La postura correcta para ir al baño y otros consejos que cuidan el suelo pélvico



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La enfermedades uroginecológicas y sexuales producto de alteraciones musculares del perineo han ganado visibilidad en los últimos años. En parte, gracias al testimonio transmitido por mujeres populares y exitosas en su profesión como las actrices Kate Winslet y Whoopi Goldberg, o la cantante Katy Perry.

Hasta hace poco, e incluso ahora en algunos sectores de la población, los síntomas femeninos relacionados con incontinencia urinaria y / o de gases, la malestar durante el coito o cambios corporales como prolapsos. Sin embargo, en los últimos tiempos, la sensibilidad a estos problemas ha aumentado y muchas mujeres son conscientes de que son enfermedades o síntomas tratables y tratables.

Esto no elimina la necesidad de informar y sensibilizar a la población sobre la importancia de la prevención desde los más pequeños. Esto garantizará que las mujeres detecten las alteraciones menores a tiempo, reduzcan la incidencia y la prevalencia de estas afecciones y, en última instancia, aumenten su calidad de vida. Además de reducir gastos para el sistema de salud.

Control del perineo

En primer lugar, las mujeres deben ser conscientes de que su perineo, como cualquier otro grupo de músculos, debe estar contratado y relajado a pedido. Que esta posibilidad esté presente es indicativo de que se conserva la representación en el diagrama corporal de la musculatura perineal.

A efectos prácticos, una simple constatación de este fenómeno es que, al contraer voluntariamente el perineo, no debemos sentir variaciones de tensión en los glúteos, en los aductores (zona interna del muslo) y / o en el abdomen. En estas zonas se encuentran los tres grupos musculares principales que suelen actuar como «parásitos» de la contracción perineal. Los parásitos porque no deben activarse, ya que en realidad no aumentan la continencia, pero engañan a la persona para que sienta que sus músculos están contrayendo correctamente.

Hábitos diarios

En el día a día, es muy recomendable concienciar sobre la importancia de unos hábitos de higiene adecuados a la hora de vaciar. El primero y más sencillo es respetar el respeto «Llamada cancelada». Es decir, ir a evacuar cuando sienta la necesidad sin relegarlo hasta que ya no pueda ser retenido.

Y, una vez que se respeta esa llamada, la micción debe ser pasiva y completa: no hay fuerza activa para evacuar y hay que esperar a que se complete el vaciado de la vejiga.

Y lo que es más, tampoco se recomienda orinar o detener la prueba. Esta técnica consiste en la interrupción voluntaria del chorro de vaciado para reanudarlo pasados ​​unos segundos. Este procedimiento, diseñado para entrenar la fuerza perineal, altera la secuencia refleja definida por Mahony basada en el automatismo. Es decir, la repetición continua de esta técnica altera la secuencia de acciones musculares, nerviosas y automáticas que ocurren naturalmente durante la micción. Por tanto, podría provocar y agravar los procesos de incontinencia urinaria e hiperactividad vesical.

Postura correcta de defecación

Otros hábitos diarios relevantes tienen que ver con la defecación. Para una correcta defecación es necesario que exista un flexión de cadera superior a 90º. O eso es lo mismo, las rodillas deben estar más arriba que las caderas. En esta posición, los músculos responsables de la continencia fecal se relajan y no es necesario ejercer mucha fuerza para defecar.

Si una mujer defeca en una posición biomecánicamente incorrecta o tiene estreñimiento crónico, se verá obligada a hacer ejercicio. Esta fuerza adicional provoca aumentos dañinos de la presión intraabdominal.

Ocurre porque, al aumentar la presión dentro del abdomen, esta fuerza comprime hacia abajo las vísceras pélvicas (intestino, útero, vagina y vejiga, principalmente). El movimiento hacia los pies empuja el suelo pélvico que, progresivamente, se deforma y debilita cada vez más.

Para evitar los efectos negativos de vivir con estreñimiento, es necesario internalizar que las pautas nutricionales saludables también son parte de la prevención de enfermedades uroginecológicas y sexuales. En concreto, minimizar el consumo de alimentos ultraprocesados, consumir alimentos ricos en fibra en abundancia y mantener una ingesta adecuada de agua.

Algo similar ocurre, aunque en menor escala, durante los ataques de tos. En este caso, los aumentos de la presión intraabdominal son menores y más breves. Pero, en los casos de enfermedades respiratorias crónicas, la repetición es mucho más frecuente a lo largo del día y puede tener secuelas.

Obesidad y tabaquismo, enemigos del suelo pélvico

Otro factor de riesgo modificable es la presencia de obesidad abdominal que aumenta la presión (por el peso de la masa grasa) sobre el diafragma pélvico.

El tabaquismo también se relaciona con una mayor incidencia de alteraciones del suelo pélvico porque las sustancias tóxicas que contiene facilitan la degeneración del tejido conjuntivo o fascial. Este tipo de tejido representa más del 70% de las células que forman el perineo. Si, manteniendo un buen nivel de fuerza muscular, la fascia y los ligamentos de la zona no realizan su función correctamente, se pueden desarrollar patologías.

Piso pélvico y embarazo

Finalmente, la prevención de alteraciones durante el embarazo y el posparto es de especial importancia. El embarazo en sí, finalice o no con un parto vaginal, representa un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades relacionadas con el suelo pélvico. Sobrecarga de peso (el peso) del vientre sobre el perineo lo debilita progresivamente durante toda la gestación.

Además, este proceso suele terminar con la enorme sobrecarga estructural de la zona que implica la dilatación para el nacimiento del bebé. A ello se suma el riesgo de lesión implícito en el parto en posición de litotomía (panza arriba), el uso de instrumentos médicos como pinzas y ventosas, intervenciones como la episiotomía o el desarrollo espontáneo de complicaciones como desgarros musculares.

Para minimizar la incidencia de estos problemas y reducir su gravedad, se deben implementar programas de apoyo y preparación física para el embarazo y el parto en todos los ámbitos.

La participación activa de fisioterapeutas especializados en obstetricia ofrece a las mujeres embarazadas:

– Orientación al deporte y al ejercicio físico durante el embarazo y el posparto.

-Evaluación y prevención perineal antes y después del parto.

-Información y herramientas físicas útiles durante el parto: posiciones de dilatación y parto, técnica de empuje y modalidades respiratorias.

-Tratamiento de la patología del dolor obstétrico de síndromes inespecíficos como lumbago, lumbociatalgia, dolor de espalda y calambres en las piernas, tan frecuentes durante el embarazo y cuarentena.

– Terapia manual y normalización pélvica pre y posparto.

Como se ha observado, los hábitos diarios y los métodos de prevención son numerosos y tienen un gran impacto a largo plazo en el desarrollo de enfermedades relacionadas con piso pelvico. Por ello, es necesario difundir esta información y que las instituciones de salud hagan un gran esfuerzo por difundir y sensibilizar para incrementar la calidad de vida de las mujeres.

Raquel Leirós Rodríguez. Profesor Ayudante Doctor en Fisioterapia, Universidad de León.

Este artículo fue publicado originalmente en
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