La ocupación policial de los medios opositores celebra dos años en Nicaragua



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El periodista Carlos Fernando Chamorro, editor de 'Confidencial', reporta a la policía frente a las oficinas de su revista en Managua el 14 de diciembre de 2020.
El periodista Carlos Fernando Chamorro, editor de ‘Confidencial’, reporta a la policía frente a las oficinas de su revista en Managua el 14 de diciembre de 2020.STR / AFP

El periodista Carlos Fernando Chamorro llegó en la mañana de este lunes 14 de diciembre, a la redacción de Reservado, en Managua, para reclamar la ocupación policial del edificio ordenada hace dos años por el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Lo acompañaron su esposa, Desireé Elizondo, la veterana defensora de derechos humanos Vilma Núñez y un grupo de periodistas que acudieron para mostrar solidaridad y brindar cobertura. El acto de protesta duró menos de 15 minutos: casi de inmediato fue volado por una serie de policías antidisturbios que empujaron y expulsaron a Chamorro de la fachada del pequeño edificio, en el que estaban escritos muchos de los mejores capítulos del periodismo de investigación. En Nicaragua. El sitio ahora está deteriorado por la confiscación.

No es la primera vez que la policía ataca a Chamorro y su equipo. Todo comenzó en diciembre de 2018, un año de protestas masivas y las consiguientes violaciones de derechos humanos cometidas en Nicaragua por policías y paramilitares. Tras el asesinato de más de 325 personas, según organizaciones de derechos humanos, y el establecimiento de un estado policial de facto, el menú represivo del régimen sandinista incluyó ataques directos al periodismo independiente.

Reservado, los medios de comunicación liderados por Chamorro, estaban a la vanguardia de la agenda represiva del gobierno. Fue la primera oficina editorial confiscada por su labor periodística. En 2018, la voz de Chamorro en su programa de televisión Esta semana (también censurado) fue el más visto y escuchado en la televisión pública de Nicaragua. Mientras escribía Reservado logró probar por primera vez las ejecuciones extrajudiciales cometidas por policías y paramilitares durante el descontento social. Los medios también documentaron la responsabilidad del ejecutivo sandinista en la masacre denunciada por el Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a través de entrevistas e informes, incluida la publicación de una serie de correos electrónicos de la vicepresidenta Rosario Murillo con la orden «Vamos con todo».

A la medianoche del 13 de diciembre de 2018, un contingente de tropas especiales de la policía entró por la fuerza en la redacción de Reservado. Saquearon y destruyeron todo lo que tenían enfrente. 24 horas después, volvieron a confiscar el edificio por tiempo indefinido. Chamorro fue a la jefatura de policía para quejarse a su equipo de reporteros, pero la respuesta que encontró fue de golpes y empujones.

«No confiscarán el periodismo»

Chamorro, junto a gran parte de su equipo, tuvo que exiliarse durante casi un año en Costa Rica, donde logró hacer frente a su trabajo sin silencio, a pesar de las dificultades. El periodista decidió regresar del exilio en noviembre de 2019, asumiendo el riesgo de que no haya garantías para la libertad de prensa en Nicaragua. La policía antidisturbios estaba dispuesta a demostrarlo cada vez que este reportero exigía la devolución de sus escritos.

«No importa que el estado policial se exhiba por la fuerza bruta, porque no confiscarán ideas, nunca confiscarán el periodismo», gritó Chamorro a los antidisturbios que lo empujaban el 14 de diciembre. «No impedirán que la prensa libre siga informando y siga retratándolos frente a los nicaragüenses y el mundo, porque ustedes son los ejecutores de órdenes ilegales», agregó el periodista, hijo del exdirector de La impresión Pedro Joaquín Chamorro, asesinado por la dictadura de Somoza en 1978.

El director de Confidencial siempre ha insistido en que la confiscación de sus escritos no tiene base legal. “En estos dos años de persecución, hemos agotado todos los recursos legales ante el Ministerio Público para investigar el robo perpetrado por la Policía, y ante la Corte Suprema de Justicia para ordenar la suspensión de esta ocupación, sin obtener respuesta alguna”, asegura Chamorro. La Corte Suprema de Justicia ha admitido tres recursos de amparo, a favor de las empresas Invermedia-Confidencial, Promedia-Esta Semana y Cabal, pero desde principios de 2019 están a la espera de sentencia en la Sala Constitucional, y la Corte ya ha violado sus propios términos de la ley para garantizar la justicia.

Persecución policial y política

El caso de Carlos Fernando Chamorro y sus medios (que, ante la censura televisiva, se transmite en las redes sociales) ilustra el acoso y agresiones que sufre el periodismo independiente en Nicaragua. No se trata solo de la confiscación de redacciones como la de Reservado y el canal 100% novedades, sino también de una ola de juicios por difamación y difamación contra periodistas y 344 ataques contra periodistas, casi uno por día, en lo que va de 2020, en su mayoría perpetrados por policías, según el observatorio de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro.

La culminación de esta persecución de la prensa independiente es la reciente aprobación de la ley de delitos informáticos. El lhey mordazaComo es sabido, impone multas o penas de prisión de hasta ocho años a los periodistas que el régimen considera que publican «fake news». Quien determinará que un informe es «noticia falsa» es el propio gobierno sandinista.

«A pesar de la ocupación física de nuestra redacción, nunca nos han silenciado, ni podrán prevenir con la nueva Mordaza de la ley que sigamos monitoreando el poder, investigando y denunciando la corrupción «, escribió Chamorro en un editorial este 13 de diciembre. “Hace más de un año regresamos del exilio para seguir contando la historia que comenzó a escribirse en abril de 2018: la salida del poder de una dictadura sangrienta por vías políticas pacíficas. Una historia de dolor y esperanza, cuyos principales protagonistas son los autoconvocados ciudadanos, la nueva mayoría política blanquiazul, que hoy sigue resistiendo sitiada, en prisión o en el exilio. Y aquí estamos, haciendo periodismo para recuperar la libertad paso a paso, en esta cruzada nacional por la verdad, la democracia y la justicia social, para que «Nicaragua vuelva a ser República», escribió el periodista, apoyando la consigna acuñada. de su padre.