Los dos años de AMLO en el poder fueron los más mortíferos para los periodistas



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En México, hay un ataque a un periodista cada 17 horas, una cifra que nombra el país más violento para reportar en toda América. En 2018 se llevaron a cabo 544 ataques contra la prensa. En 2019 fueron 609. Según las previsiones, la cifra aumentará en 2020.

De enero a junio de 2020 se documentó un aumento del 45% en ataques a la prensa, de 280 en 2019 a 406 durante el año. Estos números han posicionado a México como el peor para los periodistas en la última década. Los estados más afectados son Ciudad de México, Puebla, Oaxaca, Veracruz y Quintana Roo.

Las estadísticas han señalado a 2019 como el año más violento desde que existen registros, según informa la organización «Artículo 19», que defiende libertad de prensa. Para la organización, su lema es: “Toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el derecho a no ser perturbado por sus opiniones, a investigar y recibir información y opiniones y a difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Manipulación y acoso

Las amenazas, intimidación, hostigamiento o bloqueo de información y alteración de contenidos son los delitos más frecuentes. Un dato preocupante, los ataques a periodistas pasó de 56 a 111. Estas cifras muestran los daños de la desinformación y el perjuicio de la libertad. Un total de 137 periodistas acreditados en el ejercicio de su profesión, 126 hombres y 11 mujeres, han sido eliminados desde el año 2000, informa «Artículo 19».

47 de estas muertes ocurrieron durante el mandato de Enrique Peña Nieto y 17 con el actual presidente, Andrés Manuel López Obrador. Un hecho lamentable que provoca que la lista con el líder actual supere en porcentaje al gobierno anterior.

La noticia no es alentadora para el sindicato, como lo demuestra la propuesta de reforma del código penal mexicano, que incluye la incorporación de delitos contra el honor cuyo contenido ambiguo podría atentar contra la libertad de expresión. El artículo 468 prevé sanciones penales para quienes profieran expresiones que lesionen la reputación de una persona, al atribuirle a alguien un hecho verdadero o falso que le cause deshonra, descrédito o daño. Una ley que se asemeja mucho a la propuesta de Podemos para la «prevención de la difusión del discurso de odio en el espacio digital», aprobada el pasado mes de octubre por el Congreso de los Diputados de España. El Comité de Derechos Humanos de la ONU ha declarado la necesaria derogación de la reforma mexicana, porque la pena de prisión no es adecuada ni proporcional, por ejemplo, a la calumnia.

Otros tipos de delitos se basan en conceptos abiertos como «orden público y pazDice el «Artículo 19». Por ejemplo, se pretende clasificar «toda manifestación o expresión fraudulenta hecha públicamente que tenga el objetivo de desacreditar, ridiculizar o destruir las instituciones fundamentales del país, sean físicas o morales, de la nación mexicana».

Se utilizan otros dispositivos para silenciar las conciencias ya que «la herramienta desarrollada en Estados Unidos para salvaguardar los derechos de autor, conocida como ‘mecanismo de notificación y retiro’, se está utilizando fuera de los tribunales para silenciar a la prensa crítica y el activismo en América Latina», afirma la organización.

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