La multiplicación de satélites amenaza a la astronomía



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El 21 de junio un un enorme haz de luces cruzó el cielo de la localidad extremeña de Trevejo. Los supuestos ovnis resultaron ser satélites artificiales de ‘Starlink’, un proyecto impulsado por el magnate Elon Musk. El hecho causó preocupación en Extremadura, una comunidad que ha apuesta por el turismo astronómico.

La empresa de Musk puede lanzar hasta 12.000 satélites. Se notan los cientos que ya tiene en órbita. En julio, un fotógrafo publicó un archivo imagen de cometa Neowise, atravesado por decenas de rastros luminosos de satélites «Starlink». En noviembre de 2019, el Observatorio de Calar Alto (Almería) capturó la misma «Collar de perlas». «El paso de estos satélites puede arruinar una observación», dice. Jorge Núñez, Catedrático de Astronomía de la Universidad de Barcelona.

Núñez es parte de una grupo de trabajo creado por la Sociedad Española de Astronomía (SEA) para abordar el problema. Starlink es solo uno de varios proyectos «constelaciones de satélites», como «Kuiper» o «OneWeb». La Unión Internacional de Astronomía considera estos proyectos «preocupantes».

El número de satélites proyectados supera el número de objetos enviados al espacio a lo largo de la historia (aprox. 9.000, según Naciones Unidas). “En cualquier tarde de observación se ven satélites, pero cuando tengamos diez veces más el problema será diez veces mayor”, dice. David Galadí, astrónomo del Observatorio de Calar Alto y miembro del grupo SEA.

Internet para áreas remotas

los miniaturización y devaluación la tecnología ha permitido una nueva estrategia (nuevo espacio) basado en el lanzamiento de muchos dispositivos pequeños. Las constelaciones están hechas de microsatélites Pesan unos cientos de kilogramos y miden aproximadamente un metro de ancho.

Con esta tecnología puedes proporcionar conexión a Internet a áreas remotas donde la fibra óptica no llega, penetrando en mercados como África, China o India.

«Hay problemas de comunicación, alimentos o recursos, que son costosos de resolver desde tierra y se pueden resolver desde la órbita», explica. Gerardo Richarde, cofundador de Satellogic, que planea lanzar 300 microsatélites para monitorear campos agrícolas, áreas naturales e infraestructura.

No es necesario que todos los satélites sean visibles. UN simulación El Observatorio Europeo Austral (ESO) con 25.000 satélites llegó a la conclusión de que solo unos 300 estarían por encima del horizonte visible y la mayoría tendría un resplandor tenue.

Además, los dispositivos solo se ven al anochecer o al amanecer, antes de salir del cono de luz solar. Las «cadenas de perlas» son muy brillantes inmediatamente después del lanzamiento. Cuando alcanzan su órbita final, su luz es menos intensa. «La afirmación de que habrá más satélites que estrellas en el cielo no es verdad «, zanja Andrew Williams, coautor del estudio de ESO.

Sin embargo, esto no resuelve el problema. Las órbitas finales suelen estar bastante cerca de la superficie terrestre. Por esta razón, seguirán notándose en lugares especialmente oscuros Eso esta en el fotografías astronómicas.

«El mundo debe preguntarse qué derecho tiene una empresa cambiar el cielo permanentemente«Williams reflexiona». La humanidad tiene derecho a disfrutar del paisaje natural como parte de su propio herencia«dice Galadí.

La ciencia también se vería afectada. En algunos observadores, se debe tomar hasta un tercio de las imágenes oscuridad. «La ciencia se perderá: puede pasar que intenten observar una señal y fallar», observa Galadí.

Negociación con Musk

Musk ha sido sensible al problema y su empresa está experimentando con un sistema (DarkSat) para oscurecer los satélites. No es fácil, porque el negro sobrecalienta los electrodomésticos.

Por su parte, los astrónomos piden más transparencia sobre lanzamientos y trayectorias, para apagar sus telescopios a tiempo e iniciar sistemas automáticos que eliminen las pistas de satélite de las imágenes, cuando sea posible.

Sin embargo, estas mediciones pueden restar horas de observación y agregar horas de procesamiento de imágenes cada noche, con costos significativos para la ciencia. «¿Quién pagará estos esfuerzos?Williams se pregunta.

Hasta ahora, nadie ha sugerido a las empresas que paguen nada. Además, no existen acuerdos internacionales que regulen el número de satélites o su brillo.

«Trate de que se establezca una legislación prohibiciones es imposible. Si Estados Unidos lo hiciera, las empresas irían a China. Y viceversa «, dice Núñez. Ante este escenario, la Asociación Astronómica de Estados Unidos ha optado por negociar con Musk, a la espera de que se establezca una buena práctica.

Sin embargo, hay quienes no están satisfechos. «Internet está destinada a llegar a África y Asia de la mano de países y empresas extranjeras, más allá del control de la población de usuarios. Es un modelo profundamente injusto y sin control democrático ”, concluye Galadí.

El impacto en la ciencia

Observatorio de campo amplio

Estos dispositivos fotografían grandes porciones del cielo, buscando explosiones de supernovas, emisiones de rayos gamma o colisiones que generen ondas gravitacionales. El observatorio más grande de su tipo, el Vera Rubin en construcción en los Estados Unidos, estaría casi fuera de escena. La luz de tantos satélites saturaría un tercio de tus fotos de puesta de sol.

Telescopios

Los telescopios que apuntan a áreas pequeñas del cielo se verían menos afectados, ya que podrían apagarse cuando un satélite pasa por su área. Sin embargo, en los principales observatorios, como el Very Large Telescipe de ESO, se debería tomar el 3% de las imágenes del crepúsculo.

Radio telescopio

El impacto en los observadores que capturan ondas de radio en lugar de luz aún no se ha estudiado. En este caso, las señales de los satélites afectarían toda la noche. “En teoría, hay frecuencias reservadas para la astronomía, pero los satélites emiten en bandas muy cercanas y en ocasiones las invaden”, dice Galadí.

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