Los hogares y las empresas pagaron casi un 30% más por energía en el último año



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Los hogares y las empresas pagaron casi un 30 mas

La recuperación puede ser un arma de doble filo. Las previsiones económicas coinciden en presentar el advenimiento de un momento de avance sostenido del PIB. Pero el regreso a la actividad de cada vez más fábricas, empresas y oficinas también está impulsando el crecimiento de los precios cuando muchas familias aún no se han recuperado del golpe de la pandemia en sus finanzas personales. Detrás del aumento de la inflación se encuentran factores generales, como el desacoplamiento de la oferta incapaz de hacer frente al frenesí de la demanda mundial o problemas en las cadenas de suministro. Incluso circunstancias particulares de un solo sector, como el caso del aumento en el costo de los derechos de emisión de CO₂ que empuja los precios de la electricidad, o los recortes de producción de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que hace lo propio con el crudo. .

En este contexto, el Instituto Nacional de Estadística (INE) anunció ayer que los precios en España aumentaron en mayo un 2,7% respecto al mismo mes de 2020. Este es el umbral más alto desde febrero de 2017, cuando la inflación alcanzó el 3%. Entre los rubros que más han crecido están la gasolina (24,2%), el diésel (21,4%) y los refrescos (9,5%) -el 1 de enero el IVA que afirman pasó del 10% al 21 %- pero sobre todo el precio de la energía se incrementó en Destaca el 36,3%.

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La cifra llega en medio del debate sobre la factura de la luz, con el Ejecutivo buscando fórmulas para bajar los consumos. El gobierno tiene la intención de detener el llamado beneficios caídos del cielo, el exceso de remuneración que obtienen las empresas por la electricidad generada con sus centrales nucleares e hidroeléctricas cuyas obras ya se encuentran depreciadas. Y anuló las tarifas a partir de junio, con la diferenciación por franjas horarias, que generó disensión en Moncloa: dos ministros de Podemos pidieron adelantar el horario reducido de medianoche a las 22 de lunes a viernes para rebajar la factura.

El aumento de la electricidad en mayo precede a la entrada en vigor de las nuevas tarifas y está condicionado por otro factor: el aumento de los derechos de emisión de dióxido de carbono (CO derechos), que está provocando un repunte en toda Europa. La factura de la luz en España, de hecho, aumentó en abril un 46% respecto al mismo mes del año pasado, el mayor incremento desde que se registraron, a pesar de que no hubo grandes picos de demanda ni caídas prolongadas de oferta.

Este fenómeno no se detuvo en mayo, lo que llevó a los usuarios a tener que realizar un esfuerzo económico extra que puede continuar incluso en el verano, los meses más calurosos. Estos derechos tienen actualmente un precio superior a 50 euros por tonelada, más del doble que hace un año.

En el caso de los combustibles, a menos de tres semanas de la operación de salida, los precios han alcanzado niveles prepandémicos. Esta semana, el litro de gasolina alcanzó una media de 1,36 euros el litro en España, el precio más alto desde mayo de 2019, cuando aún no existía el covid-19. A continuación se muestra el gasóleo, que también se encarece de mes a mes y se sitúa en 1,22 euros, el más alto desde febrero de 2020, justo antes del cierre de las fronteras y el Gran Confinamiento.

Las empresas de combustibles entienden que muchos consumidores se preguntan por qué el precio de la gasolina está en estos niveles si su poder adquisitivo no ha vuelto a los niveles anteriores al COVID-19, pero explican que su valor está condicionado al mercado de materias primas. «Los precios los fija el mercado internacional», recuerda la Asociación de Operadores de Productos Petrolíferos (Aop). «Es el precio del petróleo el que ha marcado la evolución de la gasolina en los últimos meses», añaden.

Ignacio de la Torre, economista jefe del banco de inversión Arcano, aclara que el repunte tiene algunas distorsiones si se compara con un año atípico como el pasado. El barril de crudo de referencia en Europa, el Brent, tocó fondo en abril de 2020. Desde entonces no ha dejado de apreciarse: en apenas 14 meses su precio ha subido un 286%. Esta subida de precios ha arrastrado a la baja a los principales combustibles, aunque su incremento no ha sido tan intenso. Desde el AOP señalan que no existe una correlación exacta. «El precio del combustible y del crudo no sube en la misma proporción porque la mitad del precio del primero son impuestos».

«No podemos hacer nada», se defienden de los empleados de la gasolinera.

Los operadores de gasolineras también son el objetivo de los conductores cuando los precios se disparan. Nacho Rabadán, director general de la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (Ceees), que concentra más de un tercio de los surtidores del país, muestra cierto desamparo por el discurso que los señala como culpables. “Entiendo que es un precio muy razonable para el ciudadano medio; Es difícil explicar que si sube el precio del barril, no podemos hacer nada ”. De hecho, argumenta que son los primeros beneficiados si los combustibles se abaratan: «Está comprobado que los combustibles son muy elásticos, si el precio baja se vende más».

A pesar de la fuerte subida de precios, las vacunas y el descenso de contagios han permitido reactivar la movilidad y con ella la venta de carburantes. Según datos de Cores, el organismo público que controla las reservas de petróleo, su consumo en abril fue un 14% menor que en el mismo mes de 2019, frente a una diferencia del 20% en febrero, cuando las comunidades estaban cerradas.

El regreso de la movilidad global, especialmente en Estados Unidos y Asia, ya prevé un aumento del consumo de petróleo en los próximos meses, al punto que la Asociación Internacional de Energía (AIE) advirtió este viernes de la posibilidad de que a finales de año Habrá cierta tensión entre oferta y demanda por el recorte de las exportaciones de petróleo de la OPEP, a la que la AIE pidió «abrir el grifo». “Todo está volviendo a la normalidad. Los datos oficiales más difundidos hablan de que la demanda mundial de petróleo volverá a niveles prepandémicos a finales de año ”, afirma José Luis de la Fuente O’Connor, catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid.

El tema del clima es el segundo frente que ejerce presión a la baja sobre la extracción de petróleo crudo, al tiempo que eleva el precio del combustible. El objetivo de la Unión Europea de lograr la neutralidad climática para 2050 y los fondos de recuperación enfocados en inversiones ambientales lleva a grandes fondos a invertir su dinero en energía limpia. “Las preocupaciones ambientales están obligando a muchas petroleras a dejar de invertir, y si la oferta disminuye y la demanda aumenta, el precio del crudo aumenta”, dice Ignacio de la Torre, del banco de inversión Arcano.

Otro factor es que el mercado de los vehículos eléctricos ya empieza a dar señales de un cambio de paradigma en España. El 30% de los vehículos vendidos en mayo fueron híbridos o eléctricos, superando al diésel – solo el 20% -. Esta diferencia, según De la Fuente, se ampliará «a medida que el mercado baje los precios y la infraestructura de carga haga que los viajes se compliquen ahora por los tiempos de carga y la disponibilidad viables».