La escasez de obra nueva amenaza la reanudación de la construcción



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Construcción de edificio de viviendas en Sevilla este jueves.
Construcción de edificio de viviendas en Sevilla este jueves.PACO PUENTES / Alicantur

La actividad de la construcción es una de las que más ha reaccionado desde el fin de la alarma, con el empleo ahora en niveles similares a los de antes de la pandemia. Pero también hay nubes oscuras en el horizonte. Las visas para construir nuevas viviendas van mal y esto, advierte la industria, representa una amenaza para el empleo en el futuro cercano. Los empleadores y los sindicatos creen que todavía hay tiempo para reaccionar; y señalan los planes de recuperación europeos como palanca para que la construcción genere puestos de trabajo en lugar de empezar a destruirlos.

A excepción de las dos semanas de confinamiento máximo a principios de abril, fue posible trabajar en nuevos edificios durante el estado de alarma. Y con la escalada reducida, se agregaron reformas y otras acciones en edificios habitados, que aumentaron el empleo tanto para los asalariados como para los autónomos.

En septiembre, la afiliación a la seguridad social en el sector alcanzó 1,25 millones de trabajadores, solo 2.404 menos que en el mismo mes de 2019. Los 861.647 afiliados al régimen general representaron un 1% menos que 12 meses antes, pero 389.438 autónomos eran un 0,5% más. Y también la evolución de ERTE (despidos temporales) fue mejor durante la parte más dura de la pandemia. «Nueve de cada 10 trabajadores de la construcción se unieron, frente a siete de cada 10 a nivel mundial», explica Paloma Vázquez, secretaria de Trabajo de la CC OO de Construcción y Servicios, citando los cálculos del sindicato.

«El negocio de la construcción tiene una inercia», dice Michel Elizalde, director general de la constructora ACR, resumiendo la causa de los datos positivos. El trabajo previo a la pandemia continúa hasta el final y por eso el ejecutivo cree que «el efecto sobre el empleo no será evidente en el corto plazo». Pero agrega: «Debería notar algo si hay un recorte de producción de todos modos el próximo año».

Inquietud por el futuro

Este último punto es el que preocupa al sector. El empleo es bueno, la actividad futura no tanto. “Son muchos los indicadores, como el Barómetro del Observatorio Hipotecario, el consumo de cemento o el informe del Observatorio de la Construcción Industrial para evaluar el estado de salud de nuestro sector. Todos muestran un descenso moderado en el primer semestre del año ”, subraya Alfredo Sanz, presidente del Consejo General de Arquitectura Técnica.

De todas las estadísticas, es precisamente la que sale de los arquitectos técnicos de España la más fiable para medir la evolución futura de la construcción. Incluso los menos prometedores: de enero a julio se aprobaron los permisos para construir 46.513 nuevas viviendas en España. Es un 32,1% menos que en el mismo periodo de 2019, según los últimos datos publicados por el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. En julio, tradicionalmente uno de los mejores meses del año, las 6.143 visas representan un descenso anual del 48,7%.

“Estamos muy preocupados por la caída en el inicio de la construcción”, dice Daniel Cuervo, de la Asociación de Promotores de la Construcción de España (PACE). En línea con otras previsiones, el secretario general de la patronal subraya que a finales de año «el ajuste puede ser del 35% o del 40%». Esto quiere decir que en 2019 se ha iniciado la construcción de 106.000 viviendas y este año habrá alrededor de 70.000 ”, añade.

En el otro pilar de la edificación, la obra pública, las sucesivas ampliaciones presupuestarias han limitado las inversiones y el coronavirus ha dado la última gota. Según la Fundación Laboral de la Construcción, la oferta entre enero y agosto de este año fue de 8.263 millones, un 36,8% menos que en los primeros ocho meses de 2019.

«Es el sector privado el que tira», dice Juan Carlos Barrero, secretario de Sector de la Construcción de UGT-FICA, destacando que la ocupación en el tajo se caracteriza por una «estacionalidad líquida». Muchos contratos terminan con trabajos en curso, pero «la realidad es que encuentras trabajo rápidamente», explica. El problema vendrá si las obras actuales se completan sin reemplazo porque la construcción comenzaría a destruir puestos de trabajo.

Ayuda europea

«El contrato de obras públicas probablemente se recuperará con fuerza en el segundo semestre gracias a las favorables condiciones de política monetaria y la inyección de fondos europeos», afirma Borja García-Egotxeaga, director general de la promotora Neinor Homes. «Sin embargo, no esperamos una mejora significativa al inicio de las obras de construcción residencial».

García-Egotxeaga confía en que las ayudas europeas traerán medidas «centradas en proyectos cada vez más sostenibles y tecnológicamente avanzados». Elizalde, de ACR, está de acuerdo en la necesidad de «comercializar más viviendas, más asequibles y más sostenibles» para lo que considera «asuntos pendientes» como la industrialización de la industria. Y Cuervo responde, desde la patronal, pidiendo que se reorienten las políticas de vivienda «ya que puede generar mucho trabajo y muchos ingresos para las administraciones».

Cuervo propone planes de accesibilidad para jóvenes, que requerirían la construcción de más viviendas y la entrega de garantías para financiar su compra. Y apunta otra posibilidad de captar fondos europeos para la construcción: «La Administración se está centrando en la rehabilitación». Este es el principal desafío de los sindicatos y los arquitectos técnicos. Estos destacan los beneficios no solo para el negocio del sector o para la economía en su conjunto, sino también para el medio ambiente debido a la mejora de la eficiencia energética.