Los partidos separatistas entran en un círculo vicioso: negocian un gobierno paralelo que proteja al nuevo ‘gobierno’



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No hay acuerdo No hay indicios de que a este ritmo haya un pacto entre separatistas para el 26 de marzo, fecha límite para la primera sesión de investidura en Cataluña. Los partidos separatistas negocian para permitir un órgano que protege lo nuevo Gobernar si pueden acordar la distribución de asientos y beneficios. Las negociaciones no avanzan y los ojos están puestos en el presidente del Parlamento, Laura Borràs, que debe permitir un discurso de investidura del candidato socialista, Salvador Illa, si ERC no obtiene el soporte de JxCat para su solicitante, Pere Aragonès.

El tiempo vuela y los negociadores de los grupos separatistas discuten un nuevo organismo que sustituya al Pacto Nacional por el derecho a decidir, que se ha convertido en el Pacto Nacional para el referéndum, una entidad que ha degenerado en «personal de proceso». Ambos en ERC Y JxCat Consideran que una de las razones de su incomprensión en la pasada legislatura fue la falta de un «espacio» con la participación de las entidades civiles para resolver las diferencias.

Entonces, una vez que se define el nuevo cuerpo, JxCat pretende que el peso principal sea soportado por el Consejo de la República, invención del fugitivo Puigdemont esto no acaba de empezar, mientras que ERC y CUP creen que el citado Ayuntamiento es en realidad un grupo de amigos del ex presidente de la Generalitat y proponen un nuevo instrumento. Acepto, sí, que la plataforma de protección tendrá la presencia del archivo Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium como árbitros.

¿Frente unido en el Congreso?

Otro punto de desacuerdo es que JxCat quiere que grupos separatistas unifiquen sus posiciones en Madrid y presente un frente unido ambos en el Congreso de los Diputados como en las relaciones con el gobierno, un extremo al que la ERC se niega categóricamente porque prefiere mantener su independencia y liderar la posición de independencia en la capital de España sin injerencias.

Dadas las circunstancias y la falta de avance en las negociaciones, se supone que el próximo 26 no habrá sesión de investidura, al menos para el candidato aragonés. Y Borràs maniobra para evitar que Illa actúe en un discurso presidencial en la sala de audiencias. En el caso de que no se encuentre un candidato válido, se abrirá un plazo de dos meses. Y en caso de que no haya un acuerdo separatista dentro de ese período conduciría a una nueva convocatoria electoral.

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