Llorente saca de apuros al Atlico en Granada



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Sábado 13 de febrero de 2021 –
16:12

Abrió el marcador con su séptimo gol liguero e ideó la jugada que llevó al gol decisivo para el líder, empequeñecido por las ausencias, que sufrió para derrotar a un rival asfixiante.

Marcos Llorente celebra su gol con Carrasco.

Marcos Llorente celebra su gol con Carrasco.

JORGE GUERRERO AFP

En cualquier otro momento de la década de Simeón, su Atlético habría quedado atrapado entre la asfixiante e incómoda red que le había preparado el Granada. Pero este equipo, que viaja a toda velocidad en la Liga, con cifras récord, tiene los argumentos necesarios para no rendirse jamás. Uno es Marcos Llorente, quien, justo cuando sigue las órdenes de unirse a la causa como lateral, aparece poderoso cuando la situación se complica para su equipo. Es un poco como Mr. Wolf de Pulp Fiction: «Resuelvo problemas». Su mano izquierda partió el tablero, su espíritu ganó The Crimes. El otro ingrediente, por supuesto, es la suerte. La suerte del campeón, que se suele decir. El disparo de Correa habría sido una anécdota si no hubiera mediado el pie de Vallejo (1-2). El Atlético esquivó el foso del nazar donde, noticia, Luis Suárez no fue determinante. Esta vez fue Llorente.

Ni Atlico salió a verlos llegar a Nuevo Los Crmenes ni Granada se encogió de hombros ante el líder. Dos equipos sacudidos por la ilusión y la fuerza de sus entrenadores. Dos Diegos, Martínez y Simeone, que sacudían el tablero tras cada gesto del rival. En Madrid, por ejemplo, Yannick Carrasco, regresó tras superar el coronavirus, se despertó en el centro, interpretando lo que estaba haciendo Lemar, se separó de Covic, apareció por un rato sobre su costado derecho y terminó de nuevo tendido en el ala izquierda. En todos los lugares fue un dolor de cabeza para el Granada. No le importa un poco. Gran parte de la imaginación de su equipo surgió de sus botas. Ni Correa ni Luis Suárez apreciaron sus ideas al principio.

Yo también estoy de vuelta Guapo (incluso después de superar el coronavirus) y lo hizo a tiempo para mantener la línea de tres centrales, ya que una lesión había KO previamente Gimnez. Y también se agradeció el regreso del central zurdo, otro de los nombres de moda en este campo. Aparte de la recién descubierta seguridad defensiva, fue el germen de la primera ocasión del Atlico, la citada por Correa. Su largo y preciso desplazamiento es otro de los buenos activos que tiene este equipo. El virus, incluido un virus del estómago que en el último minuto VitoloTampoco permitió que Simeone variara excesivamente su puntuación. Importaba lo suficiente.

La intensidad de Granada

Pero el Granada, intenso como siempre, apenas se puso nervioso. No importaba que la pelota no fuera suya. De hecho, mucho mejor. Incluso se asomó a la zona de Oblak. Le faltó el veneno de anteriores rivales del Atlico y, al cabo de un mes, el portero esloveno entró en la primera parte sin encajar un gol. Es curioso que sea una noticia. Bajo el sol de la ciudad andaluza, ambos se tomaron un descanso como si nada.

Cuando se reanudó el juego, Simeone ya había agitado su pizarra. Kondogbia, que sigue sumando mérito por ser el pulmón de la médula espinal atlética, permaneció en el banquillo y Vrsaljko recuperó el diseño clásico, con dos carriles también. El primer tic de Luis Surez Al salir del vestuario, envió un balón por encima del travesaño, con un disparo que solo él pudo firmar. Entre Germn Y Vallejo no le dejaron respirar. Y cuando lo hicieron, a la salida de un cráneo, el gatillo falló. El Granada había respondido con dos latigazos y un despeje de Oblak que le había dejado dolorido. El brasileño Kenedy, todavía amenazando con el pie izquierdo, los tenía rígidos una y otra vez con Hermoso.

Un golpe de suerte

Cuando las dudas del Atlico empezaron a asaltarle, tras una hora de rebote en el ring, apareció Marcos Llorente, que se convierte en Hulk cuando no tiene las riendas. Su pie izquierdo explotó desde fuera del área y encontró el único rincón donde había oxígeno. Cuatro de sus siete goles en liga llegaron con la bota izquierda. Fue una alegría fugaz. Un par de jugadas después Yangel Herrera Caminaba de nuevo a través del muro de Oblak, que ha estado roto durante más de un mes.

El Granada había devuelto el gancho con un golpe directo en la cara. Pero el líder, con alma de granito, lejos de despertar, volvió a aferrarse a Llorente. Descubrió su insistencia y otra desvinculación hacia el resultado final cinturón en el área, cuyo disparo, sin mejor solución, fue recibido afortunadamente con el pie de Vallejo, envenené la pelota y acabé por aliviar a Attica. Juegos que deciden los campeonatos.

El Granada nunca ha dado un respiro al líder, cuyo banquillo, condicionado por seis derrotas, le obligó a hacer un esfuerzo extra. Los de Diego Martínez cerca del balón de pie y los de Simeone se quedaron en pie, por lo que aguardan un buen puñado de amargas batallas como la que dejaron atrás. No hay negocio sin sufrimiento.

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