La chispa que encendió la ira en Linares



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La chispa que encendio la ira en Linares

Linares (Jaén, 57.300 habitantes) amaneció este domingo en una tensa calma y resaca de los disturbios callejeros del sábado por la noche, cuando una multitud de ciudadanos tomó las calles para protestar por la golpiza a dos policías en Carlos Mendoza, empleado de una empresa de limpieza, 48 , y el asalto a su hija, 14. Los agentes están en la cárcel desde el amanecer. Ambos pertenecen a la Comisaría de Policía de la Ciudad de Jaén, uno de ellos con grado de Subinspector. El juez los acusa de presuntos delitos de lesiones, detención ilegal y tortura.

Señales de tránsito caídas, contenedores rotos y escaparates dañados son algunas de las huellas que dejaron en la ciudad las protestas que comenzaron con unas pocas decenas de personas reunidas ante los juzgados de la ciudad, luego de la detención de los oficiales, y crecieron hasta varios cientos de manifestantes, quienes fue a la comisaría de policía nacional. En ese ambiente se vivieron los momentos de mayor tensión, con enfrentamientos entre las unidades antidisturbios, desplazadas en la ciudad, y los vecinos que las regañaban. Según el informe policial final del domingo, los disturbios resultaron en 14 detenidos, junto con unos 20 policías antidisturbios levemente heridos. Todos los detenidos han sido puestos en libertad provisional.

“Me dio vergüenza como Linarian, no hay nada que justifique estos hechos”, dice Trini López, quien vive cerca de los juzgados de Linares, donde comenzaron los disturbios. La ciudad mantuvo este domingo un fuerte dispositivo de vigilancia policial en sus principales vías.

La policía atribuye los enfrentamientos a minorías violentas de jóvenes. Entre los detenidos había algunos menores. Nada puede justificar estos incidentes, pero está claro que el aumento del paro y la falta de expectativas de los jóvenes han contribuido a estas protestas ”, aseguran Francisco Nájera y Vanesa Linares, empleados de una estación de servicio que, al tiempo que se distancian de los colectivos Violentos Ven una conexión entre las protestas y la situación socioeconómica del municipio.

Los episodios trajeron de vuelta en la memoria colectiva de las ciudades las movilizaciones de hace más de dos décadas por la desindustrialización que provocó el cierre de la empresa Santana Motor, que este domingo cumple 10 años. La sensación que invade gran parte de Linars tras los graves accidentes es de asombro, pero también de agotamiento. “No podemos seguir así, Linares no levanta la cabeza”, dice María José Camacho, desempleada desde hace una década, quien junto a su esposo Santiago Rodríguez participó en las protestas vecinales de este sábado. Ambos forman parte de ese terreno fértil que, como coinciden muchos de los encuestados, ha encendido la mecha del polvorín social donde vive la ciudad española con mayor tasa de paro: más del 30% y 50% entre los jóvenes.

«Hemos pasado de una crisis a otra durante demasiado tiempo», reconoció el alcalde de Lina, Raúl Caro, de Ciudadanos. El Ayuntamiento, que se apresuró a condenar la actuación de los dos carabinieri, estimó los daños al mobiliario urbano por los disturbios entre 25.000 y 30.000 euros. «Es hora de que la justicia actúe», dijo el vicealcalde Linar, quien pidió calma entre la población.