Los excedentes de vino provocados por la crisis amenazan al sector



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Vendimia en un viñedo de Zalla (Bizkaia), el pasado mes de diciembre.
Vendimia en un viñedo de Zalla (Bizkaia), el pasado mes de diciembre.Iñaki Berasaluce / Europa Press

El aumento de los excedentes de vino, debido a la caída de la demanda y una cosecha alta, amenaza la actividad del sector. Las organizaciones agrarias y las cooperativas subrayan la insuficiencia de las medidas para regular los mercados y solicitar nuevos fondos, que el ministro Luis Planas tiene previsto solicitar la próxima semana en Bruselas.

Según el Observatorio Español del Mercado del Vino, el ligero aumento de la demanda interna en 2019, hasta los 11,1 millones de hectolitros, se derrumbó en 2020. El descenso medio fue del 18%, hasta los 9,1 millones de hectolitros, debido al cierre de la restauración, el colapso de el turismo y la prohibición de miles de fiestas populares. La disminución de las ventas en el sector de la hostelería se estima en un 40%, solo parcialmente compensada por el aumento del 23% en la demanda de los hogares.

En las exportaciones, la caída fue menor. Estos superaron los 20 millones de hectolitros, con una caída de las ventas del 5,9% en volumen y del 3,6% en valor. Frente al descenso en Estados Unidos, principalmente por aranceles, Rusia y China han incrementado sus ventas en los países del norte de Europa, incluido Reino Unido, y en varios países del este.

El año pasado, la agricultura implementó una serie de medidas para reducir los excedentes. Los 91 millones invertidos provienen en parte del plan estratégico del sector. Pero la retirada o transformación del vino en alcohol no fue suficiente si consideramos que la cosecha fue una de las más altas, con unos 45 millones de hectolitros.

Rendimientos más bajos

La Unión de Pequeños Agricultores (UPA) pide nuevas actuaciones a través de la destilación, almacenamiento y destrucción de los racimos, así como la rebaja de los rendimientos máximos de uva por hectárea, fijados hace un año en 20.000 kilos para los blancos y 18.000 kilos para los rojos.

Las cooperativas de Castilla-La Mancha proponen la retirada de cinco millones de hectolitros de acuerdo con la normativa comunitaria. Y todo el sector pide nuevas medidas para bajar los excedentes, ante la posibilidad de otra buena cosecha que expulse a más enólogos del negocio.

Aunque en los últimos años la superficie cultivada se ha reducido – de más de un millón a 960.000 hectáreas – la mejora de estructuras, regadíos, variedades más productivas o viñedos en espaldera han propiciado un aumento del potencial productivo, que se utiliza como única vía a corto plazo para mejorar los ingresos ante la caída de precios.