Las acusaciones cruzadas de fraude ponen a prueba la política boliviana diez días antes de las elecciones



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Seguidores del Movimiento Al Socialismo (MAS) el pasado lunes, durante una vigilia ante la Corte Suprema de Justicia en La Paz.
Seguidores del Movimiento Al Socialismo (MAS) el pasado lunes, durante una vigilia ante la Corte Suprema de Justicia en La Paz.Martín Alipaz / EFE

Bolivia se acerca a las elecciones a un ritmo acelerado. El clima político en los días previos a las elecciones del 18 de octubre fue atribuido a la volatilidad debido a decenas de incidentes violentos entre militantes, protestas contra el Tribunal Electoral, amenazas del gobierno al Movimiento por el Socialismo (MAS), del expresidente Evo Morales. , la promesa de los dos principales partidos de defender sus eventuales victorias en las calles y una acusación judicial de «última hora» contra Luis Arce, candidato del MAS y favorito en las urnas.

El gobierno interino de Jeanine Áñez y el MAS se acusan mutuamente de haber conspirado contra el desarrollo pacífico de las elecciones. «Si los violentos nos provocan, habrá consecuencias», dijo el presidente interino. «Entonces es mejor respetar la democracia, respetarnos a los bolivianos que queremos vivir en paz, porque no lo permitiremos», amenazó.

Anteriormente, un líder del MAS dijo que «al primer intento de la derecha de cometer fraude, el pueblo boliviano en las calles recuperará el poder». Expresó así su sospecha sobre el viaje del ministro de Gobernación, Arturo Murillo, a Estados Unidos, donde se reunió con representantes del gobierno de Donald Trump y con Luis Almagro, el secretario general de la Organización de Estados Americanos. Esta institución jugó un papel clave en la denuncia del fraude durante las elecciones del año pasado, que resultaron en el derrocamiento de Morales y su salida al exilio. De regreso al país, Murillo volvió a defender su tesis de que el MAS no reconocerá su derrota electoral y que «está creando convulsiones». El ministro advirtió que la policía está armada y que «la democracia se respetará al precio que tenga que pagar». En respuesta, el candidato Arce envió una carta a cuatro organismos internacionales para llamar su atención sobre los riesgos que enfrenta la democracia boliviana. Denunció que el ministro de Gobierno de Bolivia pretende «descarrilar el proceso electoral» con «provocaciones».

El expresidente Carlos Mesa, segundo en las encuestas, también cree que existe el riesgo de que el MAS trastorne al país si Arce no gana las elecciones. “Si eso sucede, daremos una respuesta enérgica y vigorosa, pacífica y democrática. Esperamos que prevalezca la cordura y que Arce y Evo Morales entiendan que ya no están dominando el país, que esto ya no es una finca masista y que la respuesta ciudadana será muy clara y contundente ”, dijo.

El presidente del tribunal electoral de Santa Cruz, Saúl Paniagua, dijo que él y su familia están siendo acosados ​​por personas que no ha identificado. Grupos de manifestantes estaban «vigilantes» frente a la oficina de Paniagua para pedir a las autoridades electorales que descalifiquen al MAS y le impidan participar en las elecciones. Los diversos juicios interpuestos con este fin han sido desestimados por los tribunales o no serán tratados antes de esta elección por razones procesales. Entonces el MAS seguirá en carrera, pero puede haber cargos posteriores.

El grupo parapolicial Resistencia Juvenil Cochala, importante protagonista de las protestas que precedieron a la caída de Morales, acompañó la campaña electoral con ruidosas manifestaciones en Sucre, sede del Poder Judicial boliviano, exigiendo la renuncia del Fiscal General, de quien se les acusa de proteger al Gobierno. Militantes del MAS en cientos de juicios. Evo Morales está acusado de más de una docena de delitos por una variedad de delitos que van desde el fraude hasta el terrorismo y la violación.

El candidato Luis Arce también está involucrado en varios procesos judiciales y ahora tendrá que asistir a uno más. La Unidad de Investigación Financiera del gobierno acaba de revelar todos los movimientos de sus cuentas bancarias desde 2006 y cree que hay suficientes irregularidades para respaldar una demanda por enriquecimiento ilícito. Portavoces del MAS calificaron la acusación de «maniobra electoral» y recomendaron a las autoridades atender la grave crisis que atraviesa el país en lugar de «malgastar dinero público» para seguir dañando la candidatura de Arce.

El enfrentamiento entre partidos políticos no es solo retórico y judicial, sino también físico. Los observadores internacionales han contado casi 30 enfrentamientos violentos entre miembros del partido en los últimos días. En algunos hubo heridos y daños materiales. La violencia ha preocupado a la llamada «troika» de mediadores de la crisis boliviana, integrada por la Unión Europea, Naciones Unidas y la Iglesia Católica. “La capacidad de diálogo y concertación debe ser la herramienta principal para que, en un ambiente de unidad y respeto, se resuelvan los temas conflictivos y se supere la polarización política”, dice un comunicado público de estas instituciones.