Las encuestas apuntan a la segunda vuelta de las elecciones bolivianas



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El 19 de septiembre, una mujer usa un casco de minero durante una marcha de apoyo al candidato del Movimiento Socialista Luis Arce.
El 19 de septiembre, una mujer usa un casco de minero durante una marcha de apoyo al candidato del Movimiento Socialista Luis Arce.Juan Karita / AP

Una encuesta realizada en Bolivia el miércoles, poco más de dos semanas antes de las elecciones, es el escenario más probable del Movimiento por el Socialismo (MAS), el partido del expresidente Evo Morales y el expresidente Carlos Mesa. La encuesta se realizó tras la renuncia de la actual presidenta interina del país, Jeanine Áñez, y fue transmitida por la principal televisión de Bolivia, Unitel.

La investigación de opinión atribuye el 41,2% de la intención de voto a Arce y el 33,5% a Mesa. Según la ley boliviana, un candidato puede ganar en la primera vuelta si cumple con dos condiciones: obtener más del 40% y vencer al oponente más cercano con más de 10 puntos. Arce cumplió con ambos criterios hace dos semanas, es decir, antes de que Áñez decidiera retirarse por su débil posición en las urnas y con la intención de bloquear la victoria del MAS en la primera vuelta. Los votos en los que el presidente fue dividido segundo y tercero en la competencia -entre Mesa y el ultraderechista Luis Fernando Camacho- fueron suficientes para forzar la segunda vuelta contra Arce, los votos del expresidente. Se asume que la persona que exprese el rechazo de MAS en una competencia entre los dos candidatos tendrá más probabilidades.

El partido de Evo Morales salió de una grave crisis provocada por el derrocamiento del presidente en noviembre del año pasado y ha tenido dificultades para ampliar aún más su apoyo, principalmente desde las bases. Su estrategia consiste en perseguir una victoria en la primera vuelta, basada en la división de las fuerzas políticas formadas en la oposición en el gobierno de Morales durante 14 años.

Camacho tiene la intención de voto nacional del 17,7% y claramente ocupa el primer lugar en Santa Cruz, la región más rica y menos indígena del país. Dijo que no seguiría los pasos de Áñez y dimitiría a favor de Mesa, ya que era «vieja política» y «pactista» con Morales. Al mismo tiempo, se ve a sí mismo como la única persona capaz de investigar y sancionar «delitos». «Desde el período anterior. Sin embargo, si es más probable que MAS asuma el control del gobierno en la primera vuelta, un tercio de los votantes de Camacho pueden migrar a Mesa.

El resultado de la elección dependerá de la combinación impredecible de las actuaciones de Mesa y Camacho, cada una perdiendo oportunidades de las demás y la capacidad de optimizar la intención de voto que ya tiene MAS. La tasa de indecisión sigue siendo alta: 21,7%.

Si bien se renovó por completo tras la cancelación de las últimas elecciones, solo el 31% de la población empezó a hablar de «el fin del infarto», lo que plantea graves riesgos para el país ya que confían plenamente en el Tribunal Electoral. para un reclamo de fraude. En estas elecciones, los objetivos de ambos lados de la polarización política boliviana fueron los mismos: anular la victoria del MAS y hacer posible una segunda vuelta electoral. Al final, el resultado oficial lo excluyó por un margen tan estrecho que alentó cargos fraudulentos contra Morales, quien buscaba su tercera reelección en ese momento.

Luis Fernando Camacho llevó a las clases medias urbanas a protestar contra este fraude y forzó la renuncia de Morales. Si bien Mesa es más moderada, este candidato busca un cambio fundamental en el legado del presidente local. Sin embargo, ambos pretenden superar el modelo económico estatista, el poder conjunto entre el Gobierno y las organizaciones sociales (sindicatos y comunidades campesinas) y el Estado Indígena Multinacional recogido en la Constitución de 2009.

Se presentaron ante el Tribunal Electoral varias demandas con diferentes argumentos para impedir que el MAS participara en estas elecciones. Los más importantes se basan en la afirmación de que el candidato Luis Arce publicó encuestas internas de su organización política; Este es un delito que la ley electoral castiga con la inhabilitación del partido que lo cometió. La agencia electoral remitió estas solicitudes al Tribunal Constitucional y advirtió que no podría pronunciarse sobre estas solicitudes antes del 18 de octubre. Desde hace días, grupos de activistas realizan protestas a las puertas de las oficinas electorales en varias regiones y exigen que las autoridades bloqueen la participación del MAS, a quien ven como un «insulto a la democracia».