mirabaud y Cie ha cumplido con los protocolos y la debida diligencia en la apertura de la cuenta Juan Carlos I en la que se depositaron los $ 100 millones ( 65 millones de euros) que el rey emérito recibió en agosto de 2008 del Ministerio de Hacienda de Arabia Saudí, según fuentes del caso referidas a Alicantur.

Finma es la entidad equivalente en España a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Un portavoz de esta organización en Ginebra dijo que esta autoridad financiera no comenta sobre «clientes potenciales de bancos suizos o investigaciones potenciales contra bancos».

El fiscal suizo Yves Bertossa ha estado investigando los movimientos de esta cuenta desde 2018 y los reclamos investigados (prevenido) por presunto blanqueo de capitales agravado al banco Mirabaud y Cie, como persona jurídica, al contador externo Arturo Fasana, el director de la Fundación Lucum panameña, Dante Canonica, bajo cuya estructura se colocó el dinero, y Corinna Larsen, la examiga de Juan Carlos I.

En 2012, el exjefe de Estado ordenó que los 65 millones fueran «donados» a este último y transferidos a una cuenta de la consultora alemana en el banco Gonet and Cie de Nassau (Bahamas). La mayor parte del dinero se depositó posteriormente en Fieldpoint Private Bank en los Estados Unidos.

El fiscal jefe del Cantón de Suiza ha recogido reiteradamente declaraciones de los principales ejecutivos y colaboradores del banco, hace unos días, para averiguar si las normas que regulan ese país para prevenir el blanqueo de capitales y la apertura de cuentas han sido respetadas por Políticamente. Personas expuestas (PEP). Desde el inicio de la investigación, han declarado el presidente de la institución, Yves Mirabaud, el exdirector retirado Antoine Boissier y el administrador Thevenoz, que ocupaba ese cargo en el banco desde 2013.

De sus declaraciones, que ha realizado este diario, se desprende que ni el departamento de cumplimiento de la entidad, que examina la apertura de cuentas de PEP y monitorea la reputación de la entidad, ni el departamento legal sabían oficialmente que Juan Carlos I era un cliente suyo.

Solo seis de los miembros del llamado Consejo de Asociados de la entidad suiza sabían que el beneficiario de la fundación panameña era el entonces jefe del Estado español y, en segundo lugar, su hijo Felipe VI. La Casa Real aseguró que esta última desconocía la existencia de esta cuenta. El formulario de la fundación panameña Lucum se guardó en una caja fuerte en el banco central del banco, al que solo tienen acceso los seis miembros. El banco privado Mirabaud & Cie fue fundado en 1819 y tiene oficinas en España.

«¿Había clientes que el Departamento de Cumplimiento y el Departamento Legal no conocían?» El fiscal Bertossa preguntó a Yves Mirabaud, presidente de la junta directiva del organismo y luego miembro de la junta exclusiva de asociados, durante un interrogatorio en Ginebra en marzo de 2020.

«Clientes, no, sí un beneficiario, es decir, el ex rey de España». Es el único beneficiario conocido solo por todos los miembros del Consejo de Asociados.

El fiscal Bertossa pudo demostrar que nadie pidió ni recomendó que estos 65 millones fueran declarados a Hacienda española. Ni siquiera el presidente del banco suizo donde se depositó el dinero en agosto de 2008, Yves Mirabaud; ni el propietario de Gonet & Cie, entidad que recibió los 64,8 millones donados en 2012 por el Rey Emérito a Corinna Larsen desde su filial en las Bahamas; ni Arturo Fasana, el gerente externo, ni Dante Canonica, director de la fundación Lucum. Nadie pidió a Juan Carlos I que regularizara su situación con la Agencia Tributaria Española. Y de sus declaraciones se desprende que todos conocían su opacidad fiscal.

– ¿Se ha discutido el objeto del control de estos activos en el Consejo de Asociados? [preguntó el fiscal Bertossa a Yves Mirabaud, presidente del consejo del banco y expresidente de la Asociación de Bancos Privados de Suiza].

-No me acuerdo. No recuerdo si se habló de ello entre 2008 y 2012 [respondió el banquero].

La investigación del organismo regulador suizo y la investigación de la fiscal de Bertossa, que una vez más se centra en el banco y sus ejecutivos, podrían llevar a estos últimos a decidir en las próximas semanas extender sus acusaciones con nuevos delitos al sector financiero si acredita que No se implementó la debida diligencia en la apertura de la cuenta y manejo de los millonarios fondos de Juan Carlos I, según fuentes familiarizadas con el caso. Afirma que Finma ha delegado parte de la investigación al fiscal que investiga este caso para determinar si se ha realizado la debida diligencia requerida por este organismo regulador.

El banco privado Mirabaud obligó a Juan Carlos I a cancelar su cuenta suiza en 2012 con 64,8 millones cuando estalló el escándalo de la caza de elefantes en Botswana y que su cliente fuera la portada de la prensa internacional para este evento, según el comunicado de Yves Mirabaud, ex presidente del banco y varios ejecutivos de la institución financiera, al fiscal jefe de Ginebra.

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